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La igualdad está lejos de llegar a las cámaras de comercio: sólo cuatro presidentas de 85

La agresión machista que Teresa Rodríguez ha denunciado haber sufrido en la Cámara de Comercio de Sevilla, delante de su presidente, pone en evidencia la necesidad de renovar unas instituciones copadas por hombres 

En este caso, no hay ninguna mujer en su comité ejecutivo y sólo tres en un pleno de 60 vocales, donde se sentaba el denunciado. Situación generalizada: en la Cámara de Comercio de España rondan el 10% de los cargos

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Pleno de la Cámara de Comercio de España (Foto: Cámara de Comercio de España).

Pleno de la Cámara de Comercio de España (Foto: Cámara de Comercio de España).

¿Cómo puede producirse una agresión machista como la denunciada por Teresa Rodríguez en una institución de derecho público y en presencia de otros hombres que no la defendieron? Es la pregunta que queda en el aire después de que el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero León, se haya visto obligado a pedir perdón por escrito a la coordinadora regional de Podemos por no haber reaccionado como debía cuando fue testigo del episodio que no ha negado el denunciado, el empresario y exvocal de la institución Manuel Muñoz Medina, quien ha dimitido del cargo tras hacerse público.

Y es que la gravedad de los hechos, que se produjeron en la propia sede de la Cámara de Comercio de Sevilla, han generado la condena unánime mientras se constata que el machismo está todavía muy extendido, como lejos está de llegar la igualdad a estas instituciones creadas a partir del siglo XIX. Es más, en la Cámara de Comercio de Sevilla no hay ninguna mujer entre los 11 miembros de su comité ejecutivo y sólo tres en los 60 vocales de su pleno.

No es una excepción, ni en Andalucía ni en España. En el Consejo Andaluz de Cámaras de Comercio, sólo hay dos en los 25 miembros de sus órganos de dirección: Silvia Oñate, a la que le corresponde como directora general de Comercio de la Junta de Andalucía, y Estrella Freire, en la secretaría general, que por cierto asiste a los plenos con voz pero sin voto. Ninguna de las 14 cámaras de comercio de Andalucía está presidida por una mujer.

De hecho, de las 85 que hay en España, sólo cuatro las presiden mujeres: María Dolores Guillamón Fajardo (Castellón), Margarita López Almendariz (Melilla),  Magdalena Pons-Quintana Palliser (Menorca) y Ángeles Martínez Hurtado (Toledo), o sea, no llegan a un 5%, según figura en  Camerdata, creada por estas instituciones para comercializar las bases de datos de las empresas y que incluye los propios. Ninguno de los siete consejos autonómicos de cámaras de comercio está presidido por mujeres. Éstas apenas logran arañar puestos en las secretarías generales, donde en todo caso no llegan a un 20%. Los casos de Castellón y Melilla son insólitos: tanto la presidencia como la secretaría general las ocupan mujeres.

Lógicamente son minoría también en la Cámara de Comercio de España porque su estructura organizativa la encabezan un comité ejecutivo con un presidente, tres vicepresidentes y un tesorero, todos hombres; 10 representantes de distintas cámaras de comercio del país, todos hombres; 24 de grandes empresas, donde se cuelan  Eva Piera Rojo (BBVA),  Patricia Botín (Santander) y María García- Legaz Ponce (Telefónica); dos de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), hombres en ambos casos; tres de los ministerios, entre los que hay una mujer; y Soraya Mayo Alonso por la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA). Es decir cinco mujeres de 45 integrantes del comité ejecutivo, poco más del 10%. Porcentaje que se mantiene igual de bajo en el pleno, compuesto por 103 personas de las que sólo 13 son mujeres.

Hay que recordar que estas instituciones son corporaciones de derecho público con funciones de carácter consultivo y de colaboración con las administraciones públicas en todo lo relacionado con la representación, promoción y defensa de los intereses generales del comercio, la industria, la navegación y los servicios.  Su papel va más allá de lo que pueda parecer, por ejemplo en la formación de estudiantes, como en el caso de la Cámara de Comercio de Sevilla que tiene un campus universitario privado,  EUSA, con grados adscritos a la Universidad de Sevilla, pública. 

Se rigen por la Ley 4/2012, una reforma llevada a cabo por el Gobierno de Mariano Rajoy que les supuso un importante varapalo porque amputó sus ingresos cuando eliminó las cuotas obligatorias por parte de las empresas. En esta ley no hay ninguna referencia a la obligación de la paridad. 

Quizá todo esto no deba sorprender porque no es más que consecuencia del papel testimonial de la mujer en la cúspide de las empresas, pese a que representan la mitad de la población. Pero sí lo hace que la única que manifestó su perplejidad ante el episodio del pasado 20 de diciembre fue una trabajadora de la limpieza que pasaba por allí y que se preocupó por lo que ocurría a Teresa Rodríguez.

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