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Empate técnico entre los dos aspirantes a hacerse con el poder en el PP cántabro

María José Sáenz de Buruaga e Ignacio Diego en una imagen de archivo.

Laro García

Los afiliados del Partido Popular de Cantabria se han pronunciado definitivamente en las urnas, pero los resultados provisionales de las primarias no permiten decir aún quién será el próximo líder del partido en la comunidad autónoma, lo que prolongará el conflicto interno desatado como consecuencia de la pugna entre el actual presidente, Ignacio Diego, y su número dos y secretaria general, María José Sáenz de Buruaga, hasta la celebración del Congreso Regional del 25 de marzo.

La victoria parcial ha sido para Ignacio Diego, que ha obtenido aproximadamente un 51% de los votos a su favor frente al 48% cosechado por su rival en este proceso interno, lo que supone en la práctica una diferencia de poco más de 100 papeletas, según han comunicado fuentes del partido.

Los datos aún no son oficiales, ya que el comité de coordinación se ha dado 24 horas más para formalizar el recuento y que todas las juntas locales hagan llegar las actas a la sede central, pero la victoria del actual líder de la formación ha sido ratificada por los portavoces de ambas candidaturas.

Ajustada victoria

Los afiliados de Santander, Torrelavega, Camargo, Piélagos, Santa Cruz de Bezana, Laredo o Santoña han otorgado su apoyo mayoritario a la secretaria general del PP cántabro y aspirante a la Presidencia del partido, mientras que otros como Astillero, Castro Urdiales, Los Corrales de Buelna, Cabezón de la Sal, Guriezo, Potes, Medio Cudeyo o Santa María de Cayón han dado su confianza a Ignacio Diego, que también ha vencido entre la militancia en municipios pequeños como Solórzano, Limpias o Castañeda.

En la capital, donde más votos estaban en juego, se ha impuesto Buruaga por 329 votos, frente a los 201 obtenidos por Diego, con una diferencia menos pronunciada de lo que estaba previsto, dado el apoyo expreso del exalcalde y ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, que se ha implicado en la campaña pidiendo un “cambio de rumbo”.

Sin embargo, incluso aunque se confirmen a lo largo de la jornada de este jueves, todo el proceso será examinado bajo lupa y podría ser incluso impugnado por alguna de las partes, dado el alto nivel de enfrentamiento que se ha vivido en las últimas tres semanas, con acusaciones muy graves de compra de votos, irregularidades en la celebración de las primarias y denuncias de “pucherazo”.

“Golpe de Estado”

Desde el equipo de Ignacio Diego, por ejemplo, no descartan acudir a los tribunales si es necesario. Así lo ha confirmado a eldiario.es en plena jornada electoral el todavía portavoz parlamentario, Eduardo Van den Eynde, que ha calificado de “golpe de Estado urdido desde fuera de Cantabria” -en referencia a la intervención de Génova- las maniobras llevadas a cabo por la candidatura de Buruaga.

Todo ello después de que un militante haya denunciado ante la Guardia Civil de Laredo un pago masivo de cuotas desde una sola cuenta bancaria, hasta alcanzar los 8.852 euros por 491 transferencias individuales, de forma que todos estos afiliados estuvieran al corriente y pudieran ser inscritos para el proceso de primarias.

Según consta en su denuncia presentada en la noche del martes, y a la que ha tenido acceso este periódico, este militante señala que se produjeron esos pagos a través de la banca online desde una cuenta que tiene como titular a un conocido suyo, también de la localidad de Laredo, que niega haber realizado esas operaciones ni haber autorizado a nadie a realizarlos en su nombre.

A pesar de que la secretaria general del PP cántabro y aspirante a la Presidencia del partido ha asegurado que el pago conjunto de cuotas de afiliados por transferencias bancarias es un proceso “legal” y “muy normal” y que el militante había retirado poco después la denuncia, este lo niega e insiste en que “ni la he retirado ni lo haré hasta que la Fiscalía investigue”.

Un pasado de intensa colaboración

Ignacio Diego (Castro Urdiales, 1960), ingeniero técnico agrícola de formación y funcionario en excedencia de la Consejería de Educación, llegó al poder en el Partido Popular de Cantabria en 2004, en una transición ordenada en la que el expresidente José Joaquín Martínez Sieso y el exalcalde de Santander Gonzalo Piñeiro cedieron el protagonismo al nuevo aspirante.

Desde el primer momento tuvo a su lado a la que ahora es su rival, ascendida a secretaria general y a la que encomendó tareas como la organización de sus posteriores campañas electorales. Después de alcanzar la ansiada mayoría absoluta en 2011, la nombró vicepresidenta autonómica y consejera de Sanidad y Servicios Sociales, en una legislatura en la que Buruaga fue responsable, entre otras cosas, del controvertido contrato público-privado del Hospital de Valdecilla.

Diego ha pasado por prácticamente todos los cargos públicos disponibles en su dilatada carrera política: fue presidente de la organización juvenil Nuevas Generaciones, asesor del presidente del Parlamento de Cantabria, director regional de Medio Ambiente, concejal en El Astillero y alcalde de este municipio durante 11 años, diputado autonómico y presidente del Gobierno de Cantabria, además de ocupar las máximas responsabilidades dentro de su partido.

Pese a que su trayectoria indica que está de retirada, y no cuenta con volver a ser el cabeza de cartel del PP en los próximos comicios, opta a la reelección defendiendo un “cambio tranquilo” y asegura que se presenta para evitar “una purga”, al tiempo que acusa a su contrincante de practicar “vetos” y “exclusiones”.

Mayores aspiraciones

Por su parte, María José Sáenz de Buruaga (Suances, 1968), licenciada en Derecho por la Universidad de Cantabria, lleva prácticamente toda su carrera política a la sombra de Ignacio Diego. Fue concejala y portavoz municipal en su pueblo, hasta que dio el salto a la política autonómica, donde obtuvo su escaño como diputada del Parlamento de Cantabria en 1999, siendo reelegida en 2003, 2007, 2011 y 2015.

Como número dos del PP en la comunidad autónoma desde 2004, ha controlado los resortes del partido con mano férrea y ha compartido responsabilidades políticas con Diego desde entonces, un hecho que sus enemigos utilizan para cuestionar el mensaje de “renovación” y “cambio” con el que trata de convencer a los militantes en las primarias.

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