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Roberto Larrañaga - Presidente de Confebask

"Si el despido fuera más barato habría menos contratos temporales"

El presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, defiende la permanencia de la reforma laboral y aboga por flexibilizar la jornada de acuerdo a las necesidades de la empresa

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Roberto Larrañaga, presidente de Confebask, durante la entrevista.

Roberto Larrañaga, presidente de Confebask, durante la entrevista.

"Flexibilizar la jornada de acuerdo a las necesidades laborales es una herramienta muy importante. Si la pudiésemos utilizar a tope bajaría la temporalidad de los contratos". Así lo cree el presidente de Confebask, Roberto Larrañaga, quien está seguro de que "si el despido fuera más barato habría menos contratos temporales".

¿Ha llegado el momento de subir los salarios de los trabajadores?

Los salarios llevan subiendo ya un tiempo.

Durante la crisis, son los salarios los que se llevan la peor parte.

En Euskadi no se ha producido una reducción de salarios como tal. Otra cosa es que los trabajadores han podido ir perdiendo poder adquisitivo, aunque ha sido poco, creo que menos de un punto. Con la reforma laboral se podría haber utilizado la ultraactividad de los convenios, es decir, acogernos a los convenios estatales y tomar como referencia salarios más bajos. Los empresarios han sido responsables y no se han producido bajadas.

Precisamente, el nuevo Gobierno quiere reformar parcialmente algunos aspectos de  la reforma laboral. ¿Teme que esos cambios perjudiquen a los empresarios?

Ya lo veremos. No creo que se puedan introducir cambios sustanciales. Hay que tener en cuenta la presión que viene desde Europa, que pide más medidas de control de la reforma laboral.

¿Cree que la reforma laboral ayudó a los empresarios?

Sin duda. Ayudó a los empresarios y a los trabajadores. Fue la manera de mantener muchos puestos de trabajo que de lo contario se hubieran perdido.

Sin embargo, los sindicatos mantienen que la reforma da preponderancia los empresarios sobre los trabajadores, dejando a éstos en una posición de debilidad.

La reforma es muy amplia y tiene aspectos que pueden ser mejorables. Pero en Euskadi muy pocas empresas han aplicado la ultraactividad de los convenios que puede ser perjudicial para los trabajadores. Y en cuanto a los EREs, ha servido para mantener muchos puestos de trabajo. En conjunto, la reforma laboral ha resultado positiva.

En el País Vasco la lucha sindical es descarnada. ¿Perjudica el crecimiento y la estabilidad empresarial?

Sí perjudica porque no se dan condiciones de estabilidad en las relaciones laborales. ELA y LAB no son propicios a firmar convenios. Y los convenios son los que dan el marco de estabilidad. En Euskadi se da esa pelea que después no se trasluce tanto en el día a día de las empresas. En Álava, donde ELA y LAB tienen menos implantación resulta más fácil firmar con Comisiones Obreras y UGT.

Cada parte defiende su postura.

Sí, pero unos se sientan a negociar y otros no.

¿Confebask teme la confrontación con un sindicato como ELA, sin rival en Euskadi?

Vivimos de manera permanente con la confrontación. Son mensajes que mandan continuamente y con los que estamos acostumbrados a convivir. Después, la realidad es otra ya que en las empresas no vemos esa confrontación. En los últimos años la conflictividad ha sido prácticamente nula.

¿Qué opina de la flexibilidad laboral? ¿Es generalizable al conjunto de las empresas?

La flexibilidad bien empleada, es decir, flexibilizar la jornada de acuerdo a las necesidades laborales, es una herramienta muy importante. Si la pudiésemos utilizar a tope bajaría la temporalidad de los contratos. Hay veces que empleamos la temporalidad de los contratos por la falta de flexibilidad. Cuando se produce una punta de trabajo se recurre a los contratos temporales y cuando finaliza esa punta finalizan los contratos. Con la flexibilidad podríamos hacer que esos trabajadores temporales fueran fijos con una bolsa de horas pactada. Cuando hay trabajo se tira de esa bolsa y cuando no lo hay se recuperan las horas. Si le va bien a la empresa le va bien al trabajador y a la inversa. Es un mensaje que va calando. El mundo cambia y las relaciones laborales tienen que hacerlo también.

Los contratos temporales y parciales van en aumento, un sinónimo de precariedad. ¿Es inevitable?

No van en aumento. Pero mientras tengamos un coste despido muy caro, mientras las condiciones para despedir sean poco flexibles seguirá habiendo contratos temporales. Pero la realidad es que de cada 100 trabajadores alrededor de 75 son fijos.

Pero entre los jóvenes esos porcentajes son a la inversa, predomina la temporalidad y la precariedad.

Es normal, eso ha pasado siempre. Ya no hay trabajos para toda la vida. Pero, ¿a qué se llama precario? En Euskadi mayoritariamente se cobra por encima de los 1.000 euros.

Pero hay jóvenes que se tienen que marchar de Euskadi en busca de trabajo.

Solo el 7% de los jóvenes que se marchan fuera lo hacen por necesidad.

Confebask advierte de que las empresas necesitan mano de obra cualificada.

Hablamos de gente formada, con FP, universidad…El problema reside en cómo emplear a la gente que carece de formación. En la industria tenemos un problema, hay escasez.

¿Qué está fallando cuando Euskadi tiene más de 120.000 desempleados?

Quizá hayamos fallado en la orientación a los chavales desde el colegio. Desde hace algunos años hemos publicitado los puestos de trabajo que necesitan las empresas. Y piden en un 48% de las veces un perfil de FP; un 27% universitario de carreras técnicas y sólo un 8% no requiere de cualificación. La evolución de las empresas es más rápida que la del sistema educativo.  Los índices de matriculación en FP van subiendo, pero las empresas van más rápido.

Los trabajadores con más de 50 años tienen prácticamente imposible la reincorporación al mercado laboral, una edad en la que pueden desplegar mejor sus conocimientos.

Estamos trabajando con Lanbide para determinar el perfil de los mayores de 50 años para ofrecer formación complementaria que les ayude a volver al mercado laboral.

Muchas empresas de ADN vasco han sido adquiridas por multinacionales extranjeras. ¿Hacen más vulnerable a Euskadi la pérdida de estos centros de decisión?

Sin duda, pero no se le pueden poner puertas al campo. Ha habido años en los que hemos recibido mucho capital extranjero. Igual que viene el capital se va. Se trata de empresas que han hecho las cosas bien y por eso son objeto de deseo. En la medida de lo posible sí hay que intentar que esos centros de decisión  se queden en la comunidad autónoma.

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