Adolf Galland, el 'as' de la aviación nazi que participó en la batalla de Santander durante la Guerra Civil
Los crímenes de la aviación nazi por su participación en bombardeos de la población durante la Guerra Civil española quedaron impunes y solo el recuerdo de los historiadores y de colectivos memorialistas mantiene viva la barbarie de un conflicto en donde la península fue el laboratorio de pruebas de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana.
Santander, al igual que otras ciudades de España, padeció los bombardeos indiscriminados de la Legión Cóndor, en los que participó, como piloto de caza, el que sería teniente general de la aviación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, Adolf Galland. Nunca fue acusado de crímenes de guerra, pero participó como piloto e inspector de cazas en el desarrollo de la Luftwaffe. De hecho tuvo una segunda vida en Argentina, el único país que seguía mostrando admiración por Alemania en el período postbélico, más allá de que sirviera de refugio a una nutrida representación de criminales nazis.
Galland llegó a España en 1937, dentro del contingente de 'voluntarios' con que la Alemania de Hitler nutrió su contribución, a la postre básica, a la Legión Cóndor, dentro de la ayuda militar que prestó a los sublevados franquistas. En España, Galland asumió rápidamente el mando de un grupo de cazas y participó en combates, aéreos, pero también en ataques a tierra, hasta que en 1938 retornó a su país natal convertido en un 'as' de la aviación.
En su oscura hoja de servicios consta su participación en grandes batallas como Brunete y Teruel o campañas como las del norte, en donde la toma de Santander en 1937 no hubiera sido posible sin el dominio aéreo que le proporcionaban Alemania e Italia a Franco. En esas campañas, la Legión Cóndor arrasó Gernika, como la aviación italiana había hecho antes con Durango.
Integrado en la Legión Cóndor, Galland desembarcó en Vigo y se incorporó a una base alemana en Ávila. Su bautismo de fuego tuvo lugar en Brunete pilotando un vetusto HE-51 y, aunque tuvo el mando de una escuadrilla de aviones J-88, prefirió seguir pilotando el viejo avión, con el que participó en las tomas de Gijón y Santander. Durante su estancia en España se le contabilizan 300 acciones de combate.
La Legión Cóndor no fue una unidad expedicionaria cualquiera, del mismo modo que la de España tampoco fue una guerra cualquiera. La Guerra Civil sirvió de banco de pruebas de la II Guerra Mundial. La experiencia en combate configuró la fuerza aérea alemana que fue clave en la expansión bélica del régimen nazi en años posteriores.
Tras su regreso a Alemania en 1938, Galland partición en la formación de unidades aéreas que intervinieron en la anexión de los Sudetes checos. Después fue ascendido a capitán por su participación en la invasión de Polonia y, seguidamente, participó en las batallas de Francia e Inglaterra. En 1942 totalizaba ya 96 derribos.
Hermann Goering, el segundo en la línea de mando de la Alemania nazi y responsable de la Luftwaffe, ascendió al generalato a Galland y, posteriormente como teniente general, estuvo ocupado ya en la defensa aérea de Alemania. El 'as' de la aviación nazi dimitió de su cargo de inspector de cazas por sus desavenencias con Goering en 1945, terminando la guerra con 104 derribos y la Cruz de Caballero con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes.
Capturado por al término de la guerra por Estados Unidos, estuvo prisionero dos años, periodo tras el cual desarrolló el papel de consultor de la Fuerza Aérea Argentina. A su regreso a Alemania creó su propia firma y consultoría de aviación, muriendo en la década de los 90 del pasado siglo.
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