Entrevista

Carlos Galiana, presidente de Junta Central Fallera: “Está sobre la mesa que pueda haber fallero mayor”

El concejal de Cultura Festiva y presidente de Junta Central fallera, Carlos Galiana.

Carlos Galiana asumió las competencias de Cultura Festiva y, por tanto, la presidencia de Junta Central Fallera (JCF), el 28 de febrero de 2020 en sustitución de Pere Fuset, quien dejó temporalmente sus funciones para centrarse en su defensa por la causa del accidente de Viveros.

Tan solo 10 días después, fue llamado al Palau de la Generalitat donde el presidente del Gobierno valenciano, Ximo Puig, le comunicó la suspensión de las Fallas por la irrupción de la pandemia de la COVID-19. Desde entonces, junto al mundo fallero, ha recorrido una larga travesía por el desierto que ha durado dos años en los que se ha afrontado varios aplazamientos de la fiesta, cuyos sectores asociados han sido duramente golpeados por la crisis, hasta llegar por fin al actual escenario en el que serán las primeras fiestas pupulares de España en celebrarse con relativa normalidad.

Fallero de dilatada trayectoria en la comisión Sevilla-Dénia (Russafa), Galiana recuerda los momentos más duros de sus dos años de gestión, confiesa que siente algo de “vértigo” y “preocupación” ante la respuesta de los miles de visitantes que se esperan en cuanto al uso de mascarilla y comenta los retos que debe abordar la fiesta de cara al futuro.

Desde que cogió la responsabilidad de la Concejalía de Cultura Festiva y presidencia de Junta Central Fallera (JCF) le ha tocado afrontar la irrupción de una pandemia en plenas Fallas, ahora hace dos años, y varios aplazamientos hasta que por fin parece que se van a poder a celebrar con relativa normalidad. ¿Cómo lo ha llevado?

Bueno yo siempre digo que como servidor de lo público está muy bien estar cuando todo va rodado, pero evidentemente cuando las cosas no vienen bien dadas es cuando más tiene que estar uno trabajando. De todas formas sí que ha habido antes otras celebraciones como carnavales, pero parece que a las Fallas siempre se les está mirando con lupa. Yo estoy muy feliz con las Fallas de septiembre, pero sobre todo estoy feliz de escuchar a otros estamentos poner en valor el comportamiento que hubo en las Fallas de septiembre. Creo que fue lo más positivo, que todo el mundo vio esa responsabilidad del mundo fallero. A ver si estas fiestas son lo más normales posibles.

¿Y en este periodo de dos años, cuál ha sido el momento más complicado?

Yo creo que los momentos más duros fueron los iniciales, ese 10 de marzo con la reunión en el Palau de la Generalitat donde uno no daba crédito a lo que estaba escuchando porque había un run run, pero cada decisión se tomaba con la información que había en ese momento y hacía 10 días que se había dicho que esto era una gripe, que estaba en China, luego en Italia... entonces los primeros momentos fueron muy duros porque no tienes un referente a quien llamar, a quien preguntar qué se hizo en una situación parecida. Para otras cosas del día a día siempre puedes preguntar a los anteriores presidentes de JCF, a mi compañero Pere Fuset o a Paco Lledó y Félix Crespo con los que tengo buena relación. Pero aquí no había ningún precedente y de la noche a la mañana fue guardar las fallas, meterlas en Feria Valencia, incinerar la parte de la Meditadora que no se podía desmontar... fueron momentos muy caóticos, muy dolorosos y de mucha soledad porque en ese momento informar a la gente de todo esto con la poca información que había era muy duro. Luego también fue duro el primer aplazamiento porque pensábamos que iban a ser cuatro meses, pero vimos que no, que la dimensión del problema era mundial.

¿Preocupa ahora la imagen que se pueda dar y las repercusiones sanitarias por la cantidad de gente que puede venir con ganas de vivir la fiesta después de dos años de parón?

Las Fallas de septiembre fueron eminentemente locales y el punto de mira estuvo en el mundo fallero se demostró que sí se comportó. Ahora estas fiestas han perdido esa parte tan localista y no creo que se pueda achacar al mundo fallero lo que pase o deje de pasar. También es cierto que llevamos dos años de pandemia, algunos tenemos tres dosis de la vacuna, los niños están vacunados. Lega un momento que la gente tiene ganas, pero no el mundo fallero, la sociedad en general tiene un límite. Igual que fueron las primeras fiestas en anularse, son las primeras en volver con una cierta normalidad y la gente ya tiene ganas de salir. Como administración nos preocupa, pero yo creo que hay una parte de responsabilidad individual. A nadie tenemos que contarle ya qué significa esta pandemia, qué consecuencias puede tener, dónde se puede llevar la mascarilla, dónde no. Llevamos dos años de aprendizaje. Entonces se vive con un poco de vértigo. Por un lado con la ilusión de ver a la gente en la calle, ilusionarse, pero también con la preocupación de que por favor, haya prudencia y responsabilidad, que se hagan las cosas bien, pero no solo el mundo fallero, sino la sociedad en general.

Se está viendo bastante gente sin mascarillas en las mascletades, pese es que obligatorio llevarlas en actos multitudinarios. ¿Qué mensaje lanzaría a estas personas que no siguen la norma?

Pues a ver, la mesa de seguimiento ha trabajado muchos meses con la Conselleria de Sanidad para llegar a estas Fallas y al final llegamos a acuerdos y los acuerdos son para cumplirlos y la normativa también es para cumplirla. Yo apelo a la prudencia y a la responsabilidad, pero también al acatamiento de las normas porque gracias a eso tenemos las fallas que tenemos. El uso de la mascarilla es obligatorio, Conselleria anuncia la norma y es un acuerdo al que hemos llegado para tener mascletades. Además de la responsabilidad individual, tienes un compromiso con el resto de la sociedad. Entonces la gente que vaya que sepa que tiene que llevar la mascarilla y el que no quiera ponérsela que no vaya, se lo pido por favor.

Dentro de ese aluvión de gente que se espera, uno de los puntos sensibles que se ha tratado de proteger es la Lonja. ¿Cree que las medidas que se han previsto serán suficientes?

Sí, el compañero Aarón Cano que es el que se ocupa de todo el tema de seguridad ya ha dicho que va a haber presencia policial para controlar la zona. Yo creo que es necesario proteger los tres bienes (Lonja, Mercat Central e iglesia de los Santos Juanes) y vamos a ver este año cómo funciona con estas patrullas policiales, yo creo que son necesarias. Al final las Fallas son unas fiestas de excesos, se hace en la calle con más de 300 comisiones que implican más de 300 fiestas por todas partes. Entonces es complicado, pero también hay que apelar a la responsabilidad, no es que no haya orinar en la Lonja en Fallas, es que no hay que hacerlo ningún día del año, ni en la Lonja ni en ningún otro sitio de la vía pública. De hecho mi compañero Sergi Campillo va a redoblar los urinarios que se instalarán en las calles con unos modelos nuevos modelos que cubren más demanda y se va a gastar más dinero que nunca en limpieza.

¿Va a haber novedades o cambios en alguno de los actos?

No, en el tema de la Ofrenda al seguir la plaza de la Reina en obras es imposible recuperar los itinerarios habituales. Tuvimos la novedad de empezar el calendario pirotécnico, un sector que lo ha pasado muy mal, con una cordà de Paterna. Pero es cierto que no son estas unas Fallas para inventar nada. Creo que hay cosas que cambiar, pero no me he podido sentar aún a verlo detenidamente y en estos momentos después de las Fallas de septiembre y de múltiples problemas urgentes que hemos tenido que afrontar, como las ayudas a los sectores más afectados o la sangría de 10.000 falleros menos del censo, no hemos tenido el tiempo necesario. Por ejemplo, por la propia profesión que tiene uno, creo que habría que dar una vuelta a la exaltación, pero este no era el momento de dárselo porque bastante tuvimos que luchar para que se pudiera hacer y para que las falleras mayores y la corte pudieran subir sin mascarilla. Entonces lo analizaremos todo de cara a las próximas Fallas, ver lo que se puede mejorar, lo que ha funcionado y lo que no, y a partir de ahí tomar decisiones.

¿Y en los actos de la semana fallera tiene ya algún posible cambio en mente?

Es complicado, a mí me hubiera gustado el tema de la jornada matinal de la Ofrenda, creo que aliviaba bastante los horarios, pero también es cierto que las fallas del centro se veían bloqueadas mañana y tarde. Al final yo siempre digo que la asamblea de presidentes es soberana, pero creo que era una buena idea. O el adelanto de la hora de la cremà que al final sí que se ha aceptado. Al final los falleros deben decidir qué es lo que quieren para la fiesta y la semana fallera en concreto es muy difícil de cambiar porque está todo muy encorsetado.

Salió a la luz hace unos días la petición de una fallera que quería desfilar con su novia con el traje de saragüell (calzón y chaleco), ¿Podrá hacerlo pese al reglamento fallero que sobre el papel lo impide?

En primer lugar es que no ha llegado ninguna petición oficial a JCF. En segundo, no serían ni las primeras ni las últimas que desfilan con indumentario que se asocia a los chicos, ya ha habido casos. Me consta que hay personas transexuales que salen con el vestuario que consideran oportuno. De todas formas, a veces somos muy dados a pensar que las redes sociales son el mecanismo adecuado para preguntarle al presidente de JCF y no es el caso porque muchas veces no puedo leerlo todo. De este caso concreto sabemos lo que se ha publicado en los medios. De todas formas la base está en el reglamento fallero, que hay que leerlo con los ojos del año 2002, cuando se actualizó. Por ejemplo, prohíbe a las mujeres llevar indumentaria masculina, pero no a los hombres llevar indumentaria femenina. Ahora estamos en un proceso en el que la mayoría de los presidentes ha decidido cambar el reglamento mediante un congreso fallero, se han aprobado las normas para empezar a cambiar ese reglamento y se tendrá que escribir un reglamento con los ojos de 2022 y con una mayor apertura a la hora de hacer modificaciones. No puede ser que cada vez que haya que cambiar alguna cosa haya que convocar un congreso. Pero no solo eso, todo el tema informático, redes sociales, no está detallado, hay un montón de cosas que cambiar para hacer un reglamento con ojos de 2022.

¿Qué consejo le daría entonces a esta chica en cuanto a qué hacer?

En primer lugar que las comunicaciones con Junta Central Fallera (JCF) sean por los cauces adecuados porque si quiere que le conteste necesito saber su realidad. Yo no puedo en base a un tuit que ha puesto la realidad de lo que está pasando. De hecho, la falla no lo sabía tampoco porque hablé con sus representantes para que me lo explicaran por si tenía que tomar una decisión y ellos tampoco lo sabían. Al final no me presentaron ninguna cuestión y así es difícil buscar soluciones. Aún así, si hay un problema real por el reglamento, me consta que ya hay personas que se identifican con otro género y han salido vestidas de saragüell. Aquí no hay policías de indumentaria fallera, a nadie se le ha sancionado en los últimos años por su vestimenta.

¿Cómo se va a redactar ese nuevo reglamento?

Cuando pasen Fallas, se votará la constitución de cada una de las tres mesas de trabajo del Congreso. Una de ellas formada por 25 personas elegidas por las comisiones redactará el borrador del reglamento. Sobre esa base se podrán hacer alegaciones o enmiendas. Otra mesa formada por 15 personas organiza el funcionamiento del congreso. Y una tercera mesa se encargará de la logística para que se pueda celebrar el congreso.

¿A la mesa que redactará el borrador se le ha dado algún consejo sobre artículos que habría que actualizar como el que comentábamos de la indumentaria?

No, una de las condiciones de la negociación para hacer el Congreso es que yo como presidente no iba a elegir a nadie de la mesa. No íbamos a tener presencia política directa en las mesas de trabajo. Yo no voy a dar directrices políticas porque al final el mundo fallero se debe regir por el mundo fallero. A mí al final esto me preocupa más como político que como fallero. A mí si deciden, por poner un ejemplo, que la cremà debe ser el tercer lunes de marzo, pues el mundo fallero es que debe decidirlo y aprobarlo. Como fallero yo prefiero el 19 de marzo, como político pues lo que decidan los 100.000 falleros.

¿Qué aspectos están sobre la mesa que podrían incluirse en el congreso?

Pues está sobre la mesa lo del tercer lunes de marzo, está sobre la mesa que pueda haber un representante masculino a nivel municipal, es decir el tema del fallero mayor. El otro día en la asamblea infantil que hicimos los niños pedían que querían tener un representante masculino, ya sea fallero mayor infantil, presidente infantil o el nombre que se le quiera dar. Igual que si ahora hay 12 chicas de la corte que haya seis chicas y seis chicos. Lo que pasa es que ahí hay mucho que hablar porque si mantenemos las 12 chicas de la corte y ponemos otros 12 chicos, estamos hablando de 24 niños y 24 niñas y otros tantos en el caso de los mayores, más los cuatro representantes, dos infantiles y dos mayores. Al final serían 52 trajes y 52 personas a las que hay que mover con lo que ello conlleva a nivel logístico. O si simplemente queremos un fallero mayor infantil con seis chicos y seis chicas en la corte. Pues todo esto es lo que ese grupo de trabajo tiene que juntarse con todo el mundo y redactar. Igual sale o igual no y luego quien quiera puede presentar enmiendas.

¿Si saliera adelante la creación de esa figura de fallero mayor en el reglamento, sería también de aplicación en todas las comisiones falleras?

Sí, al final el reglamento interno de cada comisión no debería ir en contra del reglamento fallero.

¿En relación con el tema de la indumentaria que hemos comentado algo, eliminar ese corsé de género también se abordará?

Sí, pero de todas formas, el reglamento no es ajeno al resto de leyes superiores que hay. No se puede redactar, por poner un ejemplo, un reglamento si no hay un lenguaje inclusivo porque lo utilizamos por norma en el Ayuntamiento. No puedes redactar un reglamento que vaya en contra de una ley de igualdad que tenemos en vigor. Tampoco puedes ir contra una ley presupuestaria, o contra una ordenanza de dominio público. Por eso digo que hay una parte que es estrictamente fallera, pero no puedes discriminar a nadie en un reglamento.

¿Después de estos dos años tan duros de pandemia se plantean aumentar las subvenciones a las comisiones falleras o a los sectores más afectados?

A nivel de fallas solo, sin contar 2020 que subimos las ayudas un 37,5%, en este último año hemos puesto 5,4 millones de euros. Vamos a ver cómo funcionan estas Fallas y después tomaremos las decisiones oportunas. Para 2023 no está decidido aún, depende del presupuesto municipal y de muchas variables si volvemos al 30%. Hay que hacer una reflexión profunda y a partir de ahí tomar decisiones. Yo sé que lo más populista es decir que vamos dar no sé cuántos, pero es que esto no funciona así. Nosotros hemos dado mucho a las fallas y si vemos que hace falta ayudar más, yo creo que este Gobierno ha apoyado mucho a las fallas en estos tiempos de pandemia, pero hay muchos sectores más y muchas necesidades más.

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