El volantazo de ERC sobre el estado de alarma: de la llamada de Sánchez a la soledad de Rufián

Gabriel Rufián y Pedro Sánchez.

El domingo por la tarde, Pedro Sánchez descolgó el teléfono y llamó a Pere Aragonès. No era la primera vez que el presidente del Gobierno y el vicepresidente catalán hablaban desde que empezó la pandemia. Por la mañana se había celebrado otra conferencia de presidentes, la octava, y como había pasado en la anterior, varios representantes autonómicos, entre ellos Quim Torra e Íñigo Urkullu, se lamentaron de que una vez más se hubiesen enterado de los planes del Ejecutivo por la rueda de prensa que Sánchez había ofrecido el sábado.

Sánchez intenta frenar la tensión con las Comunidades con el fondo de 16.000 millones y un diálogo bilateral

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La conversación entre Sánchez y Aragonès fue cordial pero el dirigente de ERC se llevó la misma impresión que en charlas anteriores. Buenas palabras pero ninguna concreción ni compromiso en las peticiones que le ha ido formulando el Ejecutivo catalán, resumen fuentes republicanas. Aragonès no adelantó al presidente cuál sería el sentido del voto de ERC en el debate de este miércoles. Antes había que reunir a la cúpula del partido aunque era consciente de que el malestar con la gestión del Gobierno central había aumentado y mucho entre los dirigentes independentistas.

La reunión de la dirección se convocó para el lunes por la tarde. Hubo debate y se acabó decidiendo votar 'no' por primera vez a la prórroga del estado de alarma. A primera hora de la mañana, una abogada había estado en la cárcel de Lledoners y allí Oriol Junqueras le hizo llegar su opinión para que la trasladase a la cúpula republicana. En un artículo publicado en La Vanguardia a mediados de abril ya había evidenciado su malestar con la gestión de Sánchez. "El Estado es lento de reacción, centralista, nacionalista, militarista, oligopolista y desesperadamente ineficiente; no escuchan a los expertos, sino al Ibex, a la Monarquía y al Ejército", escribió Junqueras. Antes de hacerse público el comunicado del partido en el que se anunció el 'no' a la prórroga del estado de alarma también se informó del contenido a su líder.

Quien más claramente expresó su incomodidad por el cambio de postura y el paso de la abstención al 'no' fue el portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, pese a ser consciente de que el malestar en el partido no había hecho más que aumentar en los últimos días. Él mismo ya había apuntado en la intervención del 22 de abril, cuando se debatió y aprobó la tercera prórroga del estado de alarma, que ERC estaba inquieta. "Es el momento de actuar con valentía", aseguró el diputado, desde el "mutuo reconocimiento, colaboración y acuerdo institucional". Además, reclamó al Gobierno "volver a convocar la mesa de diálogo y negociación" en cuanto el estado de alarma terminase y, en cualquier caso, no más tarde de junio de este año.

Esas palabras fueron un "toque de alerta", resumen fuentes republicanas. El malestar en el partido creció en los siguientes días. Unas jornadas después, el lunes 27 de abril, ERC reunió a su permanente y allí se constató que la mayoría de los miembros de la dirección comenzaban a endurecer sus posturas. El punto de vista que trasladaba la consellera de Salut, Alba Vergés, que ha mantenido una relación fluida con Salvador Illa, era muy crítico respecto a la actuación del Ministerio. Consideró que este estaba "improvisando y a remolque de las propuestas de la Generalitat" y que la única relación con las comunidades era reclamarles información sin ofrecerles soluciones a sus problemas.

En aquella reunión del núcleo duro del partido también se escuchó la voz de Josep Maria Jové, presidente del Consell Nacional y un hombre con gran ascendente dentro de la formación. Según explican distintos miembros de la dirección de ERC, desde el inicio de la pandemia Jové ha sido muy crítico con las medidas acordadas, siempre desde el punto de vista de la preocupación por los derechos y libertades restringidas. El dirigente sostiene que "es la izquierda la que debe defender las libertades civiles durante la pandemia", y expresa su temor a que parezca que es la extrema derecha la única que piensa en este asunto. Por esa razón, Jové considera que ERC debe comenzar a reclamar el fin del estado de alarma y a criticar las medidas que limitan derechos como el de manifestación.

La pregunta

Pero, pese a la posición de Jové y las objeciones más técnicas de Vergés al mando único del Gobierno, hace una semana la dirección de ERC aún no había pasado de la abstención al 'no'. Las cosas cambiaron solo un día después, cuando el presidente del Gobierno presentó su plan de desconfinamiento ante los medios, poniendo el acento en la provincia como la unidad mínima territorial de la desescalada. Igual que otros responsables autonómicos, los republicanos vieron en aquello la prueba de que Sánchez no tenía intención de devolver las competencias a la Generalitat, ni tampoco contar con ella en un papel coprotagonista.

"El tema de las provincias marcó un antes y un después", explica un dirigente de ERC. En un momento dado en el departamento de Salut incluso se planteó enviar al Gobierno los datos por regiones sanitarias, pero optaron por tratar de reconducirlo hablando con el Ministerio.

El miércoles, un día después de que Sánchez mostrase su voluntad de mantener el mando único también durante el desconfinamiento, Rufián hizo una interpelación en el Congreso que sorprendió por su dureza. "¿Cuánto les importa la legislatura? ¿Les importa mucho, les importa poco, son conscientes de que la alternativa a no dialogar, a no informar, a no entenderse con nosotros es Torquemada, Abascal y sus colegas?", preguntó al Gobierno el diputado republicano.

La posición más dura en el seno de ERC sumó un nuevo argumento a su favor el jueves, cuando la encuesta del CEO de la Generalitat reveló que la mitad de los catalanes creía que el Gobierno central "no sabe solucionar los problemas del confinamiento", una opinión que entre los votantes de ERC se sitúa en el 62%.

La presión de Torra

Aunque la decisión final se acabaría tomando este lunes por la tarde, durante el último fin de semana ya había indicios claros del cambio de rumbo. El sábado, en una entrevista en TV3, el presidente de la Generalitat aseguró que esperaba que ERC votase 'no', lo cual molestó tanto a los republicanos que llegaron a plantearse que un portavoz saliera a reclamar a Quim Torra que no les presionase. Sin embargo acabaron decidiendo no hacerlo, calculando que era muy posible que enviasen un mensaje confuso si, como se acabó acordando, finalmente votaban 'no' a una nueva prórroga del estado de alarma.

Pese a la contundencia de las últimas intervenciones de Rufián en público, en los órganos internos el diputado siempre ha mostrado la posición más favorable a permitir la prórroga del estado de alarma. El líder en el Congreso defiende que ERC no puede alinearse con la derecha española ni dejarse arrastrar por las posiciones del president Torra y los suyos, que ya votaron 'no' a la prórroga en el último pleno. Pero la posición de Rufián se ha ido quedando poco a poco en minoría, hasta el punto de que este lunes prácticamente nadie en la dirección la compartía. De su lado estaba su excompañero Joan Tardà, ahora un "militante raso" como a él le gusta repetir. En el grupo de Madrid, solo la diputada Maria Dantas se ha mostrado partidaria de validar el decreto de alarma, mientras el resto de miembros de la delegación está de acuerdo con pasar a votar 'no'.

Por lo que respecta a la dirección del partido, "cada uno ha llegado de una manera, pero todos han acabado confluyendo en el no [a la prórroga]", describe una fuente conocedora del clima interno. Marta Rovira, por ejemplo, es una de las voces que en los últimos días se ha sumado al 'no', una opinión que acabó exponiendo en público en Ràdio 4 este mismo lunes. Aragonès, en cambio, "ha acompañado aunque no liderado" el cambio de orientación de su partido, afirman esas mismas fuentes. En la vicepresidencia del Govern temen que el Ejecutivo de Sánchez quiera controlar también a las autonomías a la hora de fijar las medidas económicas y que no tenga en cuenta las prioridades de cada territorio. La vicepresidenta Carmen Calvo, que mantiene una buena relación con Aragonès, le llamó este lunes para intentar convencerles de que cambiasen de opinión.

El giro de ERC, que ha pasado en un mes de apoyar el decreto de alarma a votar 'no' a su prórroga, ha generado roces con Rufián. El diputado, que defiende que el grupo en el Congreso debe ser autónomo para tomar sus propias decisiones, considera que la posición en la que quedará su partido a partir de este miércoles tira por tierra la imagen de responsabilidad labrada durante el último año, que según su opinión era lo que le había convertido en un socio fiable con capacidad de incidencia. Otros miembros destacados de la ejecutiva republicana entienden, en cambio, que de nada sirve la negociación sin competencias, por lo que la prioridad debe ser que caiga el estado de alarma. "La cogobernanza de la que habla Sánchez debe concretarse de alguna manera", insisten. Como ya ocurrió en anteriores negociaciones, ya fuese en la de los Presupuestos fallidos o la de la investidura de Sánchez, en la cúpula del partido reiteran que las decisiones "no las toma el grupo de Madrid".

Publicado el
5 de mayo de 2020 - 22:05 h

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