Populistas y preferencias
El pasado sábado 21 de marzo se celebraron elecciones estatales en Australia Meridional, o del Sur (SA por sus siglas en inglés). En circunstancias normales, no escribiría sobre unas elecciones estatales de un estado que casi duplica la extensión de España, pero en el que viven, aproximadamente, 2 millones de personas, la gran mayoría en los alrededores de Adelaida, su capital.
Y sin embargo, esta vez es diferente. Primero, los resultados. A falta de finalizar el recuento -sobre esto, más abajo-, los laboristas han conseguido una victoria histórica. Han pasado de 29 a 32 escaños en una cámara baja de 47, a pesar de perder 2,3 puntos porcentuales respecto a la elección anterior (con 40 puntos). Los liberales[1] se han despeñado y, de momento, han obtenido 4 escaños (venían de 16), con un 19 por ciento de los votos en primeras preferencias -perdiendo algo más de 16 puntos. Los verdes se han mantenido con 10 por ciento de los votos, pero cero escaños (como estaban). Y los independientes se quedan con dos escaños, pierden dos y llegan casi al 5 por ciento de los votos. El éxito, quien esta acaparando los principales titulares y comentarios es el del partido One Nation que es populista de derechas, y que, de momento, ha conseguido un escaño.
¿Cómo puedo afirmar que con solo un escaño de 47 en liza, One Nation ha tenido éxito? Porque ha conseguido un 22 por ciento de los votos. Las cifras son correctas: los liberales han conseguido más escaños con menor porcentaje de voto que One Nation. ¿Cómo es eso posible? Por el voto preferencial. En SA, como en otros estados y en las elecciones federales, hay 47 distritos uninominales, en el que solo se obtiene un representante. Los ciudadanos deben distribuir sus preferencias entre los candidatos, esto es, ranquear a los candidatos.
Para ganar, un candidato debe obtener la mayoría absoluta de los votos, después de repartir las preferencias. Si ningún candidato alcanza el umbral -esto es que alguien consiga la mitad más una de las preferencias- en el primer recuento, se elimina al candidato con menos votos y estos votos pasan al candidato siguiente. Y así se sigue hasta que un candidato llega a la mayoría. Por ejemplo, en un distrito tiene 38 votos ponen a los laboristas como primera preferencia, 34 para los liberales, 16 para los verdes y 12 para un independiente. Nadie consigue superar el 50, así que el independiente se elimina. Si, por ejemplo, las preferencias de los 12 votos del independente se distribuyen en 7 para los liberales, 3 para los laboristas y 3 para los verdes, los resultados pasan a 41 votos tanto para los laboristas y los liberales y 18 para los verdes. Como aún no se consigue superar el 50, los verdes se eliminan. Supongamos que los 18 de los verdes se distribuyen de manera que14 pasan a los laboristas y 4 a los liberales. El resultado final seria 55 para laboristas y 45 para liberales.
Una de las características que choca a muchos europeos es lo que tarda en saberse los resultados de las elecciones en Australia. Mientras que en España el resultado se conoce en la noche por muy ajustado que sea, en Australia, si el resultado es ajustado, puede tardar días. Por ejemplo, en 2025 en el distrito de Ryan se tardó más de dos semanas en conocer el resultado. Es lo que tiene un distrito en el que se presentaron 8 candidatos.
Una de las grandes ventajas de este sistema de votación es que un candidato que no conecte con el electorado difícilmente puede ganar. En un sistema mayoritario puro, como en el Reino Unido, si hay tres candidatos con 34, 33 y 33 por ciento de los votos respectivamente, gana el que obtiene el 34. El 34 no es la mayoría. En SA y en el resto de Australia esto no es posible porque hay que conseguir el 50% obligatoriamente. Esto implica que los candidatos deben también apelar a más votantes o, al menos, no generar rechazo.
Tal vez el rechazo explique el número limitado de escaños de One Nation. Pero su éxito en porcentaje de voto es considerable y el rechazo puede irse limando. Primero, las encuestas así lo indican y One Nation está aumentando su intención de voto también a nivel federal. Segundo, el Partido Liberal tiene problemas internos serios tanto a nivel estatal[2] como federal[3]; además de problemas con sus socios de coalición (los Nacionales); como de conexión con sectores fundamentales como mujeres y núcleos urbanos. La fragmentación de la Coalición -unión de Liberales y Nacionales- ha dejado mucho espacio para One Nation. Tercero, no solo es un problema del partido liberal: como en una entrevista reciente declaraba un ciudadano “siempre he votado laborista pero esta vez lo he hecho por One Nation” o como el mismo premier de SA, el re-elegido Peter Malinauskas, ha declarado “Si todavía crees que existe algo así como un escaño seguro, te estás engañando.” Y no anda equivocado. Tan solo el 66% de los votantes dieron su primera preferencia a los laboristas o los liberales en las elecciones de 2025. Cuarto, la líder de One Nation es la veterana de la política australiana, Pauline Hanson. A pesar de los resultados desiguales durante los 30 años de presencia pública, es eficaz convirtiendo el descontento en activo político. Apela a la inmigración, al coste de la vida, y una ansiedad cultural ofreciendo soluciones simples y populistas. Obviamente, en dicha cosmovisión, la culpa es de las elites y los extranjeros. Por último, ha fichado una figura muy conocida de los Nacionales (que forman coalición con los liberales) que fue el equivalente a vicepresidente y tiene un dominio del medio -especialmente el rural- evidente.
Después de la gran derrota de 2025, los liberales, 80 años después de su formación, nombraron a Sussan Ley como líder del partido. Ha durado 9 meses en el cargo después de, a mi juicio, varios intentos de moderar y modernizar el partido. Ley ha fracasado y el partido liberal ha mandado una señal terrible a una gran parte del electorado. En consecuencia, Ley se ha retirado y ha abandonado su escaño de Farrer, provocando una elección en dicho distrito. Las encuestas más recientes apuntan a un 29 por ciento del voto para One Nation, seguido de un 23,3 para un independiente. Se espera que la distribución de preferencias juegue un papel clave. El 9 de mayo se vota. Veremos como fluyen las preferencias.
[1] Nota: a nivel federal, el Partido Liberal suele ir en coalición con los Nacionales. Es lo que se conoce como la Coalition. En SA, los Nacionales tienen una presencia testimonial.
[2] En SA, en los últimos cuatro años, llevaba cuatro lideres y el tercero tuvo que dimitir porque se filtró un video en el que aparecía esnifando (supuestamente) droga.
[3] Desde la derrota de mayo de 2025, van por el segundo líder.
Sobre este blog
Piedras de papel es un blog en el que un grupo de sociólogos y politólogos tratamos de dar una visión rigurosa sobre las cuestiones de actualidad. Nuestras herramientas son el análisis de datos, los hechos contrastados y los argumentos abiertos a la crítica.
Autores:
Alberto Penadés - @AlbertoPenades
Ferran Martínez i Coma - @fmartinezicoma
Ignacio Jurado - @ignaciojurado
José Fernández-Albertos - @jfalbertos
Leire Salazar - @leire_salazar
Pablo Fernández-Vázquez - @pfernandezvz
Sebastián Lavezzolo - @SB_Lavezzolo
Víctor Lapuente Giné - @VictorLapuente
Sandra León Alfonso - @sandraleon_
Héctor Cebolla - @hcebolla
0