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De Atxuri a Bilbao la Vieja en kalejira: los vecinos hacen de Bilbao una ciudad de acogida

El colapso en el hospedaje que coordina Cruz Roja ha llevado a derivar a 43 migrantes a centros de Vitoria y Donostia

Tras casi un mes, alrededor de 50 migrantes dejan el barrio de Atxuri para convivir con los vecinos del otro lado de la Ría a la espera de respuestas institucionales

Kalejira en Bilbao

Kalejira en Bilbao

Entre denuncias de inacción de las instituciones públicas y de falta de una respuesta tras la llegada de migrantes a las calles de Bilbao, los vecinos que componen la organización vecinal de ‘Atxurigorri’ se pusieron manos a la obra para atender a entre 40 y 60 refugiados cada noche desde hace ya más de dos semanas. Más aún cuando los denominados migrantes en tránsito, al cumplir el máximo de tres días hospedados en el centro de la Cruz Roja, pasaban a ser inmigrantes que pretendían quedarse en la capital vizcaína. En el barrio de Atxuri han estado acompañados del afecto y la solidaridad de los vecinos de a pie y de plataformas ciudadanas como Ongi Etorri Errefuxiatuak. Entre todos ha conformado una comunidad de asistencia, desde las necesidades más básicas como el aseo y la alimentación, hasta la prestación de servicios jurídicos, información o traducción e interpretación. “Damos gracias a todos aquellos que se han acercado a las canchas a ayudar desde cualquier punto de Bizkaia”, señalaron desde ‘Atxurigorri’.

Sin embargo, para representar el relevo entre barrios y demostrar que la solidaridad es parte de la idiosincrasia del ‘Botxo’, los migrantes fueron trasladados el martes 24 al barrio del otro lado de la Ría, a Bilbao la Vieja. La corta travesía quiso ser representada mediante una kalejira, un pasacalles musical y de ambiente festivo y cordial, desde la plaza de La Encarnación hasta el puente que separa ambos barrios y que sobre todo, los une, el puente de San Antón. El inicio de la movilización lo marcó el aurresku, al ritmo, por supuesto, del txistu. En las escaleras de la iglesia de la misma plaza observaban los propios inmigrantes acogidos durante estas semanas la fiesta de la fraternidad que se había organizado para celebrar que la ciudad siempre va a ser de los que la necesitan. Muchos de ellos ataviados con el pañuelo amarillo con el lema que da nombre a la asociación de ayuda ciudadana "Ongie Etorri Errefuxiatuak" (Bienvenidos refugiados).

Kalejira y concentración en Bilbao

Kalejira y concentración en Bilbao

Esta simbólica movilización, donde se oyeron cánticos en francés, euskera y castellano con lemas como “Nadie es ilegal” y “Solidaridad”, terminó con la lectura de un manifiesto en el que se hacía un llamamiento a las instituciones. Se criticó y señaló al propio alcalde de Bilbao, Jose Mari Aburto por su “mala gestión”, se aclaró que “la solidaridad que no tienen las instituciones” la tienen los vecinos. Otro de los llamamientos estaba destinado a las asociaciones vecinales para que éstas "se involucren en la lucha" de manera activa. “Organizamos la marcha para crear conciencia. Hay un problema estructural al que hay que poner remedio. La kalejira es un poco la llamada a la ciudadanía”, ha informado el miembro de ‘Atxurigorri’.

Una activista de la plataforma 'Atxurrigorri' pronunció unas palabras ante los congregados: “Los vecinos de Atxuri no podíamos quedarnos de brazos cruzados ante esta circunstancia porque no sabríamos cómo explicarles a nuestros hijos por qué más de 50 personas duermen en la calle”. A lo que añadió que la actuación de la clase política no responde a la realidad social del barrio, y que son “los propios vecinos” quienes convierte la ciudad en un “lugar de acogida”. Un sonoro aplauso dio por finalizada una de las muchas marchas celebradas y destinadas a, según han remarcado desde Ongi Etorri Errefuxiatuak, “cuestionar la actuación de la administración”.

Los migrantes que han llegado al País Vasco desde mediados de junio, cuando comenzó el goteo, sobrepasan el millar, según datos de la Cruz Roja. Una parte de ellos son migrantes en tránsito hacia el norte de Europa que solo se detienen durante algunos días a descansar y reponer fuerzas en las provincias vascas. En cambio, una cifra considerable de ellos pretende alojarse en el territorio vasco, es decir, para otra parte de los inmigrantes, su destino es el norte de la península. Quedan vagando en las calles de las capitales vascas y pasan a ser inmigrantes sin techo.

Como relató Inigo Santxo, de la asociación vecinal ‘Atxurigorri’, su aportación ha sido la de “acompañarlos en el día a día y transmitirles, mediante la acción política, que somos una ciudad que quiere acogerles”, a lo que agregó: “No somos una organización humanitaria, somos vecinos que no vamos a dejarles solos”.

Tras alrededor de 20 días de acompañamiento diario, el grupo de inmigrantes pasará a alojarse en el barrio conocido como Bilbao la Vieja. De alguna forma, según remarcó Santxo, lo que pretenden es interpelar a las instituciones y aumentar el compromiso ciudadano: “Queremos aumentar el nivel de conciencia de la sociedad y el sentimiento de compromiso. Trasladarlos a otro barrio es una iniciativa política para interactuar con la gente inmigrante, que te cuenten por qué han decidido venir a Occidente, por qué han decidido hacer este viaje. Queremos trasladar la idea de que Bilbao es una ciudad de acogida.”.

Migrantes durmiendo en las canchas de Atxuri

Migrantes durmiendo en las canchas de Atxuri Atxurigorri

Sin embargo, el colectivo que ha trabajado este último mes con los migrantes no pasa el testigo de forma concluyente. “’Atxurigorri’ seguirá participando activamente porque está comprometida. Para acompañar constantemente, para informar, para que tengan apoyo. Somos gente que ya conocen, en quienes pueden confiar. Es positivo que esa red se aumente y puedan sentirse acogidos por la ciudad que forman los diferentes barrios”, afirmó.

Bilbao es la capital vasca donde más migrantes han llegado. Los centros de hospedaje y albergue para atender estos casos de emergencia se han visto saturados a pesar del compromiso e inversión del Gobierno vasco, la Diputación Foral de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao y la propia ONG Cruz Roja, encargada de auxiliar y guiar a los recién llegados, en su mayoría procedentes de la África Subsahariana, de donde se exiliaron hacia las costas del sur andaluz y de donde llegan a las estaciones de autobuses de Bilbao, San Sebastián o Vitoria.

Dado que el centro que coordina Cruz Roja en Bilbao con ayuda de las instituciones vascas posee 88 plazas, estos últimos días se ha visto desbordada y ha necesitado derivar a 43 personas migrantes a centros de Vitoria (23) y Donostia (20). Otros muchos han ido quedando sin amparo social y están siendo apoyados por redes vecinales como la conformada en Atxuri, de forma rápida y espontánea. Los vecinos siguen a la espera de una respuesta institucional. “Lo único que hemos recibido por parte del Ayuntamiento es la colocación de una verja en las canchas, un lugar público, para entorpecer la entrada de la gente que no tiene dónde dormir”, señaló Santxo.

“El flujo de llegada ha sido incesante, llevamos mucho tiempo conviviendo con ellos y sabemos que quieren quedarse. No todos son migrantes en tránsito, aunque eso apunten desde las instituciones públicas”, reflexionó Inigo Santxo. Y es que como ya apuntaba en multitud de movilizaciones Ongi Etorri Errefuxiatuak, plataforma de ayuda ciudadana a los recién llegados, hay una evidente “falta de recursos para hacer frente la llegada de migrantes”, sobre todo para aquellos que podrían quedarse en la ciudad. A corto plazo, Cruz Roja, con financiación pública cumple su labor, pero a partir de ahí, la falta de albergues y puntos de ayuda e información afecta a estas personas migrantes que carecen de recursos. Ongi Etorri Errefuxiatuak también solicitó a principios del mes de julio la apertura de nuevos albergues para atajar la situación de desamparo ante la posible llegada de más migrantes.

Sobre este tema, el subdelegado del Gobierno de España en Bizkaia, Vicente Reyes, ha manifestado en la Cadena Ser que "hay que buscar cómo acoger al que está mal" y ha apelado a la colaboración interinstitucional. "La idea fundamental es que son seres humanos que tienen problemas y hay que tratarlos. Pero no puede ser que aceptemos el tránsito irregular. Es malo para ellos y malo para el país", ha apostillado.

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