Casado pasa de puntillas por la crisis del PP vasco y arranca la campaña atacando al PNV en Zaldibar

Casado e Iturgaiz, en la sede del PP en Ermua junto a un gran cartel de Blanco

Alfonso Alonso ya es historia en el PP vasco. Al menos así lo han querido escenificar el líder ‘popular’, Pablo Casado, y su sucesor como candidato en las elecciones del 5 de abril, Carlos Iturgaiz. El tándem ha dado el pistoletazo a la precampaña vasca con un acto de pequeño formato en Ermua, el lugar del asesinato del edil Miguel Angel Blanco, y una visita al vertedero de Zaldibar, cuya avalancha hace varias semanas mantiene sepultados a dos trabajadores y ha provocado una crisis ambiental. Por sus discursos, ha quedado claro que el tono que empleará la coalición de PP y Ciudadanos será duro.

Casado y el candidato que eligió para relevar a Alonso han visitado las inmediaciones del vertedero siniestrado, incluyendo un centro escolar cercano en el que se ha reunido con madres y padres. Según el PP, la gestión de esta crisis ha sido un “cúmulo de errores” y Casado ha dejado caer que tras las negligencias de la empresa gestora del vertedero hay “intereses electorales y económicos”. El líder de la oposición en España ha señalado exclusivamente al PNV y ha orillado que son los socialistas los que gestionan la cartera de medioambiente en el Gobierno de coalición vasco. A su juicio, ha habido un “ocultamiento” de datos y ha hecho suya la última promesa de Alonso: crear una comisión de investigación en el Parlamento en la próxima legislatura.

Para Casado, el ejemplo de Zaldibar o los recientes casos de corrupción, en particular la dura sentencia del ‘caso De Miguel’, rompen el mito del PNV como “buen gestor” y su “supuesta honradez”. Ha venido a pedir que se mida con el mismo rasero a los gobernantes nacionalistas que a los de su partido. Sin pedir la dimisión de Iñigo Urkullu, ha sugerido que si el siniestro se hubiese producido en Galicia, ya estaría sobre la mesa la petición de dimisión de Alberto Núñez Feijóo.

La campaña del PP atacará al PNV, sí, pero no se olvidará de atizar a los socialistas. Casado ha cuestionado, por ejemplo, la supuesta ruptura de la caja única de la Seguridad Social. Sin embargo, el reciente acuerdo entre los Gobiernos central y vasco se limita a que en 2021 se estudiará un posible traspaso de la “gestión del régimen económico” de la Seguridad Social -que no de las pensiones- con el límite del respeto a la caja única y a la solidaridad interterritorial, como se dejó claro desde un principio. Aunque no se le ha dado excesiva trascendencia, el propio portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, se mostró disconforme con el alcance limitado del compromiso. Igualmente, ha criticado la transferencia de Prisiones ya que a su entender beneficiaría a los presos de ETA.

Precisamente la firmeza contra ETA es una de las virtudes que Casado ha destacado de Iturgaiz, que ya fue candidato allá por 1998. De hecho, la elección de Ermua, en un acto presidido por una gran foto de Miguel Angel Blanco y en el que no se ha permitido preguntar a la prensa, no ha sido casual. El dirigente del PP ha pasado de puntillas por la crisis que vive su organización en Euskadi tras la dimisión de Alonso. Simplemente ha señalado que había que ser “generosos” con Ciudadanos en el reparto de puestos -el quid de la cuestión- con las miras puestas más allá de las elecciones vascas. Iturgaiz, por su parte, ha agradecido a Casado la confianza depositada. Y ha añadido: “Pablo, el PP vasco está tu servicio”.

Los integrantes del equipo de Alonso han participado en un discreto segundo plano en el acto, encabezados por la presidenta interina, Amaya Fernández. Las heridas aún no están cerradas y la pugna ahora radica en la confección de las listas electorales. Nadie ha realizado ningún comentario público al respecto. Pero los aplausos a Casado Han sido menos intensos que los que recibió Alonso en su despedida.

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