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Diez datos biográficos de Zaplana que permitían sospechar este final

Nunca dijo “yo estoy en política para forrarme”; es una leyenda urbana tan extendida como falsa, pero dijo, y se le investiga, por cosas peores. Quince años después de su paso por el gobierno de Valencia, la Fiscalía Anticorrupción parece que al fin le ha podido pillar

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1. Eduardo Zaplana se estrenó en la gestión de lo público como alcalde de Benidorm. No ganó las elecciones. Llegó al poder, en 1991, gracias a una tránsfuga del PSOE, Maruja Sánchez. El marujazo tuvo su recompensa. La tránsfuga y su familia estuvieron casi veinte años cobrando buenos sueldos de la administración. El PP la colocó a ella,  a su marido, a su nuera, a su hijo…

Roma no paga a traidores, pero Zaplana sí pagó.

2. Nunca dijo “yo estoy en política para forrarme”; es una leyenda urbana tan extendida como falsa. Pero en los pinchazos telefónicos del caso Naseiro, en una conversación en 1990 con el investigado Salvador Palop, dijo otras cosas bastante peores. “Tú haces de intermediario de la venta del solar, que yo no puedo, y tú pides la comisión” (…)  “Y entonces le dices, bueno yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras”. (…) “Me tengo que hacer rico porque estoy arruinado”. (…) “Tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir.”

¿Les suena feo? La conversación completa sonaba aún peor.

3. Desde la presidencia de la Comunidad Valenciana puso en marcha varios proyectos megalómanos con un nexo en común: eran ruinosos para los valencianos pero muy rentables para el entorno del PP.  Terra Mítica, por ejemplo. Se construyó en una zona recalificada tras un incendio. Dejó un agujero de 377 millones de euros y un larguísimo proceso judicial por corrupción. El excuñado de Zaplana acabó condenado junto con una veintena de empresarios por una trama de facturas falsas para desviar dinero público y defraudar, con este parque temático como herramienta principal.

4. Con estos antecedentes, Zaplana fue ascendido a ministro en el Gobierno de José María Aznar. Estuvo poco más de dos años y en ese tiempo gastó 150.000 euros en aviones privados a cargo del Ministerio de Trabajo. Entre otros viajes, alquiló jets con el dinero de todos para acudir a entrevistas en TVE.

5. Zaplana jugaba a grande y también a chica. En su época como ministro también cargó al erario público muchos gastos de dudoso encaje legal: los chicles, las patatas fritas, la pasta fresca, los yogures, los cereales, el helado y otras menudencias que compraba en tiendas cercanas a su casa. En total, 5.000 euros entre muchas pequeñas compras que Zaplana nos endosó.

6. En aquellos años, en 2002, compró con su mujer un piso de 532 metros cuadrados en el Paseo de la Castellana de Madrid. Les salió barato en comparación con lo que entonces costaba un piso así: 1.622.732 euros (270 millones de pesetas), que pagó con una hipoteca concedida por una de las cajas valencianas, la CAM.

La caja financió el 100% de la compra. Las condiciones, muy ventajosas, incluían tres años de carencia antes de empezar a pagar.

Cuando pasaron esos tres años, Zaplana negoció con la caja otra carencia de dos años más antes de empezar a pagar. ¡Eduardo se queda!, que diría la PAH.

7. Entre otros muchos talentos, fue Eduardo Zaplana quien fichó a Alfonso Rus, el expresidente de la Diputación de Valencia al que pillaron contando billetes de una mordida y que hoy está imputado por corrupción. O a Rafael Blasco, hoy en la cárcel por robar dinero de la cooperación que estaba destinado a enfermos de sida y menores violados.

Su sustituto en Valencia fue primero José Luis Olivas, imputado por la quiebra de Bankia. Y después llegó su delfín y más tarde enemigo, Francisco Camps, hoy imputado por la Fórmula 1 y la visita del Papa. Sus compañeros en esos años dorados del PP valenciano fueron también Rita Barberá y Carlos Fabra.

8. Zaplana es el confidente de Ignacio González en muchas de las grabaciones más sinceras de la historia de la política española: sus conversaciones sobre cómo mandar a los jueces “a tomar por culo” son una lección magistral: sobre el valor en España de la independencia judicial.

9. Hace poco se compró una nueva casa: otro pisito en Chamberí de unos dos millones de euros. Esta vez no le ha hecho falta hipoteca.

10. Quince años después de su paso por el gobierno de Valencia, la Fiscalía Anticorrupción parece que al fin le ha podido pillar. Investigan diez millones de euros en presuntas mordidas de su paso por la Generalitat valenciana. Le acusan de blanqueo de capitales, de cohecho y de prevaricación.

¡Qué sorpresa, Zaplana imputado por corrupción! ¡Quién se lo iba a imaginar!

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