La Diputació de València desarrolla con al menos 13 testimonios su investigación en México sobre el exilio valenciano
Las historias de las mujeres represaliadas durante la dictadura franquista han llegado a Ciudad de México a través de la mirada de la fotoperiodista Eva Máñez. El Colegio de México acoge hasta el próximo 30 de septiembre las exposiciones Las Rosas de Paterna y Las Guardianas de la Memoria, dos muestras que recuperan los rostros, las historias familiares y las huellas de quienes sufrieron la represión y de las mujeres que durante décadas conservaron y transmitieron su memoria.
La vicepresidenta primera de la Diputació de València y responsable de Memoria Democrática e Igualdad, Natàlia Enguix, ha participado en la inauguración de las exposiciones, en un acto en el que también ha estado presente la vicerrectora de Cultura de la Universitat de València, Ester Alba y que ha contado con la participación de representantes de las entidades impulsoras de las muestras: el Ateneo Español de México, El Colegio de México y la Cátedra del Exilio Republicano Español, creada conjuntamente por la Universitat de València y el Ateneo Español de México.
Durante la inauguración, Enguix ha reivindicado que las mujeres ocupan un lugar central en la memoria democrática, “no solamente como víctimas de la represión, sino también como protagonistas de nuestra historia y como transmisoras de memoria”. En este sentido, ha destacado la importancia de conectar las políticas de memoria democrática y de igualdad para visibilizar tanto a las mujeres que fueron represaliadas y fusiladas como a aquellas que tuvieron que sacar adelante a sus familias y conservaron durante décadas fotografías, cartas, documentos y relatos familiares. “Gracias a las mujeres y a esa transmisión de la memoria oral somos capaces ahora de tener estas historias de vida”, ha señalado.
En este sentido, las dos exposiciones permiten acercarse a esta memoria desde perspectivas complementarias. “Las Rosas de Paterna” recupera la historia de las veinte mujeres fusiladas en el cementerio de Paterna entre 1939 y 1957, de las 2.238 personas ejecutadas allí durante ese periodo. La muestra reúne fotografías, documentos y objetos recuperados durante los procesos de exhumación y reconstruye las historias personales de estas mujeres, muchas de ellas marcadas durante décadas por la represión y el silencio.
Por otro lado, Las Guardianas de la Memoria dirige la mirada hacia las mujeres descendientes de las víctimas, protagonistas de los procesos de recuperación e identificación de las fosas comunes de Paterna. A través de testimonios, retratos y fotografías documentales de las exhumaciones desarrolladas desde 2016, la muestra refleja el papel de estas familiares en la conservación y transmisión de una memoria vinculada también a la reparación y la justicia.
El trabajo de Máñez parte precisamente de su relación con las familias y del seguimiento durante años de los procesos de exhumación. La fotoperiodista ha explicado que comenzó a documentar estos trabajos en 2016 y que, a partir de su contacto con las familias, descubrió especialmente el papel de las mujeres que estaban al frente de los procesos de recuperación de las víctimas. De ahí nació un trabajo que reúne más de un centenar de entrevistas y fotografías y que pone el foco en la denominada “posmemoria”, en las generaciones que han crecido en democracia y buscan reconstruir las historias familiares que durante décadas permanecieron silenciadas.
En este sentido, Enguix ha destacado que Máñez ha hecho “mucho más que fotografiar”, ya que “ha escuchado, ha investigado y ha buscado a las familias”, logrando que sus fotografías y testimonios acerquen al público a personas concretas y a historias que permanecieron durante décadas en silencio.
Enguix ha subrayado que el trabajo de recuperación de las víctimas debe ir acompañado de una labor de investigación y divulgación. “Sabemos que en las fosas de Paterna hay más de 2.200 personas que fueron fusiladas y enterradas en fosas comunes y es importante el trabajo que desde la Diputació de València estamos haciendo de exhumación y de identificación de los cuerpos. Pero también es importante explicar la historia que hay detrás de estas personas, por qué fueron fusiladas, qué injusticia sufrieron y, sobre todo, transmitir a las futuras generaciones la importancia de la paz, la justicia y de fortalecer la democracia”.
Cabe tener en cuenta que este proyecto se enmarca dentro del trabajo que la Delegación de Memoria Democrática está desarrollando esta legislatura. Además de poner el foco en la localización, exhumación e identificación de las víctimas que se encuentran en las fosas de la provincia de València, trabajos a los que se han destinado más de 4,5 millones de euros desde 2015, la Diputació busca reforzar la investigación, divulgación y difusión de la memoria como herramientas para la concienciación ciudadana.
De la recuperación a la transmisión de la memoria
La vicepresidenta Natàlia Enguix ha defendido en México que “no basta con recuperar el pasado: tenemos que conseguir que las nuevas generaciones lo conozcan”, una evolución que busca que las historias recuperadas no queden limitadas a los archivos o al ámbito especializado.
En el marco de su estancia en Ciudad de México, Enguix también ha conocido a familiares de Josep Renau y de Bellviure, acercándose a través de ellos a las historias personales y familiares vinculadas al exilio republicano valenciano y a la huella que dejó en México.
Es en esta línea donde se enmarca también el nuevo proyecto de investigación que desarrollará el área de Memoria Democrática de la Diputació sobre el exilio republicano valenciano en México. El trabajo permitirá recopilar un mínimo de 13 testimonios de personas vinculadas al exilio republicano valenciano y sus descendientes, además de fotografías, documentación histórica y los lugares de Ciudad de México relacionados con sus vidas. El objetivo es reconstruir sus trayectorias personales y familiares y recuperar también la huella que dejaron en la ciudad.
La investigación permitirá, como ha explicado Enguix, “pasar de los grandes datos del exilio a las historias personales, a las familias y a los lugares en los que aquellas personas vivieron y trabajaron”. La Diputació dará continuidad a este trabajo mediante la edición de una publicación y su posterior traslado a una exposición en València, de forma que los resultados de la investigación puedan incorporarse también a las políticas de divulgación y transmisión de la memoria.
Esta voluntad de acercar la memoria democrática a las nuevas generaciones se refleja también en iniciativas como los Premis La Memòria a l'Escola y el Premi Maria la Jabalina de Memòria Democràtica, así como en el programa Memòria a les Biblioteques, que lleva estos contenidos a las bibliotecas de la provincia para facilitar el acceso de la ciudadanía, especialmente de los jóvenes, a los testimonios, investigaciones y recursos relacionados con la memoria democrática.
“Tenemos que conseguir que la memoria democrática no se quede en los archivos ni en las generaciones que vivieron aquellos hechos. Tenemos que conseguir que forme parte también del conocimiento y de la cultura democrática de nuestros y nuestras jóvenes”, ha concluido Enguix.
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