Aspectos a tener en cuenta para mitigar el dolor de tus hijos o hijas ante un divorcio

Un niño juega en un centro móvil de ayuda de menores, ubicado en la plaza de Bucha (Ucrania).

Mónica Manrique


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Cuando una pareja con hijos/as no funciona la decisión de separarse siempre resulta más difícil. ¿Sufrirán las criaturas? ¿Es mejor sacrificarse y seguir adelante con la pareja para que no se traumaticen? La culpa aparece en escena y todo resulta más complicado. No tengo respuestas a estas preguntas, es una decisión muy personal y la investigación no es concluyente. Lo que sí te puedo decir, y con mayúsculas, es que CUANDO HAY VIOLENCIA DE GÉNERO O VIOLENCIA Y/O ABUSO SEXUAL HACIA LOS MENORES, LA MEJOR OPCIÓN ES, SIEMPRE, LA SEPARACIÓN O EL DIVORCIO. También nos tiene que quedar muy claro que un maltratador NUNCA ES UN BUEN PADRE.

    1. Si la decisión está tomada, lo mejor que podemos hacer por nuestros/as hijos/as es estar lo mejor y más presentes posible. Si nosotras/os no estamos bien ellos/as tampoco podrán estarlo. En este momento sería muy recomendable acudir a terapia con un profesional y extremar el autocuidado en la medida de lo posible para proteger nuestra salud mental.

    Cuando era niña mi padre me decía muchas veces: “Cuando seas padre comerás huevo”. Siempre pensé que se refería a que cuando fuera mayor tendría unos privilegios que en esos momentos no tenía. Pero me puse a curiosear por la red y en el Centro Virtual Cervantes encontré de dónde viene esa expresión. Imagínate que estás en la postguerra y hay escasez de alimentos. El padre que es el que lleva el jornal a casa consigue llevar algo de comida a la mesa al terminar un duro día de trabajo. ¿Quién piensas que es mejor que se coma esos alimentos? Casi todas estaréis de acuerdo en que tienen que ser los niños/as, pero no,  pensando en el medio y largo plazo es más conveniente que el padre de familia esté fuerte para mañana conseguir más comida.

    Una metáfora muy utilizada para transmitir este mismo mensaje es la del uso de la mascarilla de oxígeno en el avión. En caso de emergencia, será el adulto quien primero se ponga la mascarilla  y luengo se la pondrá al menor. Una vez sacada la maldita culpa de la ecuación todo se ve más claro.

    Si tú no estás bien, no podrás estar presente y no serás útil para amortiguar el trauma de tus criaturas y acompañarles en su duelo. Tenemos que ser “egoístas” en el corto plazo para poder contener y ayudar después. Hoy se podría actualizar el refrán como: “Cuándo seas madre tus autocuidados irán primero”. Si te cuidas cuidarás mejor. Recuerda, piensa en el medio y largo plazo.

    2. Por otro lado, será importante a la hora de dar la noticia dejarles claro, con detalle, cómo se verán afectados/as por la decisión, cuál será su rutina, dónde van a vivir, quién irá a buscarles al colegio, quién les llevará a natación, etc. Conocer las cuestiones prácticas del día a día les dará certidumbre y tranquilidad.

    3. Es muy importante saber que en esta situación según Levine y Kline “Casi todos los niños tienen dos fantasías: una es que los padres algún día se reúnan, y la otra es que ellos (los niños) tienen, por lo menos, en parte, la culpa del divorcio. Esto se llama ”pensamiento mágico“, y es especialmente común entre los niños de entre cuatro y once años de edad. Si creen que tuvieron algo que ver con la ruptura, entonces creen que lo pueden arreglar.” Por eso es muy importante dejarles claro que ellos/as no tienen nada que ver en la decisión que han tomado los adultos, no tienen ninguna culpa. 

    4. También es importante déjales muy, muy claro que las madres y los padres no se divorcian de sus hijos e hijas. Las personas adultas se divorcian entre si. Y por favor nunca hablar mal del otro progenitor delante de las criaturas. Cuando hacemos esto les estamos colocando en un conflicto de lealtades que les genera mucho sufrimiento. Les estás transmitiendo que si quieren al otro no te quieren a ti y si te quieren a ti no deben querer al otro.

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