El obispado de Tortosa se resiste a retirar simbología franquista en la iglesia de Cinctorres
Una cruz franquista a los caídos sigue decorando la fachada de la iglesia parroquial de Cinctorres, en la comarca castellonense de Els Ports. El consistorio lleva casi cuatro años insistiendo al obispado de Tortosa, titular de la iglesia, para que le autorice a retirar la inscripción 'Presente' pero no ha recibido respuesta alguna, según ha denunciado el senador de Compromís Carles Mulet, que lleva a cabo una campaña para la retirada de la simbología franquista en los municipios españoles.
Ya lo solicitó al obispado el anterior alcalde socialista Antonio Ripollés y la actual alcaldesa Mireia Mestre, de la Agrupació per Cinctorres, ha vuelto a reiterar la petición sin obtener respuesta.
“Se solicita autorización al Obispado de Tortosa para llevar a cabo la retirada de la fachada de la iglesia parroquial, solamente del texto escrito en la parte superior y inferior de la cruz, permaneciendo el símbolo de la cruz”, reza la carta enviada por el consistorio castellonense.
La campaña de Compromís pretende agilizar la retirada de la simbología franquista detectada en ciudades y municipios españoles. “Ha servido para poner blanco sobre negro en numerosas poblaciones y pedanías y, si bien en la mayoría de casos las autoridades han admitido la dejación, voluntaria o no, en la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica y los han rebautizado en la cifra de más de 3.000 calles y plazas, también es cierto que han quedado tristemente retratadas algunas autoridades de otros ayuntamientos del Estado y el propio Gobierno”, ha indicado Mulet.
La coalición envió también cartas a los obispos españoles y al propio Papa para que se implique en la eliminación del franquismo de las iglesias. El Ayuntamiento de Cinctorres necesita la autorización del obispado, titular de la iglesia parroquial, para retirar la inscripción franquista en cumplimiento del acuerdo de la comisión técnica autonómica que aprobó el catálogo de vestigios de la Guerra Civil y de la dictadura. Sin embargo, tal como indica la actual alcaldesa, el obispado no ha resuelto la autorización.
Mulet señala que “es triste que haya tenido que ser una formación pequeña con pocos recursos como Compromís la que haya propiciado una campaña tan sencilla como efectiva y que quienes han gobernado en los últimos años desde las instituciones de todo un Estado no hayan movido un solo dedo para devolver los nombres populares a muchas plazas o para dotar de nombres dignos, igualitarios y democráticos a lo que antes era de una ignominia evidente e ilegal”.
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