Los ciudadanos mecenas que cuidan de sus restos arqueológicos

Cloacas del anfiteatro romano de Córdoba, conservadas en un garaje de un edificio de viviendas.

Poner nuestro granito de arena para evitar que los restos arqueológicos se conviertan en eso, en arena. Y, a cambio, participar en rutas, talleres, conferencias y acciones encaminadas a la protección de los restos arqueológicos. Con ese objetivo, para fomentar y desarrollar la investigación, protección y difusión del patrimonio arqueológico, la Universidad de Córdoba (UCO) ha puesto en marcha un programa de mecenazgo con el fin de implicar directamente a los ciudadanos en la conservación de ese patrimonio.

Se trata de explotar “la implicación directa y activa de la ciudadanía, que se convierte así en agente determinante y principal beneficiaria” del programa ‘Arqueología Somos Todos’ de la UCO, nacido con el fin de “reintegrar a la sociedad lo que en última instancia le pertenece: su patrimonio arqueológico”, a través de actividades para la difusión y protección de los restos históricos.

Cualquier persona, colectivo o empresa puede contribuir con su aportación económica desde los 10 hasta los 500 euros a esta iniciativa y pasar a ser, según la nomenclatura establecida por el programa- ‘colaborador’, ‘amigo’, ‘mecenas’ o ‘padrino’ del patrimonio arqueológico cordobés. En función de su aportación, los ‘colaboradores’ serán aquellas personas físicas interesadas en realizar alguna actividad aislada o esporádica dentro del proyecto de mecenazgo y que llevarlas a cabo contribuya con 10 euros.

A partir de ahí, los ‘amigos’ de oro, plata y bronce según su aportación sea de 200, 50 o 30 euros al año verán reintegrada su donación con el acceso a múltiples actividades y beneficios del programa ‘Arqueología Somos Todos’, que van desde la gratuidad en sus visitas, reservas en conferencias y actos, descuentos en establecimientos asociados y bonificaciones en viajes arqueológicos, cursos y publicaciones.

La escala sube el poder inversor entre los 150 y los 500 euros para los que serán considerados ‘mecenas’ del proyecto, como asociaciones, colectivos, pequeño y mediano comercio, fundaciones, empresas y otras instituciones. Y se reservará el título de ‘padrino’ del patrimonio arqueológico cordobés a los centros educativos, ya sean públicos, privados o concertados, que podrán disfrutar de actividades didácticas, principalmente, talleres y rutas por una aportación desde 150 euros.

Potencial de desarrollo para el futuro

Con este mapa amplio de representación de la población que puede convertirse en ‘conservador’ del patrimonio arqueológico de Córdoba y su provincia, los promotores de la iniciativa pretenden conseguir que la arqueología “camine más allá de los círculos estrictamente académicos y, sin perder jamás esa referencia, ni abandonar la investigación, conectar con el ciudadano de a pie, con los jóvenes y también con las redes turísticas”, explican.

“Córdoba y su provincia atesoran un enorme potencial, un registro arqueológico milenario de primera magnitud que ha de ser valorado en su justa medida: no como un obstáculo, sino como un legado irremplazable que es a la vez privilegio, seña de identidad y recurso de futuro. Y para eso es determinante la educación, nuestro principal reto” para salvaguardar los valores de protección del patrimonio arqueológico que persiguen con la implicación directa de la ciudadanía.

Una implicación que deje ver al ciudadano de a pie y a quienes conforman el tejido asociativo, educativo y empresarial de la ciudad y su provincia que los restos arqueológicos son una oportunidad de desarrollo: “La convivencia entre pasado y presente, lejos de ser una utopía, es, como defendemos desde “Arqueología somos todos”, algo viable e imprescindible para convertir a Córdoba y su provincia en un referente patrimonial, un laboratorio de innovación y un yacimiento de empleo de primer orden”, defienden.

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Publicado el
2 de agosto de 2016 - 20:23 h

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