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De diques degradados a hábitats naturalizados: así se restauran las motas que protegen los arrozales de la Albufera

La secretaria autonómica de Transición Ecologica, Paula Tuzón, con técnicos del parque plantando vegetación.

Carlos Navarro Castelló

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“Las motas son unas separaciones que hay entre los 'tancats' y las diferentes partes del marjal que son necesarias para mantener tanto los arrozales como el resto del lago en un equilibrio de agua oportuno y adecuado; antiguamente estas motas no contenían el material adecuado, sino que tienen restos de obra y cosas así y nosotros lo que estamos haciendo es un proyecto de restauración para renaturalizarlas”.

Así explica la secretaria de Transición Ecologica, Paula Tuzón, el proyecto que está llevando a cabo la conselleria para restaurar una decena de motas en el lago de la Albufera de València con una inversión de 500.000 euros, financiado por Europa mediante fondos FEDER.

Esta actuación pretende demostrar que es posible realizar restauraciones que favorecen estructuralmente a las motas, salvando los campos de arroz y a la vez consiguiendo restablecer el hábitat palustre propio de estos espacios y mejorando las poblaciones de fauna y flora. Esto es lo que se está haciendo en las motas del lago más expuestas a la erosión y también en algunos espacios, propiedad de la Generalitat Valenciana, como la Tancaeta y la Ratlla.

Una de las motas restauradas.

“Primero se pone una capa grava, después se recubre con fangos extraídos del propio lago y se recubre con una malla geotextil durante dos años; al mismo tiempo se planta vegetación típica del marjal”, comenta Tuzón durante una visita a las zonas en las que se está actuando.

Con estas acciones se consigue “que no crezca caña invasora, que crea problemas estructurales por sus raíces e imposibilita una vegetación diversa, y que aparezca biodiversidad palustre, que es la propia de los marjales, lo que hace que todo el ecosistema se mantenga mucho mejor”.

Por su parte, la directora del parque, Paloma Mateache, resalta que “los nuevos hábitats creados son espacios para la nidificación de aves y contribuyen también indirectamente a que el agua esté más limpia”.

Sobre la calidad del agua, tanto Tuzón como Mateache aseguran que, aunque aún queda mucho por hacer, ha mejorado bastante en los últimos años: “En la última década han mejorado muchos los indicadores, especialmente el nivel de fósforo, que ha bajado un 80% desde los años 90 por la menor presencia de algas”.

En este sentido, la conselleria que dirige Mireia Mollà ha sacado también una línea de subvenciones destinada al mantenimiento adecuado de los canales y acequias del parque a la que pueden concurrir ayuntamientos, comunidades de regantes y otras agrupaciones de propietarios gestores de estos canales con el fin de mejorar su estado de conservación en el mismo sentido explicado: eliminación de escombros y cañas, recogida de plásticos y basuras, reperfilado de motas con el fin de posibilitar el crecimiento de la vegetación natural y en su caso, revegetación. En el Parque Natural de l’Albufera se han subvencionado 10 proyectos por más de 425.000 euros.

Retos de la Albufera

De cara al futuro, Tuzón señala como principal reto “el aumento de la aportación de agua, se trata de un lago de agua dulce que necesita de unos aportes de la Acequia Real del Júcar y del pantano de Tous”. “En este sentido tenemos una reivindicación junto al Ayuntamiento de València de los 70 hectómetros necesarios de aportación de los que estamos muy lejos”, añade.

Estacas de madera instaladas para proteger las motas.

La secretaria autonómica explica que “gran parte de la tensión ecosistémica que hay en el parque tiene como una basa fundamental la cantidad de agua, cuyas aportaciones se han reducido un 80% desde los años 70”.

En esta línea, informa de que la conselleria ha presentado alegaciones al Plan Hidrológico en las que se solicitan esas aportaciones de agua, además de actuaciones que consoliden la línea de estos proyectos de renaturalización de las acequias y canales.

Otro de los retos a abordar es “el problema de los vertidos, puesto que la Albufera está en mitad de un área metropolitana”. “Hay que empezar a acometer actuaciones como soluciones al colector oeste y que también podamos dar recursos a los municipios para que puedan separar la red de alcantarillado y que aguas que son de riego que podrían ir a la Albufera no se mezclen con las aguas residuales que van a la depuradora de Pinedo”, concluye.

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