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MADRID

La contaminación cayó en toda la capital un 11% durante el primer año de funcionamiento de Madrid Central

La red de estaciones arroja una media de 34 microgramos de dióxido de nitrógeno en 2019 frente al promedio de 38 microgramos entre 2010 y 2018

Madrid Central comenzó a funcionar en noviembre de 2018 y en marzo activó las multas que el Ayuntamiento de PP y Ciudadanos paralizó en julio, hasta que un juez anuló esa moratoria 

El alcalde Martínez-Almeida sostuvo que la zona empeoraba la contaminación fuera el centro de la ciudad al suspender las multas y lo achacó al "efecto frontera" que las mediciones ahora desmontan

Ayuntamiento remarca que Madrid Central "continúa vigente" y que no le consta investigación de Fiscalía sobre moratoria

Un coche transita sobre una señal horizontal de Madrid Central.

La contaminación en Madrid ha caído en el tiempo que lleva funcionando Madrid Central. La zona de bajas emisiones cumple un año el próximo 30 de noviembre y, en lo que va de 2019, la polución del aire en la ciudad ha bajado un 11% respecto a la media registrada desde que entraron en vigor los límites máximos obligatorios de tóxicos en 2010. Así lo reflejan los datos de la red de medición del Ayuntamiento recopilados por Ecologistas en Acción.

El promedio en la ciudad está ahora en 34 microgramos de dióxido de nitrógeno (NO2) por metro cúbico de aire cuando la media 2010-2018 se sitúa en 38 microgramos. El valor de NO2 en 2019 está por debajo de todos los registrados en el último lustro, que fueron 35, 41, 39, 42 y 37 entre 2014 y 2018. 

Cocentraciones de dióxido de nitrógeno en la ciudad de Madrid / EA.

Cocentraciones de dióxido de nitrógeno en la ciudad de Madrid / EA.

Además, se añade la circunstancia de que este curso no está siendo especialmente favorable desde el punto de vista meteorológico. Está lloviendo poco. Se acumulan algo más de 60 días de lluvia (el año pasado llegaron a 108) y 292 l/m2. Es el tercer año más seco de la década solo por detrás de los valores de 2015 y 2017 cuyos registros de NO2 fueron superiores al límite legal anual de 40 microgramos. 

La zona de bajas de emisiones Madrid Central comenzó a funcionar el 30 de noviembre de 2018. 472 hectáreas con ciertas restricciones al tráfico de vehículos privados (y una amplia gama de excepciones para poder acceder). La idea principal era impedir que el cogollo de la ciudad sirviera de itinerario de paso. 

La medida cobró toda su fuerza el 15 de marzo cuando empezó el periodo efectivo de multas a los infractores. También a partir de ese momento, los registros de gases en Madrid comenzaron a descender continuadamente. Sin embargo, con la llegada al Ayuntamiento de PP y Ciudadanos en mayo pasado, el nuevo equipo de Gobierno –con José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís al frente– decretó a finales de junio una moratoria a las sanciones. No habría multas. Ambos habían criticado Madrid Central desde la oposición. "Dejará de existir", llegó a afirmar el nuevo alcalde.

Tras estos anuncios y medidas por parte de Madrid, la Comisión Europea anuló la prórroga de gracia que había concedido a España por rebasar varias veces los umbrales legales de contaminación y terminó por llevar el caso ante el Tribunal de Justicia Europeo

El inexistente "efecto frontera"

Así que el 1 de julio pasado pararon las multas. Subió el tráfico. Durante esa moratoria, el alcalde Martínez-Almeida esgrimió unos datos sobre evolución de la contaminación en la ciudad para decir que Madrid Central había perjudicado las mediciones: "No voy a aceptar ni una sola lección de la izquierda en la lucha por la calidad del aire". Según su gráfico 19 de las 24 estaciones presentaban peores datos en porcentaje. Mezclaba los meses con sanción y los meses sin sanción activa y no tenía en cuenta las condiciones meteorológicas. Un análisis sesgado.

Pero Ecologistas en Acción y Greenpeace presentaron sendos recursos ante los tribunales. El de Ecologistas surtió efecto inmediato y el 5 de julio un juez decretó la suspensión de la medida municipal. Madrid Central volvió a su esquema inicial con sanciones. 

Lo que muestran ahora los datos analizados por el grupo ecologista es que la polución dentro de la zona central cae muy significativamente: la estación de la Plaza del Carmen ha bajado un 20% en NO2. Paralelamente, esos registros también son más bajos en 20 de las otras 24 estaciones medidoras. Una se queda igual y dos han crecido: Ensanche de Vallecas y Juan Carlos I. Para Ecologistas esto significa que "no hay efecto frontera sino, más bien, efecto contagio", en referencia a la crítica de Martínez-Almeida que aseguraba que Madrid Central lo que hacía era empeorar el aire de las áreas limítrofes con la Zona de Bajas Emisiones. 

Martínez Almeida había echado mano a ese concepto de "efecto frontera" para asegurar que ""los datos de contaminación han empeorado el conjunto de la ciudad aunque sí que es cierto que los datos de la estación del distrito de Centro ha mejorado". Los datos de la red municipal no han sustentado esa teoría.

El responsable de calidad del aire de Ecologistas en Acción, Juan Bárcena, entiende que "Madrid Central es eficiente pero no suficiente. Necesitamos más Madrid Central, y sobre todo medidas que incidan en el el tráfico entre la periferia y el área metropolitana".

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