Radiografía de la Generalitat: casi la mitad de los 156 altos cargos de Pérez Llorca eran funcionarios antes de entrar en política
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El sentido común nos puede llevar a imaginar los pasillos de los distintos órganos públicos de decisión como espacios en los que predominan los perfiles que han mantenido una trayectoria profesional dedicada (casi) en exclusiva a los asuntos políticos. No obstante, la radiografía profesional de los altos cargos del Consell revela una arquitectura institucional diseñada bajo la lógica de supervivencia y de minimización de riesgos. En pocas palabras, cuando se trata de los servicios públicos esenciales, el Gobierno autonómico tiende a tener pocas ganas de experimentar y prefiere delegar la toma de decisiones a las personas que tienen experiencia en el sector que administran.
El análisis de las trayectorias profesionales de los 156 altos cargos en los dos años previos a su nombramiento demuestra que los perfiles tecnocráticos y/o funcionariales son los que más abundan. Según un análisis elaborado por elDiario.es sobre los datos del portal de trasparencia GVAOberta, cerca del 45% de la cúpula gubernamental del presidente Juanfran Pérez Llorca proviene directamente del sector público, aunque la proporción podría variar ligeramente, incluso superando el 50%, dado que un 11,5% de los altos cargos presentan perfiles mixtos, mientras que otros 5,8% todavía no han publicado los registros de sus actividades profesionales. Sin embargo, este patrón de reclutamiento, aparentemente sesgado en favor de los perfiles técnicos, no se distribuye de manera uniforme, sino que es evidente, sobre todo, en los casos de cuatro Consellerias: de Sanidad; de Educación, Cultura y Universidades; de Justicia, Transparencia y Participación; así como la de Emergencias e Interior.
Las cifras son contundentes: en la Conselleria de Sanidad, 11 de sus 13 altos cargos (84,6%) son funcionarios; en Educación, Cultura y Universidades, la proporción alcanza a 13 de 17 (76,5%); en el caso de Justicia, Transparencia y Participación, 6 de sus 8 altos mandos (75,0%) pertenecen al sector público; por último, en Emergencias e Interior, 5 de 8 perfiles (62,5%) tienen este mismo origen.
El gráfico que aparece a continuación ilustra cómo es la composición interna de los recursos humanos de cada Conselleria, evidenciando diferencias muy claras. Por un lado, las cuatro Consellerias anteriormente citadas, además, cuentan con una presencia nula o casi nula de los perfiles procedentes del sector privado. Por el contrario, en la Conselleria de Presidencia predominan personas que anteriormente trabajaban en el sector privado (40,7 %), dejando al funcionariado en un segundo plano (29,6%).
¿Dónde están entonces los “políticos puros”?
Si los técnicos son los que se concentran en la gestión de los servicios básicos, la pregunta es evidente: ¿quién hace la política? Los datos revelan que los perfiles puramente políticos —aquellos dedicados casi al cien por cien a la vida de partido o a cargos electos— representan apenas el 17,3 % del total del Gobierno.
Aunque los perfiles políticos profesionales están presentes en casi todas las Consellerias, cuentan con una mayor presencia en la Vicepresidencia Primera (Conselleria de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad), suponiendo un 31,3% del total de cargos asignados, la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia (40%) y la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca (37,5%). De hecho, además, la primera y la última son las Consellerias con la menor presencia de perfiles funcionariales (12,5% y 10%).
Francamente, nos resulta complicado explicar por qué las dos últimas Consellerias están, en cierto grado, politizadas. No obstante, en el caso de la Vicepresidencia Primera, hablamos de un órgano muy expuesto al público y encargado de la coordinación del gabinete y de la acción política transversal. Entonces, para hacer frente al desgaste político resultante del mismo hecho de gobernar, podría parecer más razonable optar por unos perfiles más políticos que técnicos, dado que los primeros suelen estar más acostumbrados a las comparecencias públicas y la rendición de cuentas frente a Les Corts.
Entre los perfiles puramente políticos, se puede destacar a Susana Camarero: fue diputada, tanto en Les Corts como en el Congreso, senadora, Secretaria de Estado de Servicios Sociales e Igualdad y, ahora, ostenta la Vicepresidencia Primera y es Consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad.
¿Y qué hay de los perfiles procedentes del sector privado?
El caso de la Conselleria de Presidencia es el más llamativo. Además de ser uno de los motores políticos del Gobierno, es la gran puerta de entrada para las y los profesionales del sector privado, ya que más del 40 % de sus altos cargos (11 de 27) proceden directamente de empresas (tanto grandes como PYMEs) o despachos de abogados.
El Ejecutivo ficha talento en el mercado para agilizar la gestión y sortear los atascos burocráticos. El propio titular de la cartera mencionada, José Luis Díez Climent, según el currículum publicado, es un buen ejemplo de lo que estamos hablando: un abogado que trabajó en las oficinas de Andersen, una gran consultora internacional, y Grupo PAVASAL, una empresa dedicada a la construcción y conservación de infraestructuras civiles, industriales y logísticas. Otro ejemplo es el Director general de Infraestructuras Educativas, José María Larena Berrocal, quien trabajó casi 20 años en BBVA, desempeñando las funciones de Director de Oficinas de Banca Comercial y ocupándose de la gestión de PYMEs, Empresas y Banca Personal.
En definitiva, parece que el gobierno actual de la Generalitat opta por un reparto de tareas pragmático, aunque también es cierto que sigue habiendo casos en los que una persona es la encargada de dirigir un sector poco relacionado con su actividad profesional previa. Estos son los casos de Beatriz Simón Castellets, la actual Directora general de Dependencia y de las Personas Mayores, quien fue gerente en el sector textil en los dos años previos a su nombramiento; o José María Larena Berrocal, a quien acabamos de mencionar, indicando que trabajó cerca de 20 años en BBVA; existen otros casos similares, que se pueden examinar consultado la información publicada en el portal GVA Oberta.
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