Medio siglo sin 'Pertur', dirigente de ETA político-militar: “Asesinar ha salido muy barato en este país”
Este jueves, 23 de julio, se cumplen cincuenta años de la desaparición del dirigente de ETA político-militar Eduardo Moreno Bergareche, más conocido como 'Pertur'. No hay certezas todavía de la autoría de su muerte, aunque el entorno de 'Pertur' tiene fundadas sospechas de que fue la propia organización, como traslada quien fuera su novia en 1976, Lourdes Auzmendi. Aún hoy, sigue clamando justicia medio siglo después. “Asesinar, en este país, ha salido muy, muy barato para la inmensa mayoría de la gente”, sentencia sobre Francisco Mujika Garmendia, alias 'Pakito' y una de las últimas personas en verlo. Por el contrario, un informe hecho público coincidiendo con el aniversario por el denominado Euskal Herriko Giza Eskubideen Behatokia (conocido por las siglas GEB) ofrece la “conclusión unívoca” de que “sólo los servicios secretos [de España] tenían la capacidad de organizar con tanta eficacia y precisión” la desaparición.
El caso de 'Pertur' es un hecho trascendental para entender la evolución de ETA en la transición de la dictadura al franquismo. La organización nació en 1959 y en 1974 se escindió. Por un lado, la rama militar, la que duró hasta su disolución en 2018; por otro lado, la político-militar, la que más estructura tenía a la muerte del dictador Francisco Franco.
Moreno Bergareche, más marxista e incluso revolucionario que nacionalista vasco, ejercía de ideólogo y trabajaba en una ponencia llamada 'Otsagabia' que pretendía ir relegando la “lucha armada” para apostar por las vías exclusivamente políticas. Es el germen del partido EIA (Euskal Iraultzarako Alderdia), de la posterior EE (Euskadiko Ezkerra) y de la entrega de armas por parte de los conocidos como 'polimilis' en 1982. EE acabó fusionada con la federación vasca del PSOE, que sigue llamándose PSE-EE y que continúa empleando en las reuniones de su comité nacional el término Biltzar Ttipia, como se ha visto esta misma semana.
“A Eduardo lo conocí en 1974. Siempre fue una persona muy vital, muy alegre. Amigo de sus amigos. Leal. Y con muchas inquietudes intelectuales y políticas. Era un gran lector. Desde muy niño pudo escuchar conversaciones políticas, incluso del propio Pío Baroja en casa de su tía. Se había criado en ese ambiente. Y entró en ETA. Lo hizo en 1972”, explica Auzmendi, que atiende a este periódico durante más de una hora para destripar las últimas horas de 'Pertur', que tenía apenas 26 años en 1976. Según Auzmendi, también militante de aquella ETA, Moreno Bergareche se sentía “cómodo” en el “frente político”. Una de sus “pasiones” era la formación ideológica de quienes entraban a la organización, primero en Donostia, de donde era natural, y después en Francia, donde se exilió. Su mote, 'Pertur', no era un nombre de guerra, sino un apelativo cariñoso del dueño de un bar de Moreno Bergareche hacía pequeños sainetes. 'Pertur', de perturbado.
—Evidentemente, ocurrió lo que ocurrió en 1976. Pero tampoco hay que blanquear a aquella ETA, ¿no?
—Simplemente digo lo que hay sin intentar blanquear en absoluto. Es la historia de ETA y hay que situarlo en un contexto. ¿Qué otras alternativas nos dejaba el franquismo para combatirlo? Es verdad que hubo mucha gente que lo combatió y que trabajó muy duro sin entrar en una organización armada. Eso es así. Pero creo que no se puede equiparar toda la historia de ETA como muchas veces pasa. Hay condicionantes. ¿Por qué nos adheríamos a ese movimiento? Porque la situación era terrible.
En 1975, ETA político-militar sufrió un fuerte golpe policial. El infiltrado Mikel Lejarza, conocido como 'El Lobo', permitió la detención de más de un centenar de sus miembros. “Supuso un palo terrible para la organización”, concede Auzmendi. Y añade que, entre quienes se quedaron, había muchos que “perfectamente” podían haber sido de ETA militar porque no entendían la necesidad de “trabajar en el ámbito cultural, estudiantil o en el mundo obrero”. “Esa gente terminó creando una estructura absolutamente paralela dentro de ETA político-militar, los 'bereziak' [comandos especiales]. Lo único que les interesaba era la práctica de la violencia. Es lo que demostraron con el secuestro de Ángel Berazadi”, expone.
Explica Covite en su diccionario biográfico de todas las víctimas de ETA que Berazadi, euskaldun de 58 años y gerente de la empresa Sigma de Elgoibar, la de las máquinas de coser, “fue secuestrado la tarde del 18 de marzo de 1976 a la salida de su empresa”. “A cambio de su liberación, la banda terrorista pidió un rescate de 200 millones de pesetas. Berazadi fue retenido durante veinte días en el caserío Ipiola, en Itziar, por los comandos 'bereziak' de ETA político-militar [...]. Pese a los intentos de la familia por pagar a cambio de la liberación del industrial con la ayuda del PNV, partido al que Berazadi era muy cercano, no llegaron a conseguir la cantidad exigida por ETA y el 8 de abril de 1976, tras veinte días de cautiverio, el cadáver de Berazadi apareció en una cuneta [...] boca arriba, con los ojos cubiertos por unas gafas de soldador y un tiro en la nuca”, relata Covite. Fue el primer secuestro que acababa así en la historia de ETA.
En ese tiempo, 'Pertur' ya trabajaba en su ponencia política. “Muerto Franco, empieza a trabajar en su cabeza la idea de que, cuando se produjese el cambio en España, había que estar preparados y que ETA político-militar tenía que ser parte activa de la lucha para recuperar la democracia y las libertades. Entendía que eso no se podía hacer, desde luego, utilizando simplemente la vía armada. Tenía mucha inquietud con ese tema. Mantuvo contactos con buena parte de representantes de la sociedad vasca, con movimientos culturales o estudiantiles, por ejemplo. Con los gérmenes de los sindicatos también. Y se pone a escribir”, expone Auzmendi.
Después del asesinato de Berazadi, ETA político-militar celebró una “preasamblea”. Era abril de 1976. Juan Carlos I ya era jefe del Estado pero Adolfo Suárez aún no era presidente del Gobierno. En Vitoria, la represión se cobró la vida de cinco trabajadores en el barrio de Zaramaga el 3 de marzo. Antes de esa reunión, que tuvo lugar en Iparralde, sus propios compañeros de organización retuvieron a 'Pertur' durante “dos días en un armario”. Una militante 'legal' (no fichada por la Policía) trasladó a Auzmendi, quien no acudió en aquel encuentro, que se preguntó por Moreno Bergareche a la dirección. “Lo tenemos nosotros”, contestaron. Se llegó a votar si lo soltaban o no, y “por 33 votos a 30”, siempre según Auzmendi, decidieron incorporarlo a la asamblea.
—¿Fue un aviso?
—Sin ninguna duda. Lo que no hicieron entonces lo terminaron haciendo el 23 de julio.
Auzmendi, unos doce días antes de la desaparición, recibió una carta de su pareja. “Esos bestias han creado un clima tal en la organización que ETA no es un colectivo revolucionario, sino un Estado-policía, donde cada uno sospecha del vecino y éste del otro. Este clima influye no a todos por igual (existen auténticos histéricos que no ven sino conspiraciones por todos lados). En ese sentido, te digo que no estoy bien, en el sentido de que he de zafarme de la mentira, etc. De esta dinámica que tiende a eliminar rivales políticos, no por medio del debate político, sino a través de sucias maniobras en nombre de la disciplina, la seguridad, etc”, planteaba.
El 23 de julio era viernes. La desaparición incluye un Renault 5 azul de tres puertas. Al parecer, 'Pertur' salió de su casa en San Juan de Luz hacia las 9.00 horas. Y, sobre las 10.00 horas, se encontró fortuitamente con 'Pakito' y con 'Apala', Miguel Ángel Apalategi. Supuestamente, quiso ir a Behobia y a ellos les venía bien, porque iban a Hendaya. Supuestamente, a las 11.30 horas lo dejaron cerca de la frontera hispanofrancesa.
Al día siguiente, según recoge el historiador Gaizka Fernández Soldevilla, del Memorial de Víctimas del Terrorismo del Gobierno de España, con sede en Vitoria, la organización convocó una rueda de prensa: “Podemos afirmar con plena seguridad que Pertur ha sido secuestrado por terroristas al servicio de la Policía española en territorio francés”. Su entorno, entretanto, denunció la desaparición a la Policía francesa. Fernández Soldevilla apunta a que las hipótesis comenzaron pronto, incluidas diferentes reivindicaciones de grupos parapoliciales ultraderechistas. Se llegó a hablar hasta de neofascistas italianos. Hubo teorías que llegaron a señalar al PNV, partido próximo a Berazadi, siempre según este investigador. En el entretanto, emergen dos supuestos testigos, uno apodado 'Trotski'.
Pero las pesquisas no condujeron a nada. Tampoco la investigación reabierta en 2008 en la Audiencia Nacional por el juez Fernando Andréu. 'Pakito', de su lado, saltó a ETA militar, donde acabó como una de sus máximas referencias. Se le imputan 22 atentados que causaron 37 fallecidos. El terrorista llegó a recibir una pena de 2.354 años teóricos de cárcel por el atentado contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, de 1987, que dejó once asesinados -seis de ellos niños- y 88 heridos.
Adelantemos diez años el calendario para ofrecer, como contexto, otro suceso clave en la historia de ETA. En 1986, Dolores González Catarain, conocida como 'Yoyes', también escribió una carta, como 'Pertur' una década antes. “No quiero actuar en apoyo de una lucha que ha degenerado en algo terrible, dictatorial y mítico, contrario a mis valores y sentires más profundos y constantes en mi trayectoria”, plasmó sobre la única ETA que seguía activa, la militar. 'Yoyes' era de Ordizia, como 'Pakito'.
Y fue ejecutada a plena luz del día en una feria en presencia de su hijo, un niño que estaba montado en un tractor. “Años después, en 1991, 'Kubati' [José Antonio López Ruiz] relató al juez que se acercó a María Dolores y le preguntó: ‘¿Tú eres Yoyes?’. Ella respondió afirmativamente y él, pistola en mano, le dijo: ‘¿Sabes quién soy yo? Soy de ETA y vengo a ejecutarte’”, expone Covite sobre este crimen.
—Es un episodio casi mimético.
—Yo conocía también a 'Yoyes'. Estuve con ella en San Sebastián muy poco antes de que la asesinaran. Sabía en su fuero interno que la estaban buscando. Sabía que le podía pasar cualquier cosa. Tenía pendiente con ella una conversación. Necesitaba preguntarle si ella en ETA militar alguna vez había oído algo de 'Pertur'.
Volviendo a 1976, en septiembre, dos meses después de la desaparición de 'Pertur', se celebró la asamblea que discutió la ponencia 'Otsagabia' en la que trabajaba 'Pertur'. “Se dijeron barbaridades. Verdaderas barbaridades. Como que estaba bien muerto. Delante de todo el mundo. Delante de mí. Abandoné la sala. No lo soportaba”, rememora Auzmendi. Con ella salieron dos dirigentes de ETA militar, Domingo Iturbe Abasolo, 'Txomin', y José Miguel Beñarán, 'Argala', que acabó asesinado por el Batallón Vasco Español. Estaban allí como observadores, como invitados.
—Habló con ellos.
—Sí, estando ya fuera, se me acercó 'Txomin'. Y me dijo: 'No tenemos ninguna duda de que fueron ellos los que lo hicieron desaparecer'.
Cuenta Auzmendi que otro testigo escuchó a 'Apala' decir en su estancia como huido en países del Caribe un “lo matamos nosotros, lo metimos en un bidón y lo tiramos al mar”. Dice el informe de GEB que es “un malintencionado bulo”, una mala “interpretación” de la pareja de 'Pertur' que no se confirmó en la investigación judicial de 2008. A ella le duelen mucho esas teorías alternativas. “Te juro que hay cosas de una crueldad que es increíble”, lamenta.
En estos años, se han seguido pistas falsas, como un panteón en Francia y otro enterramiento en Burgos. No hay cadáver y, ahora mismo, no hay ninguna pista nueva. Según el documento de GEB, que alimenta la tesis de la guerra sucia, “los 'bereziak' no ocultaron la responsabilidad de su retención por razones de indisciplina” en abril de 1976, pero “trajeron a 'Pertur' de vuelta en cuanto recibieron un mandato directo de la asamblea”. Y, sobre la carta poco antes de morir, argumentan que “no es indicativo de que sospechase que podían matarlo”. Este trabajo sostiene que las relaciones entre los diferentes sectores de ETA político-militar eran tan malas que cuando 'Pakito' y otros saltaron a ETA militar fueron “deshumanizados” [sic] y “caricaturizados”, con el ánimo de “alentar su posible implicación en una vendetta dentro de la organización”.
'Pakito' salió de la cárcel en 2020. Auzmendi ha intentado contactar con su entorno para conocer su verdad. Es muy dura con él. “Se ha aprovechado de las circunstancias que le ha brindado la democracia contra la que intentó combatir todo lo que pudo. La verdad, asesinar, en este país, ha salido muy, muy barato para la inmensa mayoría de la gente”, denuncia.
Auzmendi, en 2009, se convirtió en viceconsejera de Política Lingüística en el Gobierno del primer lehendakari no nacionalista vasco en la historia, el de Patxi López. Al PSE-EE le apoyó el PP para alcanzar el poder. En aquel momento, ETA lanzó una amenaza general contra todo el Ejecutivo. Eran otros tiempos. Muchos ex de la antigua Euskadi Ezkerra asumieron cargos de responsabilidad, aunque Auzmendi aclara que ella nunca estuvo afiliada a los socialistas. “No fue fácil por el boicoteo que tuvimos. Y yo, con la política lingüística, más aún”, sostiene de aquella legislatura, que acabó en 2012, ya con la banda terrorista fuera de la ecuación. Ahora sigue vinculada a su euskera. Es presidenta de UZEI, Terminologia eta Lexikografia Zentroa.
—¿Cuál cree que fue el legado de 'Pertur'?
—Hay una figura muy importante. Todos tenemos una deuda con Mario Onaindia. Con él sí terminó el ciclo político de Eduardo. Mario negoció el abandonó de la lucha armada por parte de ETA político-militar. Eso sí que fue el cierre propuesto por Eduardo. Estoy convencidísima de que esto ahorró a este país mucho dolor. Si ETA político-militar hubiese seguido con la lucha armada, habríamos tenido dos organizaciones cometiendo asesinatos en plena democracia.
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