Españoles sin derecho a voto
En esas estamos. Los que aseguran que actualmente en nuestro país se están recortando libertades y llegan incluso a defender que estamos viviendo en una dictadura, son los mismos que han provocado la paralización – veremos hasta cuándo- del derecho al voto a personas a las que la Ley de Memoria Democrática nacionalizó por ser descendientes de españoles perseguidos por el franquismo.
¿Hay mayor recorte de garantías democráticas que aquel que elimina el derecho a elegir a tus representantes?
El Tribunal Supremo paralizó ayer la inscripción en el censo de las personas nacionalizadas y, salvo que acrediten mediante un engorroso trámite consular extraordinario que descienden de exiliados políticos, no van a poder votar hasta no sabemos cuándo.
Esta paralización viene tras las peticiones de partidos como PP y Vox – partidos que ahora discrepan por quien fue el primero en demandarlo-. Y son justamente los que defienden la eliminación de trámites necesarios para el control en la adjudicación de viviendas de protección oficial, los quieren que aumenten los trámites para que descendientes de españoles logren la nacionalización y por tanto el derecho inalienable a elegir a sus representantes políticos.
Existen varias circunstancias que llaman poderosamente mi atención, empezando por aquella defensa del PP gallego, con Feijóo al frente, del voto de los españoles residentes en el extranjero (CERA). Además, durante el debate parlamentario de la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, el Partido Popular no puso ni una sola objeción al articulado sobre la nacionalización de los descendientes de las personas exiliadas. Y la suposición de los partidos de derechas y extrema derecha de que la rebautizada “ley de nietos” es, cuatro años después de su aprobación, una maniobra del Gobierno de Pedro Sánchez para incluir en el censo electoral a nuevos votantes del PSOE.
El censo electoral de residentes ausentes (CERA) consta de casi tres millones de votantes, de los cuales poco más de cuatrocientos mil se han incorporado a partir de las elecciones del año 2023, cuando, por cierto, el voto exterior le dio un escaño más al PP.
La lectura de que el voto CERA beneficiaría al PSOE es una falacia, en primer lugar, porque en elecciones anteriores no ha sido así y en segundo, y más importante, porque no solo ponen en duda la ampliación de derechos para los españoles con la aprobación de la ley, es que están definiendo a los españoles residentes en el exterior como marionetas, sin criterio y sin ideología. Con los datos reales de anteriores comicios ¿cómo se atreven a deslizar semejantes teorías? Y ¿Dónde se han dejado el respeto a las personas?
Recuerden que el sufragio es una consecuencia automática de la nacionalidad y la pregunta se hace sola: ¿tendremos en las próximas elecciones españoles sin derecho al voto?, ¿acabará aquí este intento de recorte de derechos?
Confió en la justicia – aunque hay decisiones ilógicas en mi opinión-, pero espero que esto no sea el primer peldaño de una escalera que ascienda en la imposición de más y más trabas al voto de otros españoles.
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