El Supremo confirma 20 años de cárcel a un policía local de Albacete por asesinar al hombre que le proporcionaba cocaína

Fachada del edificio del Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de 20 años de cárcel a un policía local de Albacete que en 2017 asesinó a golpes en la cabeza a un hombre por una deuda relacionada con el tráfico de drogas. Los jueces han rechazado su recurso y han declarado firme la condena que le impusieron los tribunales de Castilla-La Mancha por un delito de asesinato junto con indemnizaciones para los familiares de la víctima que, entre todas, rozan los 300.000 euros.

La sentencia a la que ha tenido acceso elDiario.es relata que el acusado era un policía local de Albacete apodado 'el Chule' y adicto a la cocaína, droga que consumía desde hacía varias décadas. Un consumo de drogas que degeneró en “una importante crisis económica familiar” y que también se tradujo en un conflicto económico con el hombre que le vendía la droga, al que debía una cantidad indeterminada de dinero.

Fue en septiembre de 2017 cuando ambos decidieron verse para zanjar el asunto de la deuda económica, y cuando el hombre que el suministraba la droga rechazó que le pagara a través de la entrega de objetos. Fue entonces cuando el agente le golpeó varias veces en la cabeza por sorpresa hasta acabar con su vida.

Un jurado popular declaró probado que el condenado envolvió el cadáver de la víctima en unas mantas y plásticos y lo dejó en un trastero de su propiedad. El cuerpo estuvo allí varios días, el “hedor” empezó a filtrarse al exterior y ante las quejas de los vecinos decidió deshacerse del cuerpo de la víctima, cosa que hizo tras pedir ayuda a su primo. Los dos arrojaron su cuerpo al Júcar, fue encontrado por los bomberos y él no confesó hasta que, tiempo después, la Policía acudió a su domicilio.

El Tribunal Supremo ha decidido confirmar la condena que le impuso la Audiencia Provincial de Albacete y que también había ratificado el Tribunal Superior de Castilla-La Mancha: un total de 20 años de prisión por un delito de asesinato además de otra década más de libertad vigilada y la obligación de indemnizar a la familia de la víctima.

La sala de lo penal rechaza su recurso y destaca que ejecutó su ataque por sorpresa. El asesinado, dice, “estaba totalmente desprevenido y sin posibilidad de defensa” y el golpe mortal que recibió “fue sorpresivo e inesperado, sin que pudiera hacer nada para evitarlo, ni defenderse”. La víctima, por tanto, “no podía esperar, por lo sorpresivo, el resultado letal que se le vino encima con la agresión”.

La Fiscalía también había pedido la confirmación de la condena de este agente alegando que “quien no espera el ataque difícilmente puede prepararse contra él, al menos en la medida de lo posible”, avalando la aplicación de la circunstancia agravante de alevosía.

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