Peña Rueba. Escalada deportiva de largos

Peña Rueba

En la cuenca del río Gállego, en los alrededores de Murillo de Gállego, si hay algo que abunda, son los mallos y las peñas.

Desde hace mucho tiempo, los Mallos de Riglos y los Mallos de Agüero fueron objetivo de los escaladores más importantes del panorama nacional.

Quizás se debe a su imponente aspecto, sumamente vertical, cuando no desplomado, y a su particular composición, siendo un conglomerado rocoso formado por cantos de tamaño medio envueltos en arcilla, arena y cementados con material calcáreo.

Más tardía fue, no obstante, la conquista de Peña Rueba, gran mole de conglomerado que se encuentra precisamente situada entre ambos macizos de mallos.

Peña Rueba, tal y como se denomina en el lado zaragozano, al cual pertenece administrativamente, también es conocida como Peña Ruaba si lo mencionan desde el lado oscense. Peculiaridades de esta idiosincrasia española, país en el que basta cruzar una calle para que seamos diferentes por el mero hecho de haberlo hecho.

Indudablemente, sus paredes no son tan llamativas ni famosas como las mencionadas anteriormente, pero a cambio, nos ofrecen más pros que contras para visitarlas:

- Conglomerado más compacto.

- Menos panzas.

- Vías de iniciación en rutas largas.

- Vías fáciles y asequibles de hasta 400 metros.

- Equipamientos generosos en la mayoría de vías, de corte deportivo.

- Descensos cómodos y poco expuestos.

Por sus paredes han pasado dejándonos su legado escaladores del calibre de Ignacio Cinto, Toño Ubieto o Lorenzo Ortas (primera española al GI en 1983 entre otras).

En los últimos años, los más prolíficos aperturistas y equipadores de las paredes son el binomio Julio Benedé y Luis Royo. Increíble la labor que están haciendo en un tipo de roca, que si ya de por sí no es muy atrayente, la protección flotante es harto difícil cuando no imposible.

Formando parte de un grupo de amantes de la montaña en todas sus facetas, “Sendero límite” ha dejado, y sigue dejando, una cantidad de rutas que pueden hacernos pasar unos cuantos días sin parar de escalar para acabar con la lista propuesta por sus autores.

Para evitar entrar en discusiones filosóficas o pensamientos éticos, remarcar que la escalada en esta “peña”, como en la mayoría de las rutas en conglomerado, no son tradicionalmente vías de autoprotección, y los itinerarios que nos encontraremos serán casi en su totalidad equipados con expansivos, con más o menos alegría entre seguros dependiendo de los aperturistas o la época, y es algo totalmente aceptado tanto por equipadores como escaladores.

La característica principal que nos ofrecen estas vías es la seguridad. Además de equipamiento generoso, grado obligado asequible, compromiso mínimo, y poca exposición. En algunos círculos lo llaman “love-climbing” o “churri-climbing”. La realidad es que, con casi total certeza, son las vías más visitadas y repetidas de la zona. Por algo será… 

Las tres rutas que proponemos este mes son Los terceros también existen, Sendero límite y Espolón del Gállego. Probablemente sean de las más recorridas de la pared, y no sin motivo una vez más. 

Un hándicap a tener en cuenta es que son vías muy frecuentadas. Por lo tanto, en periodos vacacionales, o los fines de semana, la afluencia de escaladores es bastante considerable. La parte positiva, y que compensa el desplazamiento, es que hoy en día hay tal cantidad de rutas, que podemos cambiar de objetivo sin problemas si el nuestro está saturado.

La orientación de las paredes, a solana, hace imprescindible el madrugar y no entretenernos mucho si no queremos quedarnos pegados a la roca, si la visita es en época de calor. Fuera de los meses más tórridos, la escalada es agradable, y en invierno, los días fríos que nos echan de otras paredes, aquí se pueden solventar con poca ropa de abrigo al Sol.

Como ya hemos indicado, proponemos tres recorridos, en creciente dificultad, de uno realmente fácil a un intermedio asequible y un tercero con un poco más de grado, pero en el estilo de escalada “soft” que predomina en la zona.

Las tres vías son:  

  • En Mallo de la Mora: ‘Los terceros también existen’ (270m/V/A0 (IV/A0 obl)).
  • En Mallo Común: ‘Sendero límite’ (375m/V+ (IV+/A0 obl)). 
  • En Peña Rueba, Cara NE: ‘Espolón del Gállego’ (260m/6a+ (V/A0 obl)).

GUÍA PRÁCTICA

APROXIMACIÓN:

- Mallo de la Mora y Mallo Común 

Desde Murillo de Gállego hay dos opciones. Una seguir la carretera dirección Huesca y tomar el desvío hacia Agüero. Exactamente en la señal kilométrica de 2 Km dejarla y coger una pista a mano derecha (curva muy cerrada). Seguirla algo más de un kilómetro y tomar otra pista a mano derecha de nuevo, con un árbol muy característico en el cruce. Continuar por ella hasta una curva muy cerrada sobre un arroyo que nos deja en el parking junto al sendero a pie de vía. Recomendada pese a ser algo más larga que la siguiente.

La segunda, en la salida de Murillo de Gállego en dirección a Jaca, tras dejar un restaurante a la derecha, tomar un desvío asfaltado que sube a la izquierda. Abandonar la calle principal cuando gira a la izquierda para ir al centro del pueblo, continuando ascendiendo recto. Una vez arriba, tomar una pista sin asfaltar a la derecha. Se puede aparcar cerca de balsas si la pista está en mal estado. Si continuamos, buscar una curva muy cerrada a izquierdas con sitio para aparcar, de donde sale la senda que va hasta las vías.

Desde el aparcamiento hay que subir por la senda hacia las paredes. Al llegar bajo ellas, tomar la senda a la derecha. En una barranquera muy despejada encontraremos el comienzo de la vía ‘Sendero Límite’. Marca S.L. en la base.

Para acceder a la vía ‘Los terceros también existen’, continuamos por la senda hasta que sale una clara trocha hacia la izquierda al claro espolón, donde nace la vía. Marca III.E. en la base.

- Cara Noroeste de Peña Rueba

Pasados dos kilómetros de Murillo de Gállego en dirección a Jaca, coger una pista a mano izquierda (mala visibilidad por curva cerrada a izquierda cercana). Continuar hasta donde nos permita nuestro vehículo, aunque es recomendable aparcar en cuanto lleguemos a una explanada. Continuar por la pista andando unos 20 minutos, donde se sigue por un sendero marcado con hitos. Cuando la senda se bifurque, tomar la de la derecha, bajando hacia un barranco y remontándolo hacia la izquierda hasta llegar al evidente pie de vía (15 minutos).

DESCENSO:

- Mallo de la Mora y Mallo Común 

Una vez finalizadas las vías nos dirigiremos hacia el Oeste (derecha mirando a la pared), por senda con hitos, para buscar la Ferrata Sur. Una vez localizado el inicio, seguir las cadenas hasta llegar a un collado muy marcado con una cota a la izquierda. Seguir de frente entre arbustos sin subir a la cota. Continuar por la senda buscando los hitos, cadenas y cables, con especial atención en los tramos rotos. Una vez en la base de la pared, volver hacia el coche por la senda bajo la tapia.

- Cara Noroeste de Peña Rueba

Desde la última reunión en la Punta de la Ralla, bajo el Espolón Fuertes, hacer un rápel de 60 metros (opcional 2x30 metros). Bajar destrepando por sendero abrupto con ayuda de cuerdas fijas hasta otro rápel de 30 metros. Continuar en dirección contraria a la vía escalada (izquierda mirando la pared) hasta un cable. Seguirlo hasta que encontremos el primero de las instalaciones de rápel para llegar al suelo (3x30 metros). Buscar la senda un poco más abajo, y por camino evidente, ir en busca de la senda que hemos subido anteriormente.

MATERIAL NECESARIO

Cuerdas (30 metros) y 15 cintas exprés. 

MEJOR ÉPOCA

En verano, es posible aprovechar las primeras horas de la mañana, desde el amanecer hasta que empiece a calentar el Sol, o las tardes, a última hora. Se puede aprovechar el resto del día en diferentes actividades deportivas por la zona. Especialmente recomendable son las actividades acuáticas en Murillo de Gállego. No obstante, la mejor época para escalar en la zona sería de mediados de septiembre a mediados de junio.

VÍAS DE ESCALADA

Los terceros también existen (270m/V/A0 (IV/A0 obl))

Abierta por Julio Benedé y Luis Royo en 2005.

La clásica fácil de la zona. Dificultades sobre el III/IV. Un 5b muy concreto en un largo, que sólo obliga a escalar en libre IVº, pudiendo acerar todo el tramo de quinto.

Es una vía ideal para iniciación en vías largas, trabajo de cuerdas, reuniones y maniobras de aseguramiento. Las tiradas son cortas, sobre unos 25-30 metros, que se pueden unir sin pegas al gusto.

Mucho cuidado a partir del cuarto largo, gestionar muy bien el trazado de la cuerda si empalmamos largos, pues hay mucha piedra suelta, y todo lo que tiremos irá a las rutas colindantes y sus respectivos pie de vía.

En definitiva, una vía de grado bajo, realmente asequible, disfrutona, perfecta para iniciación en la escalada equipada de largos.

Sendero límite (375m/V+ (IV+/A0 obl))

Otra joya en su estilo con la firma de Julio Benedé y Luis Royo. Abierta en 2011, Sendero límite es garantía de calidad y seguridad, en lo que a escalada se refiere.

Abierta en dos tiradas, una hasta la faja herbosa bajo el último muro de la cima, y posteriormente los últimos 4 largos. El grado obligado de IV+/A0 anima a mucha gente a escalarla, lo que puede ocasionar verdaderas colas en sus largos. Sinceramente, si quieres pasar un día de escalada placentero, sin estrés, y saliendo del suelo y llegando a una cima, esta es tu vía.

Es una ruta de grado bajo, asequible, disfrutona, perfecta para iniciación en la escalada equipada de largos. Igualmente muy recomendable para trabajo de cuerdas, reuniones y maniobras de aseguramiento.

La roca es buena, incluso muy buena diría yo. Después de días de lluvia, las chorreras que se forman se dejan a derecha e izquierda sin que molesten.

Espolón del Gállego (260m/6a+ (V/A0 obl)) 

Otra excelente apertura de Julio Benedé y Luis Royo, entre los años 2008 y 2010.

Vía asequible, disfrutona, y no voy a decir que rápida, porque la bajada hay que “currársela” un poco, y no dormirse (en total son entre 4 y 6 horas de vía).

Buena roca, incluso muy buena y más, hablando de conglomerado. Después de episodios de lluvias torrenciales se ha ido a escalar con escaso espacio de tiempo, un par de días, y la solidez se confirma. 

Buen equipamiento, en su estilo, IV alegre, V obligado, 6a.

Si el día es ventoso, mejor cambiar de objetivo pues puede haber momentos en que las cuerdas vayan más altas que tú mismo…

No podemos dejar de mencionar que hay una segunda parte que no proponemos es este artículo pues cambia radicalmente el carácter de la vía. Se trata del Espolón Fuertes, que parte de la Punta de la Ralla donde acaba este Espolón del Gállego, y durante 170 metros, con equipamiento clásico, escaso y vetusto surca la marcada proa de Peña Rueba. Se abrió hace 40 años, allá por el 1976. Si se está al nivel, totalmente recomendable.

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Publicado el
29 de julio de 2021 - 10:25 h

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