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Hasta la mitad de los empleos en Euskadi podría verse tocada por la crisis del coronavirus

La industria vasca podría quedar paralizada si el Gobierno central endurece el estado de alarma y cierra en las próximas semanas las actividades productivas no esenciales para el funcionamiento del país, como las del sector de la alimentación, la higiene o la sanidad

Los jóvenes cobran la mitad que el resto de los trabajadores, según UGT

EFE

Habrá un antes y un después tras la crisis del coronavirus. Eso ya está claro. Y también queda claro que la afección a todos los niveles será muy grande. En el caso de Euskadi, algunas predicciones ya hablan de que al menos uno de cada dos empleos podría verse afectado en alguna medida por la crisis del coronavirus. Desde los despidos fulminantes por el cierre de negocios que ya no volverán a recuperarse hasta los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), que van en aumento a un ritmo exponencial a medida que el estado de alarma por el coronavirus va paralizando las empresas.

Los ERTE están pensados inicialmente para evitar despidos en compañías en apuros. Los trajadores afectados por estos expedientes perciben una prestación por desempleo del 70 % de su salario, con lo que ello supone de pérdida. De momento, el Gobierno Vasco ha actualizado los datos de los ERTEs presentados desde el inicio de la crisis sanitaria: se han presentado un total de 3.382, que afectan a un total de 28.846 trabajadores.

Si el Gobierno central endurece el estado de alarma y cierra en las próximas semanas las actividades productivas no esenciales para el funcionamiento del país, como las del sector de la alimentación, la higiene o la sanidad ,la industria vasca podría quedar paralizada. Es algo que ya ha ocurrido en Italia.

Algunas de las principales empresas (Mercedes Benz, Michelin, CAF) han cerrado directamente sus  fábricas y otras ya van a medio ritmo. Por ejemplo, el fabricante de trenes CAF ha parado la producción en sus plantas guipuzcoanas de Beasain e Irún, donde emplea a 2.900 personas, ante la imposibilidad de que los operarios puedan mantener la distancia de seguridad que aconsejan las autoridades sanitarias para evitar la propagación de la COVID-19. Lo mismo ha ocurrido con Mercedes Benz (la mayor factoría de Euskadi), pero en este caso han sido los trabajadores los que han forzado el cierre ante la inacción de la dirección en los primeros momentos.

Otras empresas como Sidenor han retomado la producción de acero especial tras un plante del comité de empresa, que entendía que se no se cumplían las condiciones de seguridad para seguir adelante. El Departamento de Trabajo del Gobierno vasco ha autorizado que se vuelva a trabajar porque se cumplen las medidas de prevención. La intención de las grandes empresas (al margen de las vinculadas al sector del automóvil) es seguir adelante tras implementar medidas que eviten el contagio de sus trabajadores.

En esta línea, el Gobierno Vasco está buscando la manera de proveer de equipos de protección frente al coronavirus a los trabajadores de las empresas y conseguir así mantener la actividad industrial. Muchas empresas están parando porque no disponen de los equipos de protección individual para sus trabajos y así mantener la distancia de seguridad en los centros de trabajo y seguir con su trabajo. La consejera de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Arantza Tapia, advierte de que si "se paraliza absolutamente la actividad" en Euskadi, habría que empezar de cero cuando se supere la crisis sanitaria, con lo que eso supone. Por eso aboga por mantener la actividad que se pueda, siempre priorizando la seguridad y la adopción de medidas de protección.

Actividad a mínimos

En un primer momento, el más afectado fue el sector del turismo, como las agencias de viajes, el transporte, los hoteles, restaurantes, y actividades relacionadas con la organización de eventos, con una disminución drástica de reservas y un aumento de las cancelaciones, lo que ha reducido su actividad a mínimos.

Posteriormente, afectó a los sectores relacionados con el cierre de centros educativos decretados por el Gobierno Vasco y empresas de centros de ocio y actividades deportivas. Y a partir del decreto de alarma aprobado el sábado 14, la caída de actividad ha impactado de lleno en restauración y comercio, que eran los que aun mantenían una actividad, aunque, más débil que lo habitual”.

"El impacto económico de la pandemia", señala la patronal vasca Confebask, "ya está siendo elevado en Euskadi, al afectar a actividades que representan, sólo en los subsectores de servicios más directamente afectados (turismo, centros educativos y de actividades, comercio, restauración…) al 18 % del PIB vasco y al 24 % del empleo". Ese 24 % del empleo supone alrededor de 250.000 empleos. 

"Muchas industrias pararán"

En cuanto a la actividad de la industria, Confebask apunta que "la decisión de algunas empresas industriales de parar su actividad puede ser un punto de referencia para otras, así como para su cadena de proveedores, por lo que según cómo reaccionen otras empresas, el sector industrial también se puede ver gravemente afectado en el corto plazo".

Si la situación de pandemia y de cierre de actividades y restricciones al transporte se mantiene es de prever un fuerte impacto en la actividad productiva industrial en la próximas dos o tres semanas. "Muchas industrias pararán, bien por falta de suministro bien por cierre de centros de trabajo por razones sanitarias", apuntan desde Confebask. En la actualidad, alrededor de 280.000 empleos dependen del sector industrial.

Autónomos

Sin duda, uno de los sectores más castigados hasta el momento es el de los autónomos. Y entre ellos, el sector de la hostelería. Mario J., es dueño de un restaurante en Bilbao que cuenta con seis empleados. Todos están en casa desde hace una semana. "Veo nuestro panorama muy complicado. No quiero despedir a nadie, pero un mes o más sin ingresos de ningún tipo puede ser fatal. Hay que mantener el ánimo y conservar la esperanza, pero no hay más remedio que volver a revisar el presupuesto y a ver qué pasa", dice por teléfono con un punto de desánimo en la voz.

El caso es que muchos autónomos se han quedado sin clientes a los que atender, pero tienen que seguir haciendo frente al pago del alquiler por sus oficinas o locales y a las cuotas de la Seguridad Social. El Gobierno central ha aprobado algunas medidas para ayudar a este colectivo, pero la federación ATA reclama la exoneración de directa de las cuotas para los autónomos que no se acojan al cese. Muchos de ellos no volverán a abrir si no reciben ayuda de manera urgente.

 

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