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La regeneración de playas al sur de Valéncia arrancará a primeros de 2023 con una inversion del Gobierno de 30 millones

La playa de la Garrofera con las dunas dañadas y con manchas de fuel.

El plan del Ministerio de Transición Ecológica para regenerar las playas de l'Arbre del Gos, El Saler y la Garrofera erosionadas, entre otras causas, por las diferentes ampliaciones del Puerto de Valéncia, ya cuenta con plazos concretos para su ejecución.

El departamento que dirige la ministra y vicepresidenta Teresa Ribera ha informado a elDiario.es de que tras la licitación del proyecto el pasado 29 de julio, la apertura del sobre con la oferta económica está prevista para el próximo 13 de octubre.

“Dado que por imperativo de la declaración de impacto ambiental con carácter previo a la ejecución de las obras deben realizarse determinados trabajos técnicos y ambientales, esperamos poder comenzar las mismas el primer trimestre de 2023”, informa el ministerio.

La inversión prevista es de 30 millones de euros financiada con cargo al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

El proyecto consiste en la regeneración del frente costero, que comprende las playas de l'Arbre del Gos (2.600 metros), El Saler (2.700 metros) y la Garrofera (1.800 metros), desde el espigón sur de la playa de Pinedo hasta la Gola de Pujol, en el término municipal de València, con una longitud de 7.000 metros.

En todo este frente se llevará a cabo una recarga artificial con 2,9 millones de metros cúbicos de arena, para la regeneración de estos espacios naturales, lo que permitirá la restitución de la línea de orilla actual a su posición en el año 1965, hasta conseguir un ancho de entre 40 a 70 metros según las zonas, y la prolongación de la Gola de Pujol, que permita el apoyo del material vertido.

En el caso de la Gola, se prolongarán los dos espigones actuales, el norte con una longitud de 161,1 metros y una batimetría de -2,3 metros y el sur tendrá 172,3 metros de longitud y una batimetría de -1,5 metros, según especifica la evaluación.

Como informó elDiario.es, el estudio de impacto ambiental realizado en el año 2018 necesario para dar el visto bueno al proyecto apunta al Puerto València como uno de los causantes del proceso de regresión que sufren las playas del sur, lo que a su vez pone en riesgo el Parque Natural de la Albufera.

En concreto, afirma que “la supresión de las fuentes de alimentación al frente litoral de estudio, como consecuencia del déficit de aportes del Turia y el efecto barrera del Puerto de Valencia, unida a la ocupación de sus dunas en algunas partes del tramo por obras de infraestructuras y edificaciones, ha tenido como consecuencia la regresión de la franja costera norte y la degradación de un espacio litoral considerado Espacio Natural Protegido”.

Además, añade que el fenómeno erosivo se ha ido propagando hacia el sur con el paso del tiempo, afectando a una mayor longitud de costa: “En la actualidad el proceso regresivo amenaza, de forma especial, a los ecosistemas de la Dehesa, por estrechamiento de la restinga que cierra la Albufera, por lo que se hace necesaria la intervención para evitar que continúe su desgaste, lo cual supone un riesgo inminente para la conservación de los hábitats que constituyen el ecosistema del Parque Natural de la Albufera. Hasta el momento las actuaciones acometidas en el tramo de costa han consistido en sucesivos aportes de material que han tenido carácter puntual y únicamente han supuesto soluciones a corto plazo, sin llegar a abordar globalmente el problema”.

En el análisis que hace el documento de las consecuencias que tendría no actuar en la zona degradada, se vuelve a apuntar al recinto portuario: “Se prevé que las causas que están impulsando la erosión de la costa permanezcan a medio y largo plazo” ya que “no se espera que el río Turia vuelva a aportar sedimentos a su desembocadura; es innegable la elevación del nivel del mar debido al calentamiento global, y posibles ampliaciones del puerto de Valencia”.

Según el informe, “estas causas aumentan la acción erosiva del mar sobre la costa. La no actuación en el frente costero conlleva una progresiva erosión y representa una clara amenaza para la conservación del Parque Natural de la Albufera”.

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