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Mario Fernández declara la guerra a Kutxabank y salpica al PP

El expresidente del banco vasco defiende el contrato con el bufete para el que trabajaba Cabieces. "Es una operación absolutamente legítima que no ha ocasionado ningún tipo de daño para Kutxabank".

Fernández confirma que fue un líder del PP quien le pidió una salida para el exdelegado del Gobierno, dentro de la práctica de que "las personas vinculadas a Interior y lucha antiterrorista, como el caso del delegado del Gobierno en Euskadi, se les posibilitara alguna salida laboral".

Por su parte el exdelegado del Gobierno y exdirigente socialista, Mikel Cabieces, se ha limitado a decir a su salida de los juzgados que "estamos en tiempo judicial".

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Mario Fernández llega a la Fiscalía.

Mario Fernández llega a la Fiscalía.

El expresidente de Kutxabank, Mario Fernández, ha salido disparando de la declaración ante la fiscal jefe que investiga el caso Kutxabank, el pago a través de un bufete un supuesto sueldo al exdirigente socialista y exdelegado del Gobierno, Mikel Cabieces y ha anunciado "acciones legales" por el 'caso Kutxabank' para defender su honor, que considera 'violentado' por la denuncia impulsada por su sucesor en el cargo, Gregorio Villalabeitia. Pero ese movimiento legal será después de que termine la investigación de la Fiscalía sobre el caso. "Hay una voluntad explítica de atentar contra mi honor", resalta Fernández, que ha calificado el movimiento del nuevo gestor del banco vasco como un "injustificado ataque".
 
En un comunicado posterior ha confirmado que fue un alto dirigente del PP el que le pidió una salida para Cabieces, algo que también ha precisado ante la fiscal del caso. A principios de 2012, un líder del PP (partido que entraba en el Gobierno) en Euskadi, le llamó para informarle de un hecho que "ya lo conocía por notorio, que venía siendo práctica habitual -a modo de 'política de Estado' respetada por todos los Gobiernos- que las personas vinculadas a Interior y lucha antiterrorista, como el caso del delegado del Gobierno en Euskadi, se les posibilitara alguna salida laboral".
 
"Estamos, por tanto, hablando de una petición derivada de una política de Estado en relación con el terrorismo, solicitada por las personas más implicadas en la lucha antiterrorista de los principales partidos políticos este país", ha explicado Fernández, muy molesto por lo que este tema está suponiendo para el final de su vida pública.
Y ha seguido relatando: "Había un interés legítimo y una larga tradición; era hacer el favor de encontrar un trabajo. Nunca tuve conocimiento de las relaciones laborales entre Rafael Alcorta -abogado para cuyo bufete supuestamente trabajaba el exdelegado del Gobierno- y Mikel Cabieces·.

El expresidente ha indicado que se trasladó la solicitud al responsable de Recursos Humanos de Kutxabank, que le propuso contactar con un despacho de abogados con el que ya tenían "un acuerdo de iguala", esto es, el dinero que se paga en los contratos que se cierran con los bufetes. "Tras las gestiones pertinentes se me informó de un acuerdo al que di mi conformidad", ha precisado en el comunicado remitido posteriormente a su declaración y sobre el que ha basado la misma.

Tres años más tarde, en octubre o noviembre de 2014, el subdirector general de Recursos Humanos, con el apoyo del director General Corporativo de Negocio, "de quien dependía", le indicó que procedía liquidar definitivamente el acuerdo, una propuesta que, según ha indicado, aceptó y que supone que "se ejecutó". En su relato de los hechos, ha añadido que el 12 de enero de 2015 acudió por "expreso deseo" del nuevo presidente de Kutxabank, Gregorio  Villalabeitia, a una reunión con el director general de CECA, dado su "mayor conocimiento" de la asociación. Fernández ha apuntado que, al término de esta reunión, el presidente le comentó que había sido informado del acuerdo y que "podría dar lugar a que se pensara que Kutxabank habría podido sufrir un perjuicio".

"Tardé yo exactamente una tarde en reponerlo"

"Tardé yo exactamente una tarde en reponerlo", ha señalado Fernández, en alusión a los 243.000 euros que tuvo que reponer al banco, después de que se lo pidiera el propio Villalabeitia, según ha precisado el expresidente de Kutxabank, y que supuestamente es el dinero que ha cobrado Cabieces por sus servicios al bufete. Tras la reunión con su sucesor, "por la tarde, se me comunicó la cifra exacta y a la mañana siguiente, por los motivos citados, hice el abono de esa cantidad", ha añadido.
Lo que sí le espetó a Villalabeitia es que Kutxabank "había sido mi obra" y que dado  que nadie le volvió a llamar por este tema considera que " a la vista de los hechos, hay motivos para pensar que lo que pretendía no era arreglar nada, aunque de paso se causara un daño reputacional a Kutxabank".
 
"La declaración ha ido muy bien", ha señalado el expresidente del banco vasco, que ha destacado que  las preguntas de la fiscal jefe de Bizkaia, Carmen Adán, le han permitido aclarar todo lo relacionado con el contrato cerrado entre el bufete de abogados para el que trabajaba Mikel Cabieces. "Estoy muy satisfecho", ha comentado a los periodistas que hacían guardia en el Palacio de Justicia de Bilbao. "Es una operación absolutamente legítima que no ha ocasionado ningún tipo de daño para Kutxabank". En el comunicado y en la declaración ante la fiscal ha precisado: "nunca tuve conocimiento de las relaciones laborales entre Rafael Alcorta y Mikel Cabieces".
 
Y dicho esto, con su eterno cigarro en la mano, salió a dar las primeras bocanadas tras la declaración. Y después se ha subido en un todo terreno de alta gama blanco conducido por un familiar.
 
En unas breves palabras antes de comparecer en sede judicial, Fernández ha asegurado que lleva "40 años entrando en los juzgados", así que no es un problema de mal trago, ni de nada parecido. Para el expresidente del banco vasco, el problema son las consecuencias de esta denuncia -interpuesta ante la Fiscalía por el nuevo gestor de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia tras detectar "irregularidades" en el contrato que el banco mantenía con un bufete bilbaíno gracias al cual presuntamente se pagó una cantidad de 243.592 al ex dirigente socialista y exdelegado del Gobierno, MIkel Cabieces, por los servios jurídicos prestados para el citado despacho de abogados bilbaíno. "Estoy absolutamente indignado", ha declarado Fernández.
 
Por su parte, Mikel Cabieces ha comparecido ante la fiscal a partir de las 10:30 de este viernes. Ante los medios se ha limitado a decir que "estamos en tiempo judicial". En su declaración, el exdelegado del Gobierno ha detallado en qué consistía el trabajo desarrollado para el bufete de abogados que dirige Rafa Alcorta. Fernández ha tenido el detalle de asegurar que la relación con Cabieces siempre fue "meramente institucional" pimero como delegado del Gobierno y antes como alcalde de Portugalete. Y "como miembro más tarde del Consejo de Administración de BBK, la habitual entre el presidente y el resto de consejeros", aunque "no tendría inconveniente en reconocerme como grandes amigos", también ha señalado.
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