Análisis

Euskadi sale del estado de alarma en alerta roja: el doble de incidencia que la media de España y cien pacientes más en la UCI que cuando entró

Un agente de la Ertzaintza detiene un vehículo en uno de los controles especiales para evitar la movilidad durante este estado de alarma

Euskadi sale del segundo estado de alarma no solamente tras una semana de vaivenes jurídicos sobre las medidas que quedarán en vigor desde este domingo, que es lo que ha capitalizado el debate público y político. Afronta la nueva etapa en alerta roja por la alta transmisión comunitaria de la COVID-19 y con la actividad quirúrgica ordinaria suspendida todavía por el elevado número de hospitalizados. Aunque la tendencia es descendente y la vacunación avanza más rápido que nunca, este 9 de mayo llega con la incertidumbre de la confirmación, horas antes de la relajación de las restricciones, de los tres primeros positivos de la variante india del Sars-Cov-2, aunque se destaca que son del subtipo que no escapa a las vacunas.

Euskadi amplía ahora hasta las diez de la noche el horario de cierre de la hostelería a pesar de haber peleado por medidas más duras

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Cuando por empuje del lehendakari, Iñigo Urkullu, España entró en un segundo estado de alarma el 25 de octubre, la tasa de incidencia acumulada a 14 días por cada 100.000 habitantes era de 527. Se situaba el viernes en 462, pero la provincia de Gipuzkoa supera aquel nivel de otoño y hay zonas concretas por encima de 1.000. Solamente Elorrio, en Bizkaia y con una población de unas 7.300 personas, acredita niveles de transmisibilidad considerados como “óptimos” o “asumibles”, menos de 60 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días. En la UCI había 76 casos graves de COVID-19 y, a pesar del levísimo respiro de la última semana, ahora son muchos más, tantos como 174. La que sí es opuesta es la tendencia. En aquel momento la curva iba al alza y cada positivo generaba 1,23 casos y ahora ese indicador (conocido como R0) está en 0,86. Esta salida no tiene nada que ver con la que escenificaron el 18 de junio de 2020 llamando a la movilidad Urkullu y el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla. Entonces únicamente 11 personas estaban en la UCI y la tasa de positivos era de ¡7,31! El R0 estaba en 0,98.

Hasta el final, Urkullu ha querido una prórroga del estado de alarma para mantener el toque de queda y el cierre perimetral. Luego, en vista del varapalo judicial a esas medidas, decidió ampliar incluso el horario de hostelería y comercio en la confianza de que el ocio “regulado” sea menos inquietante que las aglomeraciones en la calle, los “botellones” –que siempre han estado prohibidos- y las reuniones en domicilios. Se pueden consultar en esta guía el detalle de todas las nuevas medidas y en este gráfico de Rubén Pereda el histórico con los cambios en las restricciones.

Euskadi es -con diferencia- el punto de España con la incidencia mayor en este momento. La tasa vasca es más del doble que la media española, de 198 según los datos hasta este viernes. Nunca en todo el estado de alarma el dato vasco ha sido tan bajo: se tocó fondo con 199 el 10 de marzo para luego volver a escalar. A nivel comparativo, en Navarra la tasa es de 296, en Francia de 476, en el Reino Unido de 45, en Italia de 267, en Alemania de 297, en Argentina de 682, en Estados Unidos de 210 y en India de 380. Desde que fue una evidencia que se acababa el estado de alarma, Urkullu y la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, han tirado de argumentario para denunciar la “estigmatización” de Euskadi y remarcan que la alta incidencia se explica por el hecho de que se hagan muchas pruebas. En efecto, del 27 de abril al 3 de mayo, la media de PCR y antígenos realizados por Osakidetza ha sido 1.000 puntos mayor que la media española, de 2.800 por cada 100.000 habitantes. Pero Navarra tiene un dato incluso algo mejor y 170 puntos menos de incidencia. Y La Rioja también supera la capacidad diagnóstica vasca y su positividad es de casi la mitad.

Si la media de camas hospitalarias dedicadas a COVID-19 en España es del 6,85%, el último informe del Ministerio de Sanidad le atribuye a Euskadi el 13,68%. Solamente Madrid tiene un porcentaje mayor. En todo el estado de alarma, 132.137 personas han recibido un diagnóstico positivo de coronavirus en Euskadi. De ellas, 11.287 han precisado hospitalización, el 8,54%. A falta de los datos de la última semana, aproximadamente 2.000 personas han fallecido con COVID-19, el 1,5% de los casos localizados. Si se ingresa en cuidados intensivos, esa proporción se multiplica por diez. Solamente el 19 de marzo no se han notificado decesos en todo este período. La vacuna, eso sí, ha erradicado la mortalidad de las residencias de mayores, donde se registraron más de 1.000 decesos en los primeros meses de la pandemia hasta que se generalizó la inmunidad, aunque precisamente este sábado se ha notificado una muerte en el centro Gazteluondo de Bilbao, si bien el afectado no se había vacunado.

Urkullu y Sagardui ha defendido también su gestión mostrando que cada pico de la pandemia después de la primera ola -aquellos datos no son comparables porque apenas se realizaban pruebas, aunque entonces también se felicitaban las autoridades por hacer muchas- es más bajo que el anterior. En el estado de alarma que acaba ha sido así, ya que el de noviembre fue el que más casos generó, luego vino el de después de Navidad y finalmente la actual ola, que ha coincidido con una Semana Santa con aglomeraciones por la Copa del Rey que disputaron Athletic Club de Bilbao y Real Sociedad y en la que el lehendakari excepcionó de las limitaciones de movilidad dentro de la comunidad autónoma a quienes tuvieran una reserva turística. “¡Que lo disfruten!”, les deseó. Pero Euskadi es una excepción que ha vivido cinco oleadas del coronavirus, ya que en pleno agosto sufrió una primera embestida en la segunda fase de la pandemia, como muestran las montañas del gráfico de positivos.

Lo que no se ha conseguido es que la presión hospitalaria haya ido a la baja de una cumbre a la siguiente. Más bien al contrario. En esta última escalada, generada por la variante británica de la COVID-19, que es ya la dominante, el porcentaje de ingresos en relación a los positivos se ha disparado y la UCI ha marcado su máximo de ocupación desde el verano. Los números han sido más cercanos a los de la primavera de 2020 que nunca y queda aún mucho para que esa presión se dé por superada. Todavía este martes el 78% y el 74% de los pacientes graves en Gipuzkoa y Álava lo eran por COVID-19. Y todavía este sábado se ha registrado una subida de casos críticos. Mientras buena parte del debate público se centra en terrazas, horarios, playas y viajes, hay algunos informes internos de Osakidetza que recuerdan que ninguna enfermedad en la historia ha generado tantos enfermos de golpe. Y ese virus que la origina no ha desaparecido.

En nuestros especiales interactivos, se pueden consultar todos los datos sobre la evolución de la pandemia en Euskadisobre los positivos y fallecidos en todas y cada una de las residencias de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa y el avance día a día de la campaña de vacunación. También tenemos mapas con los brotes más destacados.

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Publicado el
8 de mayo de 2021 - 21:38 h

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