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¿Qué decía Eroski de las preferentes hace tres años?

La cooperativa advertía contra la compra de preferentes, un producto prácticamente similar a sus aportaciones subordinadas, porque “es un producto con el que se puede perder mucho dinero”.

Protesta de afectados por las aportaciones de Eroski y Fagor, en Bilbao.

Protesta de afectados por las aportaciones de Eroski y Fagor, en Bilbao.

“Hay que huir de productos de riesgo como opciones y futuros, divisas, participaciones preferentes……”. Ese era el consejo que Eroski daba en diciembre de 2011, a través de su publicación Eroski Consumer, ante el vendaval que en esos momentos sacudía los mercados financieros y que aconsejaba poner el dinero a resguardo a la inmensa mayoría de los ahorradores. Sin embargo, las aportaciones subordinadas que comercializaba y que han atrapado los ahorros de más de 30.000 personas tienen más parecidos que diferencias con las preferentes. Gracias a esas aportaciones subordinadas, la cooperativa ha captado 660 millones de euros para su financiación desde 2002.

“Las promesas de alta rentabilidad de algunos instrumentos, unidas al desconocimiento de algunas cláusulas contenidas en la letra pequeña, abocan a la contratación de productos desaconsejados para clientes de perfil conservador. Conocerlos y comprender su funcionamiento es vital para poder esquivarlos”. Este era el consejo que ofrecía Eroski en su revista a los ahorradores. Un consejo que parece que no aplicaron los bancos y cajas que comercializaron sus aportaciones subordinadas, si se tiene en cuenta la cascada de sentencias judiciales condenatorias que inciden en el mismo razonamiento: no se ofreció la información necesaria a un perfil de ahorrador totalmente conservador.

En su definición de las preferentes, Eroski apuntaba en su revista que se trata de un producto “con el que se puede perder mucho dinero”. En realidad, añadía, “su mayor atractivo es que funciona como un bono que permite conseguir una rentabilidad fija con carácter periódico. Algunos bancos han vendido preferentes en los últimos años con intereses anuales de hasta el 8%, una rentabilidad seductora. No obstante, los riesgos son igual de altos que el interés prometido y fijo. Para empezar, las entidades solo abonarán estos retornos si alcanzan un determinado nivel de beneficios. Si sufren pérdidas o sus ganancias anuales no llegan a la meta especificada en el folleto de inversión, el inversor no recibirá nada”.

Además, Eroski añadía que “es un producto financiero sin vencimiento prefijado, lo que hace que el inversor no pueda recuperar su dinero cuando lo desee. En ocasiones, son productos perpetuos, sin liquidación del principal. Si el inversor desea reembolsar su dinero, debe acudir al mercado secundario, un mercado en el que los títulos a menudo cotizan con fuertes descuentos. Dada la situación de incertidumbre actual, en los mejores casos, deberá asumir una pérdida del 30% sobre lo invertido?.

La vía judicial

¿A qué les suena este discurso? Eroski y los bancos que comercializaron las aportaciones subordinadas las vendieron como una especie de bonos, con lo que muchos inversores creyeron que, a su fecha de caducidad, podrían recuperar lo invertido. Sin embargo, lo único cierto es que tienen carácter permanente. Es decir, que solo se pueden cobrar cuando se liquida la empresa. Eroski puede amortizarlas de manera anticipada, pero es una decisión libre y ya ha dejado claro que no lo va a hacer. Lo máximo a lo que está dispuesto es a un canje que supondrá una quita del 30% a los inversores que lo acepten.

Otra semejanza con las preferentes es que las subordinadas de Eroski ofrecen un alto interés, lo que transmitía la sensación de tratarse de un producto seguro. En caso de quiebra de la compañía que las emitió, el acreedor es el último en cobrar. Fagor Electrodomésticos (la otra cooperativa que vendió subordinadas) ya ha quebrado y los que compraron subordinadas se han olvidado de cobrar, salvo que recurran a la vía judicial y el juez les dé la razón y obligue a pagar al banco.

Tanto en el caso de las preferentes como en el de las subordinadas de Eroski son los bancos y cajas los que venden al final el producto. Las sentencias judiciales están confirmando de manera abrumadora que la mayoría de los clientes no sabían lo que suscribían, creían que podían recuperar su dinero en un plazo corto de tiempo y, sobre todo, daban por descontado que estaba completamente seguro.

Entre las diferencias, se puede señalar que los intereses de las aportaciones de Eroski están asegurados año tras año. Así, puede resultar interesante para los inversores mantener los títulos mientras el Euribor siga bajo. Pero claro, sabiendo que se puede recuperar el dinero cuando se necesita, algo que no es así.

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