Los beneficiarios de la Renta Social Básica de Cantabria siguen llegando ante la dificultad de acceder al Ingreso Mínimo Vital

Una persona sin hogar espera recibir ayuda en una calle.

La nueva prestación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) que puso en marcha el Gobierno de España durante en los primeros meses de la pandemia apenas está experimentado un ahorro a las arcas regionales dada la dificultad que tienen los solicitantes de dejar de percibir la Renta Social Básica (RSB), que paga la autonomía, para empezar a cobrar el IMV, que paga el Estado.

Una de cada dos solicitudes de Ingreso Mínimo Vital en Cantabria ha sido rechazada y quedan más de 3.100 sin resolver

Una de cada dos solicitudes de Ingreso Mínimo Vital en Cantabria ha sido rechazada y quedan más de 3.100 sin resolver

Según los datos oficiales remitidos por el Gobierno PRC-PSOE al Parlamento de Cantabria, el balance entre los meses de junio a octubre apenas le ha supuesto a la Comunidad un ahorro de 106.000 euros cuando se viene a gastar en la Renta Social Básica cada mes aproximadamente 2,6 millones de euros.

La Renta Social Básica es una prestación autonómica destinada a personas vulnerables, es decir, que se encuentran al filo del umbral de pobreza. En otras autonomías, la aparición del Ingreso Mínimo Vital ha supuesto la extinción de las prestaciones por RSB, lo que ha provocado una gran inquietud social ya que este nuevo derecho se está concediendo con cuentagotas. En Cantabria ambas prestaciones son posibles, aunque son excluyentes una con respecto a la otra, pero el goteo del trasvase al IMV apenas está suponiendo un alivio para las cuentas regionales.

En todo caso, no es mucho. Entre junio y octubre se extinguieron 490 expedientes por RSB mientras se cursaron 360 altas, que siguen llegando a buen ritmo. Los expedientes extinguidos tenían de media una percepción de 498 euros mensuales mientras el importe de las altas es más bajo, 381,5 euros de media. Ello hace que la diferencia entre altas y bajas suponga que la Consejería de Política Social haya pagado 106.680 euros menos por RSB. Algunas de las bajas se ha producido por dejar de tener los requerimientos para ser perceptor o este haya desistido, pero otras son derivadas del pase al IMV.

Solo en el mes de octubre, 148 cántabros solicitaron la RSB y 498 estaban pendientes de una respuesta. A lo largo de 2020, la Renta Social Básica supone un gasto mensual medio de 2,6 millones, desde enero hasta septiembre. En total, hay una previsión anual de gasto por la RSB de 31,3 millones y en septiembre ya se habían abonado 26,9 millones, prácticamente lo previsto en el presupuesto.

En cuanto al Ingreso Mínimo Vital, según los datos de Instituto Nacional de la Seguridad Social, una de cada dos solicitudes tramitadas son denegadas sin explicaciones por parte del INSS, que gestiona un proceso largo y arduo que está generando inquietud entre quienes quieren acceder a esa ayuda, que económicamente apenas supone 70 euros más al mes.

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21 de noviembre de 2020 - 18:30 h

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