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El PNV muestra su enfado con el Gobierno por el impuesto al diésel: “Se nos garantizó que no iba a estar en los presupuestos”

Andoni Ortuzar, en el centro, con Aitor Esteban en la sede del PNV

Iker Rioja Andueza

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En primavera, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez se peleaba en el Congreso cada dos semanas para sacar adelante las prórrogas del primer estado de alarma, el PNV llegó a emplear como metáfora que el depósito de gasolina de su confianza había entrado en la “reserva” por algunas discrepancias con el Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos, de quien es su principal socio parlamentario. Ahora lo que está en la reserva es el depósito del gasoil. El partido nacionalista no oculta su “enfado” por la “sorpresa” de que se haya anunciado como una de las principales medidas del presupuesto de 2021 un gravamen especial al diésel hasta el punto de que anuncia que revisarán “con lupa” todas las partidas del proyecto “no vaya a ser que haya pasado [lo mismo] con otras partidas” que se habían pactado entre el Ejecutivo y el PNV.

Fuentes del PNV indican que, en las conversaciones de las últimas semanas del grupo que en Madrid encabeza Aitor Esteban con el Ministerio de Hacienda, el Gobierno había accedido a “olvidarse” de ese impuesto al diésel. “Este asunto ha minado la confianza del PNV en el Gobierno español porque la semana pasada se nos garantizó que este impuesto no iba a ir en los presupuestos generales del Estado”, ha explicado este miércoles en Herri Irratia el presidente del partido, Andoni Ortuzar. El PNV remarca el peso de la industria automovilística en Euskadi -“¿qué vamos a hacer con estos miles de puestos de trabajo?”- y el “efecto negativo” de la medida en el “bolsillo” de “muchos ciudadanos”. “No es bueno ni progresista. No veo yo que los que echan diésel a sus coches sean los más pudientes”, ha apostillado Ortuzar, quien plantea caminar hacia una transición ordenada con el objetivo de limitar las emisiones de CO2 en 2050.

Las discrepancias fiscales entre el Gobierno y el PNV no acaban ahí y afectan a otras figuras de entre las no concertadas, es decir, de las que no regulan los territorios vascos en función de su Concierto Económico. El PNV asegura haber bloqueado también una subida del IVA del 10 al 21% a la sanidad y educación privadas, dos sectores con gran peso en Euskadi. Un dato: el 50% de la red educativa no es pública, el mayor porcentaje de España. “Era una agresión muy dura a Euskadi”, ha asegurado Ortuzar.

Un aspecto que tampoco terminaba de convencer al PNV era el impuesto a las bebidas azucaradas. Los nacionalistas apuntan también al “efecto en Euskadi” -donde tiene la sede el grupo Pepsi y hay plantas embotelladoras de Coca-Cola- de una subida de precios de los refrescos pero asumen que se trata de “motivos de salud” y que es una medida que se está extendiendo también en otros países.

A la pregunta de si esta “sorpresa” condicionará el apoyo del PNV al Gobierno en la votación de las cuentas, Ortuzar no ha sido tajante pero sí ha planteado que se tendrán que aceptar “enmiendas o medidas que palíen el efecto” de la subida del diésel en Euskadi para retomar la confianza. En todo caso, el PNV sigue apelando a la responsabilidad en la actual coyuntura: “A mí no me entra la cabeza que el Estado español no tenga presupuestos”.

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