Portazo del PSOE
Ayer se votó en el parlamento español la ILP que proponía la derogación del reconocimiento como patrimonio cultural de la tauromaquia. Una derogación que devolvía a las comunidades autónomas la capacidad de decidir si en su territorio se destinaba dinero público a estos festejos o, por el contrario, decidían que no. Tras un inmenso trabajo ciudadano en el que se recogieron firmas de apoyo a lo largo del todo el estado español, se obtuvieron cerca de 700.000 mil firmas. Sin embargo, toda esta tarea en la cual han participado más de 3.000 voluntarios y voluntarias, todo este esfuerzo, toda esta ilusión no han sido suficientes para que el PSOE “se situara en el lado correcto de la historia”. ¡Cuánta miseria nos rodea!
Dejar pasar esta oportunidad conllevará el alejamiento del PSOE de los cientos de miles de personas que han estado trabajando en esta iniciativa, pero no solo de ellas. La miopía política o tal vez ceguera, de los dirigentes socialistas respecto del sentimiento animalista que cada vez más, con más fuerza, arraiga en el pueblo español no hará más que alejar a los colectivos sociales implicados, de su ámbito de influencia.
Renunciar al animalismo en pleno siglo XXI, es anclarse en un pasado caduco, ignorante y casposo por lo que al trato a los toros se refiere, aunque no solo a ellos.
No se volverá a confiar en este partido. El PSOE renunció ayer a abrir la puerta a la evolución, al cambio, al progreso, a la lucha por el desarrollo de la compasión, a la modernización de nuestro país, al cambio educativo basado en el respeto a todos los seres vivos, a recorrer el camino necesario hacia una sociedad más compasiva con los débiles, más consciente de su responsabilidad con el resto de seres vivos. Cerró la puerta a millones de ciudadanos españoles que adoptan, acogen, aman y son amados por millones de animales no humanos.
¿Cómo se puede estar tan ciego?
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