En este blog publicamos los artículos y cartas más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión desde aquí. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.
El fraude del “orden internacional basado en reglas”
En el discurso político occidental se repite una expresión hasta la saciedad: el orden internacional basado en reglas. Se presenta como una alternativa moderna al derecho internacional. En realidad es su negación: una fórmula destinada a sustituir la ley por el poder de quienes dicen fijar las reglas.
No es un concepto jurídico. No figura en ningún tratado. No ha sido ratificado por ningún parlamento ni aparece en la Carta de las Naciones Unidas. Es un eslogan diseñado para legitimar lo que, de otro modo, serían violaciones claras del derecho internacional.
El verdadero orden jurídico internacional ya existe. Está basado en la Carta de la ONU, los Convenios de Ginebra y la Corte Internacional de Justicia. Establece principios básicos: soberanía, no intervención, prohibición del uso de la fuerza e igualdad jurídica de los Estados.
El llamado “orden basado en reglas” es un sistema paralelo creado precisamente para eludir esos principios cuando resultan incómodos.
En un sistema jurídico real, las normas se elaboran mediante tratados, parlamentos y tribunales. En el “orden basado en reglas”, las normas las fijan las potencias dominantes y cambian según sus intereses. ¿Quién las escribió? ¿Dónde están publicadas? ¿Quién las interpreta? ¿Quién las hace cumplir? La respuesta es siempre la misma: quienes tienen el poder.
Cuando Estados Unidos o sus aliados invaden países, imponen sanciones unilaterales o apoyan ocupaciones, lo llaman “defensa del orden basado en reglas”. Cuando otros hacen lo mismo, lo llaman agresión.
En 1999 la OTAN bombardeó Yugoslavia sin autorización del Consejo de Seguridad. Serbia no había atacado a ningún país de la Alianza. Fue una violación directa de la Carta de la ONU. Se llamó “intervención humanitaria”.
En 2003 Estados Unidos y el Reino Unido destruyeron Irak con una invasión basada en falsedades sobre armas de destrucción masiva. Millones de muertos, un Estado aniquilado y una región desestabilizada. Se llamó “defensa del orden internacional”.
Ninguno de los responsables fue juzgado. Ninguna sanción fue impuesta. Ese es el funcionamiento real del sistema: impunidad para los poderosos, legalidad para los demás.
El discurso se sostiene sobre una visión maniquea del mundo: los que hacen cumplir las reglas y los que las violan. Pero quienes dicen hacerlas cumplir son quienes más las quebrantan. No es derecho. Es ideología.
Un alto funcionario de la administración Bush lo resumió durante la guerra de Irak: “Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad”. Esa frase define mejor que ninguna otra el llamado “orden basado en reglas”.
Sustituir el derecho internacional por reglas informales dictadas por los fuertes no hace al mundo más seguro, sino más peligroso. Cuando desaparece la ley, solo queda la fuerza. Y cuando solo manda la fuerza, nadie está a salvo.
Sobre este blog
En este blog publicamos los artículos y cartas más interesantes y relevantes que nos envíen nuestros socios. Si eres socio/a puedes enviar tu opinión desde aquí. Consulta nuestras normas y recomendaciones para participar.
0