GUADALAJARA

El castillo medieval que lleva dos siglos en ruinas y que ahora se vende 'online' a un precio “desorbitado”

Castillo de Cogolludo (Guadalajara)

“Regalado ya es caro” es la frase con la que muchos vecinos y vecinas del pequeño municipio de Cogolludo (Guadalajara) bromean al referirse al emblemático castillo medieval que preside, en una pequeña colina, el paisaje de esta localidad. Se refieren con ello al estado ruinoso en el que se encuentra y que procede tanto de su actual falta de cuidados o rehabilitación, como del bombardeo que sufrió durante la Guerra de la Independencia y que lo dejó en su actual situación. Porque desde entonces “apenas se ha tocado”.

Ahora un propietario particular, originario de Toledo pero cuya identidad no ha trascendido, lo ha puesto a la venta en un portal inmobiliario online por el precio de 500.000 euros. “Es desorbitado”, afirman en el pueblo, donde saben que su valor patrimonial es muy alto pero también que su adquisición por ese precio resultaría desproporcionada debido a al estado en el que se encuentra y a su necesaria restauración.

El alcalde de Cogolludo, Juan Alfonso Fraguas, tiene claro que su riqueza patrimonial es “indiscutible” pero admite que su adquisición y rehabilitación supera el presupuesto del Ayuntamiento. Incluso siendo el origen del propio pueblo. Porque las ruinas de este castillo se alzan sobre la villa desde que, tras la conquista cristiana de Toledo en el año 1085, el Rey Alfonso VI otorgara el Fuero de Cogolludo en el año 1102, uno de los primeros conocidos de la zona, entonces denominada ‘Trasierra’. Con ello, se establecieron condiciones favorables para la repoblación de la zona, sobre todo con gente proveniente del norte de Castilla.

Este castillo dispone de una planta pentagonal de unos 800 metros cuadrados, varias torres cilíndricas en sus ángulos y los restos de otras tantas desaparecidas. De hecho, existe una torre hueca cuadrada (conocida como “torre de la campana”), origen de la fortaleza en el siglo IX y que resulta muy interesante desde el punto de vista histórico porque dispone de media cúpula de ladrillo en su interior.

La orden de Calatrava recibió el castillo a finales del siglo XII. En el siglo XIV pasó a ser propiedad de Diego Hurtado de Mendoza y, ya en el siglo XV, el duque de Medinaceli lo incorporaría a sus títulos de marqués de Cogolludo. No tenía una función oficial defensiva en los conflictos bélicos pero sí lo regentaron diversos alcaides. El último de ellos tomó posesión de su cargo en 1790. La fortaleza fue destruida parcialmente durante la Guerra de Independencia contra los franceses en el año 1810, quedando como luce en la actualidad.

En el año 1949, todos los castillos de España fueron declarados Bien de Interés Cultural (BIC) quedando protegidos por esta figura. No obstante, muchos de ellos son propiedades privadas y este ejemplo es uno de los más importantes de Castilla-La Mancha.  

El alcalde detalla que el Ayuntamiento mantiene una “buena y constante” relación con el propietario y tenía conocimiento desde hace tiempo de que lo iba a poner en venta porque el proyecto de rehabilitación que este particular había iniciado “no llegó a buen puerto”. “Lo que no conocíamos era el importe tan grande con el que iba a salir a la venta, y nuestra sorpresa ha sido enorme”, afirma. “A nosotros nos sobrepasa, un ayuntamiento tan pequeño no puede hacer ese desembolso. Si le quita un cero, a lo mejor podemos hablar, pero si no…”.

“No se trata solo de comprarlo, hay que ponerlo en valor”

Ese castillo es un elemento patrimonial de primer nivel en el pueblo, está en un alto, muy cerca del casco urbano y es un enclave muy importante por su proyección histórica. “Pero hay que tener los pies en el suelo y, al estar en ruinas, no se trata solo de comprarlo, hay que ponerlo en valor y eso requeriría mucho presupuesto”.  

Detalla que lo primero que habría que hacer es una excavación y una consolidación, necesitando para ello una fuerte inversión. Pero serían actuaciones necesarias, la primera para conocer en profundidad el edificio y su origen, y la segunda para preservar los vestigios que aún se conservan, así como para evitar peligros de derrumbe y “por supuesto salvaguardar la integridad de las personas, que es lo más importante”.

Cogolludo es un municipio que está haciendo un “esfuerzo descomunal” por impulsar su turismo. Su enclave en Sierra Gorda, su iglesia de Santa María y algunos palacios como el de los Duques de Medinaceli son algunos de sus atractivos, aunque la joya turística es la denominada “nevera medieval” del Pozo de la Nieve. Esta última tiene forma circular, una gran profundidad y una falsa cúpula, y servía para almacenar la nieve y utilizarla durante todo el año. Aunque parece que su origen se fecha en el siglo XIV, se siguió utilizando hasta el XIX.

En la actualidad, este municipio también se ha topado con la iniciativa y empuje del empresario bilbaíno Ýñigo Míguez del Olmo, quien ha encontrado allí su particular paraíso. Concretamente, en el Convento de los Carmelitas Descalzos, un edificio singular del siglo XVI que fue referente en la elaboración de vino en la época, y que cuenta con unos viñedos a los que quiere devolver su antiguo esplendor poniendo a las viñas prefiloxéricas en producción. Gerente de la empresa Bodegas Castillos y Vinos, S.L. y con más de 30 años dedicados al vino, no es el Convento de las Carmelitas de Cogolludo el primer edificio antiguo que recupera y ya tiene otros en tierras de Cuenca o de Guadalajara.

El Ayuntamiento insiste en que sumar a todos estos atractivos la propiedad del castillo y poder rehabilitarlo y hacerlo más “accesible y visitable” supondría un revulsivo para el municipio por la integración en su paisaje. Por ello, la Administración local va a seguir negociando con el propietario o incluso buscando financiación externa para la adquisición. “Merecerá la pena el esfuerzo y vamos a ser optimistas”, concluye su alcalde.

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