Euskadi analiza la posibilidad de retirar el pasaporte COVID que ya se incumple ampliamente en la hostelería

El lehendakari, Iñigo Urkullu, en una reunión del Labi

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha indicado este miércoles antes de un acto en Bilbao que Euskadi está “analizando todas las circunstancias” en torno al futuro de la exigencia del pasaporte COVID en locales de ocio y eventos a la luz de que zonas como Cantabria ya no lo reclaman y ante la constatación de que los incumplimientos del control de estos certificados son muy grandes, particularmente en la hostelería. Es la primera vez que se abre la puerta a su retirada como medida, aunque Urkullu ha dicho al mismo tiempo que “hay otras comunidades y países que lo mantienen”. Euskadi tiene pendiente reunir esta semana su mesa de crisis de la emergencia sanitaria, el órgano conocido como Labi, para decidir si prorroga o no las actuales restricciones. Formalmente, no hay nada decidido al respecto más allá de que la cita no puede retrasarse más allá del viernes por la tarde.

El pasaporte COVID desaparece poco a poco de los bares en Euskadi

El pasaporte COVID desaparece poco a poco de los bares en Euskadi

El paquete principal de medidas actualmente en vigor se aprobó en puertas de las Nochevieja y, aunque fueron recurridas por el sector de la hostelería, recibieron el aval ese mismo 31 de diciembre del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). Básicamente, obligan al cierre de todas las actividades a la 1.00 horas de la madrugada, incluida la hostelería y fijan un criterio general de aforo al 60% en todo tipo de locales, aunque se reduce aún más al 50% en el caso de eventos deportivos o culturales en espacios cerrados de más de 5.000 espectadores. Su vigencia expira el 28 de enero.

En paralelo, existe otro decreto algo anterior -de mediados de diciembre- que regula el uso del pasaporte COVID en toda la hostelería, en gimnasios, en eventos y en visitas a hospitales, residencias o prisiones. Su vigencia, en este caso, es algo mayor, hasta el 31 de enero, aunque el proceso para su mantenimiento parece algo más complejo ya que al afectar a derechos fundamentales podría requerir un nuevo aval judicial. Si este decayera, se volvería al escenario inicial planteado en noviembre en relación a este certificado: solamente sería exigible en locales de ocio nocturno a partir de las 22.00 horas y para reservas en restaurantes con un aforo de más de 50 plazas. Esto está regulado no por el decreto de diciembre sino por una orden de la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, que condiciona estas medidas a que la tasa de incidencia acumulada baje de 150 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días, un indicador que ahora mismo supera con holgura los 3.000 puntos. Se puede leer aquí más información sobre el pasaporte COVID en Euskadi.

En realidad, en origen Euskadi cuestionó abiertamente la eficacia de esta herramienta. Alegaba que era de difícil control, como se ha constatado, y que estaba concebida inicialmente para viajar entre países de la Unión Europea. Sin embargo, realizó un viraje de 180 grados y presentó este plan como única medida inicial ante esta nueva ola hasta Nochevieja. Su implantación generó un revés judicial por parte de la la sala de lo contencioso-administrativo del Superior y obligó a Urkullu a lograr un aval del Tribunal Supremo para activar en el puente de la Constitución. Hace una semana, la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, negó que se esté incumpliendo de manera generalizada el control de pasaporte COVID y defendió su utilidad para incentivar las vacunaciones de rezagados. Este martes, en cambio, el consejero de Turismo, Comercio y Consumo, Javier Hurtado, admitió implícitamente que la observancia de la normativa al respecto no es la más alta en la hostelería.

La tercera pata de las medidas eran los protocolos que afectaban al ámbito educativo y que han supuesto la prohibición de la competición en el deporte escolar. Esta decisión, justificada para que no se produjera “mezcolanza” entre niños de diferentes clases, ha suscitado gran polémica ya que no se impedían los entrenamientos -que también suponen en muchos casos esa mezcla- o el deporte federado en su conjunto, así como otras actividades no deportivas. Las diputaciones de Álava y Gipuzkoa, en las que el área de Deportes es gestionada por el PSE-EE y no por el PNV, acataron estas directrices pero la llegaron a calificar de “absurda”. Aquí ya se ha especificado que ocurra lo que ocurra con el resto de restricciones ésta va a desaparecer, por lo que este domingo habrá partidos de deporte escolar con normalidad.

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