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Varoufakis: "Esperaba que en el Eurogrupo no fueran a negociar de buena fe, pero no que me fueran a mentir en la cara"

"Luis de Guindos estaba constantemente luchando para demostrar que era, ya sabes, efectivamente más schaublista que Schauble [el ministro alemán de Finanzas", afirma el ex ministro griego

AUDIOS | Las negociaciones que tuvieron en vilo a Europa en 2015 por el drama griego

Euroleaks Varoufakis.

Yanis Varoufakis atiende a eldiario.es desde Atenas. Quien fue ministro de Finanzas griego en el momento más delicado de la eurozona habla de aquellos días, de aquellos Eurogrupos –reuniones de los ministros de Economía del euro– que grabó para la posteridad. 

Las grabaciones que componen #EuroLeaks, y que evidencian cómo fueron las discusiones del Eurogrupo en aquellos días, fueron realizadas en 2015 por el entonces ministro de Finanzas de Grecia. Actualmente, Varoufakis es diputado en el parlamento heleno por el partido MeRA25, y también es fundador de DiEM25, un movimiento político progresista paneuropeo con sede en Bruselas.

¿Por qué publicar dar a conocer ahora estas grabaciones, cinco años después?

Hay una razón que tiene que ver con Europa. Y hay una razón que tiene que ver con Grecia. La razón que tiene que ver con Europa es que, desafortunadamente, el Eurogrupo no ha enmendado su forma de trabajar.  Me sorprendió mi primera reunión del Eurogrupo cuando descubrí que no había actas. E fectivamente, si no hay actas, no hay forma de confrontar las decisiones que se alcanzan, los acuerdos. Los miembros más débiles del Eurogrupo, los ministros que representan a los países más débiles, están completamente expuestos al abuso porque no hay forma de que puedan demostrar lo que dijeron y lo que no dijeron. Además, de esta manera, están sujetos a filtraciones y tergiversaciones.

Esperaba que denunciar en 2015 que no había actas y que el Eurogrupo operaba de manera disfuncional y paralegal habría servido para reparar su manera de trabajar. Pero no lo han hecho.

Y el resultado de esta falta de transparencia desde mi punto de vista es muy simple: un nivel bajo y muy mala toma de decisiones. Porque, ya sabe, cuando los ministros no son transparentes y no responden ante las personas que representan toman muy malas decisiones.

Mira ahora, con la situación de los coronavirus. El Eurogrupo tuvo una teleconferencia la semana pasada. Y, en su sabiduría infinita, decidieron que la situación es muy, muy urgente. Y que, por tanto, no van a hacer nada.

Ahora, como periodista, como ciudadano, ¿no le gustaría saber qué es lo que están diciendo en su nombre antes de tomar estas decisiones absurdamente ambiguas? Por eso necesitamos transparencia en la vida pública, y que existan actas . La razón por la que necesitamos tener un grado de responsabilidad es porque sin ella las decisiones son verdaderamente malas y todos sufren. Esa es la razón europea.

También hay una razón griega. Cada medida que está tomando el actual Gobierno, y el Parlamento de Grecia, que tiene efectos perjudiciales en la mayoría de las personas, incluidos sus propios votantes, por ejemplo –y sabe a qué me refiero porque en España lo sufrieron en 2012 y después–: ejecuciones hipotecarias de viviendas, de comercios, subastas, desalojos, etc.

Vamos a tener una gran ola en ese sentido, porque el Gobierno ha presentado un nuevo proyecto de ley mediante el cual los préstamos morosos se venden a fondos buitre de Delaware y Nueva Jersey y donde sea. Y fue llamativo cuando, hace unas semanas en el Parlamento, el ministro de finanzas atribuyó todo esto a lo que había hecho o no hecho yo en las reuniones del Eurogrupo de 2015.

Y pensé, OK, esto no es solo un problema histórico. No se trata solo de permitir que las personas tengan acceso a los registros de lo que realmente sucedió. También es una cuestión de lo que está sucediendo hoy en nombre de las mentiras y las fake news difundidas desde entonces.

Estas son las dos razones. Una es una razón paneuropea de que necesitamos mejorar la gobernanza y, por lo tanto, estoy tratando de presionar para que hagan lo correcto, que es levantar actas y registros para puedan vernos a nosotros lo que estamos haciendo en tu nombre.

En Estados Unidos, en Gran Bretaña, en el Parlamento español... Hay actas, diarios de sesiones. ¿Y qué registro dejará el Eurogrupo para la posteridad? Nada. 

Dejará las declaraciones que se publican cada reunión, como las del presidente de entonces, Jeroen Dijsselbloem.

Sí. Pero se da cuenta, obviamente, de que estas declaraciones están escritas antes de que comience la discusión del Eurogrupo. ¿Lo sabía? Es decir, los comunicados se distribuyen antes de la reunión.

En los audios se ve cómo Dijsselbloem los lee durante la reunión, con lo que debieran haberla escrito antes o durante del Eurogrupo.

Por supuesto. Está escrito antes. Está distribuido. Y luego todo lo que puedes intentar hacer como ministro de Finanzas es cambiar una palabra o tal vez dos, si tienes mucha suerte o añadir una palabra. Pero, ya sabes, ya está predeterminado. Ahora, este no es el tipo de gobierno que los europeos merecen.

En estos meses que fue ministro y acudió a los Eurogrupos, 162 días, escuchando las grabaciones, ¿había voluntad de negociar con Grecia? El 20 de febrero de 2015 dijeron que, bueno, había un rescate de país [Memorandum of Understanding, MoU] pero también un nuevo gobierno en Atenas, y que había que tender puentes para converger.

Eso fue lo que intenté hacer. Pero se mantuvieron firmes, sin puentes. MoU, MoU, MoU. ¿Y sabes que fue más lo notable? Esto es incluso si obvia uno de las diferencias ideológicas y las diferencias políticas. Incluso si pudieras obviarlo, el hecho era que el MoU había fracasado.

Incluso si hubiera estado completamente comprometido con ello, enamorado de ello, si pudiéramos decir que yo vine a esta tierra para implementar el MoU... Si yo  hubiera sido un creyente entusiasta del MoU; lo cierto es que nosotros llegamos al Gobierno porque el MoU había fracasado.

Era un programa que debía terminar en diciembre de 2014, y no terminó porque no podía terminar. Cuando entré en el ministerio, incluso si hubiera firmado todo, si supuestamente en mi primer Eurogrupo le hubiera dicho a Djisselbloem: dame un trozo de papel y firmaré cualquier cosa, ¿qué habría logrado? Quedaban 7.200 millones en la hucha del préstamo relacionado con el memorando de entendimiento, 7.200 millones, ¿no? Tenía que pagar 22.000 millones solo ese año, y otros 20.000 el año siguiente. Con Grecia pagando tasas de interés del 10%.

En otras palabras, aplicar el MoU era imposible. Dios y los ángeles no habrían podido implementar el MoU. Se habría necesitado algo más que la intervención divina para poder hacerlo.

Efectivamente lo que les estaba diciendo es: dado donde estamos y el fracaso del MoU, o nos dan otra tarjeta de crédito, otro préstamo enorme, el tercer programa, o vamos a tener que reestructurar la deuda. No hay otro camino. No hay una tercera vía. Ya sea el tercer programa o la reestructuración de la deuda. ¿Existe alguna otra forma ya que el programa ha fracasado y la deuda no se puede pagar? No quisieron tener esa conversación conmigo.

Dijeron, ya sabes, esta es una línea de puntos, firma y acepta este programa. Y luego hablaremos de eso. Ningún hombre de negocios haría esto. Imagine a un hombre de negocios, a un banquero al que se le pide que firme un contrato a ciega. No tiene sentido financiero. Pero lo firmas como un gesto de buena voluntad. Y luego te diré lo que voy a hacer.

En las grabaciones se ve muy pronto que el Eurogrupo no negociaba. Para el 24 de febrero se acaba de dar cuenta de que algo va mal.

Fue entonces cuando me di cuenta no solo de que no querían negociar, sino de que no se podía asumir su palabra. Porque el 20 de febrero pensé que teníamos un acuerdo. Y luego, el 24, demostraron algo que... ¿Sabes? Desde el principio esperaba que no fueran a negociar de buena fe. Pero lo que no esperaba era que me mintieran en la cara.

El 20 de febrero dijeron que había que buscar un acuerdo, y luego el 24 se mueven para recuperar el MoU, fingiendo que nunca dijeron que había que negociar un acuerdo. Eso no estaba en mi radar. Asumí que estas personas serían duras. Nunca dirían que sí. Pero una vez que dicen que sí, es sí. Me equivoqué.

¿Y en esta actuación el ministro alemán, Wolfgang Schäuble, parece ser, por los audios, el principal actor del Eurogrupo?

Sí, él era la persona principal en la habitación. Luis de Guindos estaba constantemente luchando para demostrar que era, ya sabes, efectivamente más schaublista que Schauble, porque estábamos sentados uno al lado del otro. Se sentaba a mi derecha. En nuestras conversaciones privadas, él fue realmente muy dulce y muy agradable, y también decía estar de acuerdo conmigo.

Y también cuando me reuní en Madrid con él en algún momento de mayo de 2015. Por desesperación volé a Roma y a Madrid. Y hablé con Pier Carlo [Padoan] y con Luis [de Guindos]. Y él fue muy solidario en privado cara a cara, a puerta cerrada. Me dio consejos sobre cómo resistir. Y fue muy claro conmigo. Me dijo que había sufrido en sus carnes la forma en que impusieron su MoU. Porque tenía un memorando de entendimiento para el sector bancario, como ya sabe. Y estaba claro que muchos de los ministros allí, no todos, pero muchos de ellos, simplemente estaban demasiado asustados para no cruzar esa línea. Porque temían que si decían una palabra de apoyo a Grecia, serían castigados por ello.

Schauble transmitió claramente la idea de una acción disciplinaria y creó una atmósfera de miedo.

También dice en su libro que cuando se reunió reuniste con De Guindos, él le dijo que también temía a Podemos, y que era duro con Grecia y Syriza para evitar que Podemos llegara al poder.

Esto es exactamente como lo puse en el libro. Y luego dijo que en algún momento ya no tiene miedo.

¿Ya no tenía miedo en mayo de 2015?

Él dijo que estaba asustado, y que ya no tenía miedo porque pudo ver que Podemos está retrocediendo. Es exactamente como lo puse en el libro, pero esto no tiene nada que ver con el Eurogrupo.

Al margen de Podemos, ¿cree que la actitud de las instituciones tenía que ver con la posibilidad de que la idea de una UE alternativa, contraria a la austeridad, que representaba Syriza podía desbordarles en otros países?

Esa fue la única preocupación de la Troika: cómo demostrar a los votantes europeos que serían aplastados si se atrevían a votar en un Gobierno que se oponía al dominio de la Troika sobre las finanzas y los sectores económicos estratégicos.

Y ahora está Podemos en el Gobierno. ¿Tenía razón o no De Guindos cuando dejó de preocuparse por Podemos en mayo de 2015?

Podemos puede estar en el Gobierno, pero no en el poder. Son un regalo maravilloso para Schäuble y De Guindos, que ahora pueden afirmar que Podemos ha podido entrar en los ministerios, avalando los procesos democráticos de Europa, pero solo después de haber sido devaluado, solo después de aceptar el status quo y comprometerse a hacer solo cambios marginales dentro el dogma TINA (No hay alternativa, acuñado por Margaret Thatcher).

El 24 de abril de 2015, en Riga, se escribieron muchas cosas después de aquel Eurogrupo, sobre la dureza de los ministros con usted.

Bueno, Riga fue el momento en que pusieron el Grexit sobre la mesa formalmente. Pero lo que es interesante y creo que lo es desde el punto de vista periodístico, es que estas grabaciones exponen una gran mentira. Si recuerda, ese día, el 24 de abril, las noticias mundiales estaban llenas de textos sobre cómo me habían maltratado personalmente, que me habían dicho que malgastaba el tiempo... Ya sabes, insultos.

Y salí y dije: 'No, eso no es así'. Nadie me creyó. Ahora puedes escucharlo. Nunca hubo un insulto. Hubo un intento de estrangular a nuestro gobierno a través de la amenaza del Grexit, que dijeron que había sido mía cuando dimití. Dijeron que estaba jugando con el Grexit, cuando está claro que ellos eran los que estaban jugando con el Grexit. Era su amenaza. Yo no dejé de decir que era una idea antieuropea, la mera discusión del Plan B y hablar sobre el Grexit. Hay una giro completo de la realidad.

Es verdad que en las grabaciones no se le oye mencionar el Grexit, sino al resto. ¿Cree que realmente querían que Grecia saliera de la eurozona, aunque fuera para volver más tarde?

Es una teoría absurda, porque ¿por qué querrías volver si estás fuera? Como he intentado explicar en mi libro, Schäuble defendía eso, pero no quería que volviéramos. Él quería que saliéramos y nunca regresar. Si lo decía, lo estaba disfrazando como un tiempo de espera, para que pareciera más suave. Pero él era el único.

Él era el único. Quizás el Bundesbank también. Pero Merkel y Draghi y el resto estaban absolutamente decididos a que no hubiera un Grexit. Pero estaban muy felices de jugar al poli bueno-poli malo. Merkel era la poli buena –'No, no deberías estar fuera del euro–; y Schäuble, el poli malo –'Te echaremos del euro. Deberías salir del euro. Es bueno para ti estar fuera del euro'–.

Pero al final Schäuble no se salió con la suya. Siempre fue derrotado por Merkel y Draghi. Estaba muy molesto por eso. Era una de las razones por las que no quería seguir en el ministro de finanzas. Y era una amenaza vacía porque nunca lo harían. Les costaría algo así como 1 billón de euros echarnos. Aunque nunca quise Grexit, insistía en la reestructuración de la deuda y en que era un requisito previo para que Grecia puediera respirar dentro del euro. Aunque no estaba amenazando con eso y ellos sí, estaba preparado para asumirlo, pero no creo que estuviéramos preparados para que pasara.

Está diciendo que Merkel era el poli bueno y Schäuble, el poli malo. ¿Era usted el poli malo y Tsipras, el bueno?

Bueno, creo que eso es algo que Tsipras intentó. Yo era genuino. Porque lo de poli bueno y poli malo implica que hay algún tipo de juego. Hay una especie de actuación. Uno que finge ser bueno sin ser bueno realmente. Y el otro que finge ser malo sin ser realmente malo. Yo no estaba fingiendo. Les puedo asegurar que no estaba fingiendo. Creo que puedes verificarlo. Yo era genuino. Estaba tratando de buscar un acuerdo, pero no en la forma en la que ellos querían, que dejaría la deuda insostenible. Sólo me importaba una cosa. Era un monomaníaco preocupado por la deuda. En cuanto pudiéramos hacer sostenible la deuda, estaba preparado para acordar casi todo lo demás. Y por lo tanto, yo era, ya sabes, era duro. No iba a firmar nada que no fuera hacer sostenible la deuda.

Tsipras lo intentó, al menos esto es lo que me dijo en algún momento y dijo: 'Mira, es bueno que tú y Schäuble os peléeis en el Eurogrupo y estéis estancados, para que luego Angela y yo podamos encontrar una solución. Incluso entonces, aquello era un espejismo. Una ilusión. Nunca iba a pasar. O trabajamos juntos o, si nos dividen de esta manera, Angela no te dará nada. Absolutamente nada.

Y al final no lo hizo.

¿Para qué?

Estábamos hablando de los comunicados tras los Eurogrupos, que se ve cómo es casi imposible introducir cambios. El 11 de mayo usted lo intenta, porque es la primera declaración del Eurogrupo en el que ya sólo urgen a una parte, a la griega, para cerrar el acuerdo. Hasta entonces se hablaba también de las instituciones [FMI, Comisión Europea, Eurogrupo].

No estaban las instituciones en la declaración. Pedí ponerlo. Decían que el Eurogrupo instaba al gobierno griego a ceder. Y yo dije, espera un segundo, esto es una negociación. Hay dos partes, debería instar tanto al Gobierno griego como a las instituciones a acelerar el proceso de convergencia. Pero no, no, no, no... Sólo el Gobierno griego.

Y Schäuble lo defendió, fue el último momento en le que hablaron los ministros en aquel Eurogrupo.

También el 11 de mayo presenté propuestas muy sustantivas. Puede ser que no estuvieran de acuerdo. Pero Dijsselbloem declaró claramente después de terminar de hablar que el Eurogropup no negociaba y que no iban a evaluar las propuestas.

Mientras, al mismo tiempo, estaban filtrando a la prensa que entraba allí con las manos vacías, solo con bravuconadas y sin propuestas.

¿Cómo puede el Eurogrupo decir que no negocia? 

Solo esperaban una cosa, esperan que dijera que sí. Solo querían que dijera que sí. Porque así es como funcionan. A puerta cerrada. Detrás, a puerta cerrada, son burócratas y técnicos de segunda fila. Ellos decidían lo que tenía que pasar. Luego tienen el Euro Working Group, donde los segundos del ministerio, que generalmente trabajan más para la Troika que para su gobierno, atan todo. Y, después, está la reunión del Eurogrupo, que es completamente inútil y que comienza con un comunicado ya escrito. Y se espera que el ministro de finanzas diga que sí a todo. Eso es lo que sucede.

Mientras estén de acuerdo con el rumbo general del acuerdo, pueden hacer algunos pequeños cambios. Un pequeño cambio, ya sabes, marginal, periférico, irrelevante. Eso es todo lo que pueden hacer. Y el problema que tenían conmigo no era mi estilo, no era si usaba corbata o no, no era si iba en moto. El problema conmigo era que no iba a firmar, que quería debatir el fondo. Y eso fue para ellos como estar en el Vaticano y desafiar la Santísima Trinidad. ¿Cómo te atreves? Esto no es algo que puedas desafiar. Este es el proceso. Así es como funciona.

¿Como si estuviera en lugar que no le correspondía?

Es verdad. Pero, ya sabes, nunca tuve ninguna ilusión. Nosotros lo sabíamos. Solo esperaba que con Tsipras, les diríamos: OK, bien, haced lo que queráis. Tiradnos a la basura. Adiós. Me marcho a Atenas y voy a legislar. Y luego veamos qué pasa. Cambiará el Eurogrupo o nos echarán. Cualquier cosa sería mejor que lo que tenemos ahora.

¿Pero realmente pensó en algún momento que podría llegar a un acuerdo? Su trabajo también era conseguir un acuerdo, el mejor acuerdo posible para su país.

Mira, todavía estoy convencido de que podríamos haber llegado a un acuerdo en el Eurogrupo. Pero solo después del referéndum, solo después del cierre de los bancos. Merkel estaba esperando para ver si podíamos capitular. Solo si estaba convencida de que no capitularíamos, levantaría el teléfono y diría: OK, dele la reestructuración de la deuda. Ella lo habría hecho, no dudo de ello.

Pero no necesitaba hacerlo porque Tsipras le estaba enviando mensajes después de Riga de que él se rendirá y que no tenía que escuchar a Varoufakis, porque lo iba a reemplazar. ¿Por qué ella iba a buscar un acuerdo? ¿Por qué negociaría? No tenía necesidad.

Pero used tuvo el referéndum.

Sí, pero por las razones equivocadas. Tuve un referéndum para ganarlo. Y Tsipras tuvo el referéndum para perderlo.

Y se ganó.

Desafortunadamente para él, por eso se derrumbó, se derrumbó totalmente cuando lo ganamos. Durante la semana anterior al referéndum, no se me permitió hacer campaña. Iba a hacer tres actos en Tesalónica, Creta y el Peloponeso. Pero no me permitieron hacer campaña en ningún lado. Incluso el acto del viernes por la noche, dos noches antes del referéndum, que fue magnífico, no fue organizado por el gobierno, fue organizado por una emisora de radio.

¿La emisora de Syriza?

Próxima a Syriza, pero no perteneciente a Syriza.

¿Pero por qué dimitió? Quiero decir, ¿no podría haber conseguido un buen acuerdo después del referéndum?

Por supuesto que no. Ojalá hubiéramos podido, pero habría sido posible solo si Tsipras hubiera querido pelear. Pero esa noche del referéndum, como digo en el libro, me dijo en el momento en cuanto me vio: 'Es hora de rendirse' Y yo le dije: 'No, es hora de pelear'.

Entonces, en el momento en que dijo que era hora de rendirse, tuvimos una conversación de tres o cuatro horas tratando de hacerle cambiar de opinión. Pero no hubo manera. Entonces, o me rendía con él o renunciaba. Y no estaba en la idea de la rendición.

Un par de semanas antes de esa fecha, el 18 de junio, hubo una propuesta de la Comisión, de Moscovici, conocida como aide memoire. Que parecía haber nacido muerta por lo que se oye en las grabaciones por ser demasiado corta para Alemania.

No era corta para Alemania. A Schäuble no le gustaba, pero Merkel lo había aprobado. Schäuble quería el Grexit, como te dije antes. Schäuble temía que el aide memoire fuera la base de un acuerdo. Como ocurrió al final. Y quería socavarlo. Entonces, ya sabes, él protestó.

Pero creo que es crucial, creo que debería ser de su interés, la grabación del 25 de junio de 2015. Porque en ella, se me presenta una nueva versión del aide memoire como un ultimátum. La primera vez que vi algo en papel. Y lo estoy discutiendo. Y en algún momento le digo a Schauble ante el resto: Espera. Aquí están hablando de pagar al Banco Central Europeo de un fondo destinado a los bancos, los bancos griegos. Y cuando pregunto al Banco Central, entonces, ¿qué pasa con los bancos si el dinero que se les asignó va al BCE? Pero luego dicen, repondremos eso para poner más dinero del ESM. Y dije que deberíamos esperar un segundo, porque eso era un tercer programa. Han puesto por la puerta trasera del segundo programa un tercer programa. Y Schäuble se volvió loco y dijo: no, voy a vetarlo.

Schäuble junto con otros tres o cuatro, cinco ministros, Alexander Stubbs de Finlandia. No estoy seguro de Luis.

No me acuerdo de Luis aquel día, él solo seguía el ejemplo de Schäuble. No estaba haciendo lo que creía y tampoco estaba siendo muy original. Solo lo estaba siguiendo.

Dijeron que no. Le dijeron que no a Djieseselblom porque el ultimátum me empujaba. Esto es lo notable. Tenemos un momento crítico en la historia de Europa. Estamos siendo amenazados con el Grexit. Y hay un ultimátum. Djisselblom me lo puso: tómelo o déjelo. Schäuble está vetando ese ultimátum. En otras palabras, incluso si hubiera dicho que sí, prometió vetarlo. Entonces, ¿qué tipo de ultimátum es este? No es un ultimátum si Schäuble lo vetaba. Y ahí es cuando Djiasselblom lo hizo callar, y dijo: no, tómalo o déjalo. Y dije, lo dejo. 

Porque, ¿sabes que? Tenía a Merkel detrás de él. Djiasselblom nunca hizo nada sin Merkel detrás. Si Merkel no le hubiera dado órdenes, habría seguido a Schäuble. Merkel le había dado órdenes de qué hacer. Eso es lo que realmente sucedió el día 25. Y eso es bastante revelador.

Sí, porque es un ultimátum.

Es un ultimátum que significa, ya sabes, el principio del fin de la eurozona, de verdad. Fue una gran crisis existencial para la Unión Europea.

Y dice que lo deja.

Dije que lo dejamos. Y fue entonces cuando tuvimos el referéndum. Pero, desafortunadamente, Tsipras quería tomarlo. Esperaba que la gente de Grecia tuviera miedo de los bancos cerrado y que votaría a favor de aceptar el ultimátum. Y luego habría dicho: soy demócrata, ¿qué puedo hacer?

Luché para convencer a la gente de que dijera no. Pero él pensaba: esta terrible Europa aterrorizó a nuestra gente y votaron que sí. Bueno, soy demócrata, tengo que aceptarlo. Esa sería una gran salida para Tsipras. Y es por eso se derrumbó por completo cuando no solo ganó el no, sino que ganó decisivamente.

Sí El oxi. Y también fue el impago. Estuvimos todo el año con el miedo al incumplimiento con el FMI. Y llegó el default.

No sucedió nada, y eso prueba que estaban amenazando con el Armagedón si se incumplía con el FMI, y todo el infierno que se iba a desatar.

¿Y luego qué pasó? Dejo de pagar y deciden por sí mismos diferir los pagos un mes. Y no hubo default.

Y esta no fue la primera vez que lo hicieron. Lo hicieron una vez antes. Supuestamente descubrieron que el FMI le debía dinero a Grecia, que se pagaron ellos mismos.

Pero era la amenaza de todo el año.

Y no lo hicieron. No nos dejaron en mora. Era como un banco acercándose a usted y apilando dinero en su bolsillo diciéndole, mira, devuélvamelo.

Hubo muchos rumores en esos días sobre un Plan B con Rusia, con China para el Grexit.

No de mí. Yo tenía un plan B, pero no con Rusia y China. Tenía un plan B porque tenía que tener un plan B. Si me echan del euro, ¿qué hago? Tenía que emitir liquidez, moneda nacional si lograban echarnos.

¿Plan X? No.

Sí Plan X. Bien recordado. China estaba, llegué a un buen acuerdo con el gobierno chino con respecto al Pireo y los trenes. Y habrían invertido bastante, mientras que ahora no están invirtiendo nada. Según el acuerdo que teníamos, también comprarían un bono de 10.000 millones. El primer bono que emitiría si estábamos fuera del euro o en el euro. Pero Berlín intervino y rompió ese trato, como expliqué en el libro.

¿Y a Tsipras le gustó el plan?

El plan con China le gustó, porque era un buen plan. Pero este no era un plan para salir del euro. Era un plan para hacer un acuerdo con China, incluso combinando la privatización del Pireo con los ferrocarriles, porque tenemos ferrocarriles terribles. Y, ya sabes, al final, los ferrocarriles se vendieron por 40 millones, 40 millones, lo que no es nada. Un edificio de las compañías ferroviarias vale más. Entonces se lo dieron a una compañía italiana que está en bancarrota y no está invirtiendo en nada. Están a punto de traer nuevas locomotoras de Italia que tienen 25 años.

¿Hubiera hecho algo diferente en esas reuniones?

Por supuesto, todo.

¿Todo?

Si supiera lo que sé ahora, no sería tan diplomático. Me habría ido el 24 de febrero.

¿Desde el principio?

No desde el principio, desde el 24 de febrero. Me habría salido para no estar.

En aquellos días de 2015 vio que alguno de sus colaboradores, como George Chouliarakis, le puenteaban con las instituciones. ¿Por qué no prescindió de él?

Lo hice, pero fue restituido por el primer ministro Tsipras cuando decidió rendirse a la troika.

Al final del mandato del anterior presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker repitió varias veces que lamentaba el trato dado a Grecia durante la crisis. ¿Qué piensa de esos lamentos?

Demasiado pequeños y demasiado tarde. Los dirigentes de la UE tienen la costumbre de confesar sus crímenes contra la lógica y contra los europeos cuando han terminado sus mandatos. Pero lo que importa es lo que hicieron cuando estaban al mando.

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Las grabaciones incluidas en #EuroLeaks fueron realizadas en 2015 por el entonces ministro de Finanzas de Grecia Yanis Varoufakis. Actualmente, Varoufakis es diputado en el parlamento heleno por el partido MeRA25. Varoufakis también es fundador del Movimiento para la democracia en Europa 2025 DiEM25, una organización política progresista transnacional con sede en Bruselas. #EuroLeaks es una iniciativa puesta en marcha por DiEM25 en colaboración con Julian Assange, fundador de WikiLeaks.

Contacto para mayor información sobre DiEM25: Luis Martín, jefe de comunicación y estrategia política | luis.martin@diem25.org

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