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La Diputación de Bizkaia reconoce que “intuía” los “obstáculos insalvables” del Guggenheim Urdaibai y cifra en más de un millón de euros los trabajos realizados

La diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, comparece en comisión de las Juntas Generales, a petición de los grupos junteros PP y EH Bildu para detallar las razones que han empujado al Patronato del museo a poner fin al proyecto Guggenheim Urdaibai

Maialen Ferreira

Bilbao —

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La Ley de Costas, la legislación medioambiental y la tramitación territorial y urbanística para llevar a cabo la creación del Guggenheim Urdaibai son las tres razones principales para dejar el megaproyecto impulsado políticamente -y económicamente- por el PNV en un cajón después de dos años de reflexión sobre una viabilidad que antes se había dado por hecha y de 17 desde que se anunció por primera vez. Así lo ha expresado este martes la diputada general de Bizkaia, Elixabete Etxanobe, ante la Comisión de Institucional, Buen Gobierno y Transparencia de las Juntas Generales de Bizkaia a petición de EH Bildu y PP, en la que también ha aportado la primera cifra de lo que han costado las actuaciones llevadas a cabo en el entorno del estuario de Urdaibai para construir después el museo: un total de 1.176.982,02 euros.

En su declaración ante una oposición que se ha mostrado descontenta con las actuaciones realizadas, Etxanobe ha confesado que “siempre se ha intuido que el marco normativo podía llegar a ser un obstáculo insalvable para la materialización de un proyecto singular que sólo podía expresar su originalidad en la ubicación elegida, pero es hoy cuando los estudios realizados han convertido la intuición en certeza y, cuando esto ha sido así, se ha obrado en consecuencia”.

El proyecto, en su última formulación, la de 2021, pasaba por una doble sede en Gernika -en la antigua cubertera Dalia- y en Murueta -en los astilleros todavía operativos-, que iban a quedar unidas por una vía verde. Esa idea, según ha declarado Etxanobe, es “valorada positivamente en la reunión del Patronato del Guggenheim celebrada en junio de 2021”, sin embargo, ha asegurado que el Patronato ya por aquel entonces “era consciente de las fuertes restricciones a las que el ordenamiento jurídico vigente sujeta todo tipo de actuación en la zona elegida”, por ello, según ha indicado, “insiste en la necesidad de profundizar en el análisis de los aspectos legales, urbanísticos y medioambientales que inevitablemente han de condicionar su ejecución”, ha argumentado. Esas “primeras indagaciones”, ha detallado la diputada general, “permitieron vislumbrar, ya que el lugar elegido para materializar la idea era ambivalente”. Sin embargo, el proceso siguió adelante. De hecho, la propia Etxanobe, en la campaña electoral de 2023, antes de acceder al cargo, aseguró que el proyecto se haría “sí o sí” y el lehendakari, Imanol Pradales, estaba también en el bando del “sí o sí” cuando formaba parte del Gobierno foral vizcaíno y, de hecho, comprometió 40 millones de recursos públicos para el plan. “Es una reserva de la biosfera, no una reserva india”, defendía ya como lehendakari.

¿Cuáles han sido en concreto las razones que han cambiado ese “sí o sí” en un “no” rotundo? Etxanobe las ha dividido en tres. La primera de ellas, las relativas a la legislación de Costas. “El emplazamiento elegido para la ubicación del museo plantea escollos en tres ámbitos: la extensión, que en este caso tiene la servidumbre de protección del dominio público marítimo-terrestre, su posible utilización para instalaciones y actividades distintas a aquellas que por su naturaleza no pueden tener otra ubicación y el estado en el que se encuentra la concesión que en su día se otorgó a la Mercantil Astilleros de Murueta S.A. con destino a la construcción de buques”, ha argumentado.

La segunda “traba”, como la consejera ha descrito a la dificultad o inviabilidad del proyecto, es la legislación medioambiental, que protege el entorno de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. “Se trata de un espacio intensamente protegido desde el punto de vista medioambiental en el que la densa normativa aplicable no prohíbe la intervención humana, aunque la sujeta, como sabemos, a fuertes restricciones”, ha indicado. Por último, ha señalado como tercera razón para dejar de lado el Guggenheim Urdaibai, “la tramitación de los múltiples instrumentos de planeamiento territorial y urbanístico que requiere la materialización de un proyecto que afecta a varios municipios, cada uno de los cuales cuenta con su propio planteamiento urbanístico y un plan territorial parcial”. “Durante los dos últimos años estas dificultades han ido manifestándose de un modo cada vez más patente, en consonancia casi siempre con los pasos que se iban dando por parte de las instituciones para poner en práctica la idea y poniendo de manifiesto un conjunto de factores adversos que aconsejan reconsiderar el impulso inicial”, ha confesado la diputada general de Bizkaia, quien ha recalcado que no va a “analizar en detalle todos y cada uno de los escollos”, ya que sería algo más propio de “un seminario de Derecho Ambiental Urbanístico” y no de “una comparecencia parlamentaria”.

Lo que sí que ha manifestado es que, de llevar a cabo todo el proceso a pesar de las dificultades, el Guggenheim Urdaibai no abriría sus puertas hasta al menos el año 2035. “Con arreglo a un cálculo razonable del tiempo necesario tanto para la tramitación de los instrumentos de planeamiento urbanístico y territorial que sería necesario elaborar o modificar en este caso, como para la conclusión de los procedimientos judiciales ya promovidos o se puedan promover en torno a los aspectos de la iniciativa que devengan litigiosos, el panorama no quedaría plenamente despejado antes de 2035, presentándose, en cualquier caso, enfrentado a un horizonte de fuerte incertidumbre”. “Todo ello ha llevado al Patronato a desistir del proyecto de ampliación discontinua del Museo Guggenheim Bilbao en Urdaibai, por considerar que podría resultar inviable en los términos en los que se veía”, ha sentenciado.

La antigua fábrica Cubiertos Dalia en Gernika antes de ser desmantelada para ser una de las sedes del Guggenheim Urdaibai

Sobre los trabajos y costes que ha asumido la Diputación Foral de Bizkaia para desarrollar el proyecto hasta ahora, Etxanobe ha aportado la cifra de 1.176.982,02 euros concretamente para los trabajos desarrollados en la antigua cubertería Dalia, pero lo ha justificado argumentando que “se trataba de un trabajo que antes o después, en unas circunstancias o en otras, se debía acometer en beneficio del medio ambiente y de la ciudadanía”. “Las actuaciones llevadas a cabo en el marco del convenio suscrito en el año 2023 entre la Diputación Foral de Bizkaia y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), que preveía la concesión de una subvención con el fin de impulsar un conjunto de actuaciones singulares de desarrollo sostenible en el entorno del estuario de Urdaibai, se ha desmantelado el complejo edificado que ocupaba la empresa Dalia y se está avanzando notablemente en las labores de descontaminación del suelo y del acuífero que, dada la actividad a la que se dedicaba la citada compañía, la fabricación de cubertería de mesa y menaje de cocina haciendo uso, como saben, de metales como el cromo y el níquel, están resultando complejas y costosas. En cualquier caso, el excelente trabajo realizado mediante la biorremediación, que destruye los compuestos organoclorados hasta hacerlos inocuos, permite anticipar un resultado final francamente satisfactorio. En un principio este trabajo tenía por objeto acondicionar la zona a efectos de su posible conversión en una de las dos ubicaciones previstas junto a la situada en Murueta para la sede ampliada del Museo Guggenheim Bilbao en Urdaibai. Sin embargo, creo que nadie en esta Cámara pondrá en cuestión el hecho de que el trabajo realizado tiene un valor en sí mismo al margen y con independencia de lo que se haya podido decidir en relación con el proyecto en cuyo marco fue concebido”, ha informado.

“Se trataba de un trabajo que antes o después, en unas circunstancias o en otras, se debía acometer en beneficio del medio ambiente y de la ciudadanía. La cifra de los trabajos llevados a cabo en Dalia asciende en este caso a 1.176.982,02 euros. Es propósito de la Diputación seguir trabajando conjuntamente con el Miteco para procurar que el hecho de no continuar con el proyecto de ampliación discontinua del Museo Guggenheim Bilbao en Urdaibai no impida que la mayor parte posible de los fondos previstos en el citado convenio pueden seguir invirtiéndose en proyectos de regeneración del estuario de Urdaibai y de acondicionamiento de su entorno”, ha emplazado la diputada general de Bizkaia no sin antes asegurar que tras la renuncia a seguir adelante con el proyecto del Guggenheim Urdaibai, la Diputación de Bizkaia está “centrada” en la implementación de este Plan Estratégico Comarcal de Busturialdea-Urdaibai, “la hoja de ruta concertada con la comarca”, así como en la gestión del resto de proyectos para “mejorar los servicios, las infraestructuras y avanzar en condiciones de vida y bienestar” de los ciudadanos de la zona.

17 años en “saber” que el proyecto no era viable

Por su parte, desde los grupos de la oposición, el portavoz de EH Bildu, Iker Casanova, ha criticado que Etxanobe haga “cero autocrítica”, ya que, a su entender, debería “pedir perdón” a la ciudadanía por “marear” con un proyecto que era “insalvable desde el primer momento”. “No hacen falta 17 años, lo podían haber sabido desde el principio pero se ha optado por una huida hacia adelante hasta toparse con la realidad jurídica y chocar con la opinión casi unánime de una comarca”, ha lamentado Casanova.

También la portavoz del PP, Raquel González, ha afirmado que “sorprende” que se tarde “17 años en darse cuenta de las limitaciones que tiene el terreno y de que se tenían que cumplir las leyes que tenían que cumplir para llevar a cabo este proyecto fallido”. Por ello, ha cuestionado qué responsabilidades políticas se van a tomar por “todos los errores que ha habido desde 2008 hasta 2025”. Según la juntera del PP, el “modelo de hacer política” del PNV está basado en “muchos anuncios y publicidad”. “Se ha estado tirando balones fuera hasta que la situación era insostenible”, ha criticado.

La portavoz de Elkarrekin, Eneritz De Madariaga, ha lamentado que se ha perdido “mucho tiempo” y se ha gastado “mucho dinero” en este proyecto y ha señalado que espera que la Diputación “aprenda de lo que ha ocurrido” y que, “a partir a ahora, sean los intereses del territorio los que defienda” y no “las necesidades de una entidad privada”.

Entre los grupos del Gobierno foral, el juntero del PNV Julen Karrion ha criticado a la oposición que se trate de “enredar” el debate. “Gobernar significa saber cuándo avanzar y también cuándo parar. Cuando un proyecto no es viable, se para”, ha señalado, mientras que el portavoz del PSE-EE, Goyo Zurro, ha defendido que, “cuando un proyecto no ofrece garantías de viabilidad jurídica, ambiental y social en el corto y en el medio plazo, lo responsable, lo prudente es no seguir adelante”, ha señalado. Asimismo, ha apelado a centrarse en el Plan Estratégico Comarcal, incluidos “los ayuntamientos sean del signo que sean” y ha confiado en que el convenio con el Ministerio siga financiando la regeneración ambiental de la zona.

En su respuesta a los grupos, Etxanobe ha remarcado que la “obligación” de su gobierno es “explorar todas las posibilidades de generar mayor bienestar, riqueza y empleo”. “El miedo al fracaso no nos puede bloquear ni paralizar. La responsabilidad de una institución es analizar con rigor todas las posibilidades, riesgos y oportunidades y tomar decisiones en consideración a las mismas”, ha concluido la diputada general de Bizkaia.

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