La València inmobiliaria de Català: pisos a 2 millones de euros y cientos de nuevas chabolas
La ciudad de València va camino de agrandar las desigualdades en materia de vivienda. Y ni el gobierno local ni el autonómico, ambos en manos del PP con apoyo de Vox, plantean políticas públicas para reducir la brecha. El precio de la vivienda en compra y alquiler no deja de subir, situando a la ciudad en máximos históricos, y en lo alto del ranking de aumento de precios. En el último año, los precios han subido un 19%, una tensión que ya desborda la ciudad.
Esta misma semana una conocida inmobiliaria de lujo se vanagloriaba de que la capital entra en el mercado 'premium' de la vivienda, con inmuebles que alcanzan los 11.000 euros por metro cuadrado en distritos como Ciutat Vella y viviendas por encima de los dos millones de euros. El estudio de Engel & Volkers señala que sus operaciones están, de media, en los 474.000 euros. Una cifra inalcanzable para el salario medio valenciano, que es de unos 25.000 euros brutos anuales.
Lo disparatado del coste de la vivienda, tanto la nueva como la de segunda mano, expulsa del mercado a las rentas medias y bajas. El salario medio en la ciudad, de unos 2.200 euros brutos mensuales, hace imposible optar a una vivienda a la mayoría de los vecinos.Y es especialmente sangrante en el caso de las personas más vulnerables. En los últimos años ha crecido exponencialmente el número de personas sin hogar, de habitaciones que comparten familias enteras y de personas en infraviviendas. El Cabanyal, Quatre Carreres y San Marcelino son los puntos con más asentamientos de la ciudad, aunque también ha crecido el número en el Parc Central, de donde recientemente fueron desalojados, igual que del cauce del Túria.
Los asentamientos chabolistas ya superan la veintena en la ciudad y se están convirtiendo en mini poblaciones, casi con sus propios barrios, en los que las personas se separan por nacionalidad. Así sucede en el antiguo circuito urbano de Fórmula 1, que es ya uno de los asentamientos más numerosos de la capital valenciana: más de un centenar de personas.
En paralelo, en los alrededores de la ciudad, brotan las infraviviendas. Es el caso de la zona de València Sud, donde junto a las vías del tren hay decenas de construcciones precarias. Se fabrican con palés, chapas e incluso lonas falleras. Las personas que habitaban el poblado junto a las vías fueron apartadas por las obras de la red ferroviaria, pero poco a poco han vuelto a asentarse en esta zona de campos cercana al nuevo cauce del Túria.
El número de personas que vive en poblados chabolistas se ha incrementado en un 8% y ya supera las 1.300 personas, según denunció Compromís con datos oficiales del Ayuntamiento. Hay más de 300 menores en esta situación.
El Ayuntamiento de València, que lidera María José Catalá, y el Gobierno autonómico, de Juanfran Pérez Llorca, ambos del PP, se han venido negando sistemáticamente a aplicar medidas del control de precios. La administración local y autonómica se muestra reacia a solicitar la declaración de zona tensionada, aplicando la ley de vivienda, y aboga en su lugar por la construcción de vivienda libre y vivienda protegida, confiando en las leyes del propio mercado.
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