No estàs obligad@ a hacerlo siempre bien

Para quién no lo sepa resulta que he publicado un libro que lleva por título mi nick en redes sociales: Dietista Enfurecida. Pero esto no es un artículo de autobombo de este. Este artículo nace a colación de una de las preguntas que más me han hecho en todas las entrevistas que he tenido a raíz de dicha promoción. Miento, la que más me han hecho ha sido a raíz de mi Nick y título del libro, pero la siguiente más frecuente fue: ¿Qué mensaje te gustaría dejar o con qué idea querrías que se quedarán los lectores?

Ufff, es difícil de responder pues en el libro hay mucha información sobre nutrición y alimentación y de temas muy diversos dentro de las mismas, pero a poco pensar lo tuve claro: Que no están obligad@s a hacerlo bien siempre. Puedes permitirte “fallar”. Y casi que debes. Creo que es “sano” enfrentar los fallos.

Es verdad que me refiero a la alimentación, pero es una frase que sirve para todo. Muchas veces creo que como profesionales sanitarios nos cuesta transmitir la idea a la población de: mira, nosotras te decimos la "teoría" de lo que es mejor comer desde el punto de vista de la salud. Ésta es la teoría, pero en la práctica ¡Claro que podéis hacer lo que queráis! Y a eso voy, a que no estamos obligad@s siempre a hacer las cosas perfectas, PERO para ser verdaderamente libres de elegir es imprescindible tener toda la información y tomar las decisiones que creamos convenientes bajo nuestra responsabilidad. Y eso no tiene porqué ser hacerlo bien siempre.

De hecho, yo soy especialmente pesada con el tema de la flexibilidad, me explico. Salvo contraindicación, quien ha sido paciente mío lo sabe, soy partidaria de que haya una comida o cena o brunch, que esto ahora se lleva mucho, libre a la semana, vamos, que coman lo que les apetezca. Primero, no nos engañemos por una cuestión de compatibilizar la vida social, que hacemos vida en torno a la mesa, a ver. Y segundo y más importante porque necesito que se enfrente al momento: comer bien en el día a día, poder comer lo que les apetezca, no necesariamente mucha cantidad, en una comida o cena semanal, ser capaces de disfrutarlo sin culpabilidad y poder volver a comer bien sin problema. Esto que parece tan fácil de decir, cuando lo llevas a la práctica… ufff ya no lo es tanto para muchas personas.

Recuerdo algunas discusiones de Twitter en las que cada cierto tiempo viene alguien a decirnos cosas tipo “Dejadnos comer en paz”, “No me digas lo que tengo que comer”, etc. y entonces yo me acuerdo del Aznar ebrio diciendo su famosa frase en referencia a las copas de vino de “Déjame que las beba tranquilo”.

Por eso creo que es necesario aclarar que, en este caso los dietistas-nutricionistas nos limitamos a proporcionar la información ¡porque es nuestro trabajo! También os digo… ¡no os metáis en las redes sociales de un nutricionista si no vais a querer oír según que cosas!

Claro que podemos tomar una cerveza o cinco, claro que podemos comer pizza (vamos, yo si no me bajo de la vida ya) ¡y disfrutarla! del mismo modo que hay días que no vamos a entrenar porque no podemos con la vida o días que conducimos a 150km/h en la autopista, ejem.

Información, relax y disfrutemos, coño.

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