Aizpea Otaegi, alcaldesa de Errenteria: “Si no hay intervención en Vivienda, hay caos, mercado y ley del más fuerte”
En puertas del último año de la legislatura y un año después de que Errenteria se convirtiese en el primer municipio vasco en ser declarado como zona tensionada, la alcaldesa Aizpea Otaegi (Errenteria, 1974) recibe a elDiario.es/Euskadi. Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas, con un máster en políticas públicas que le permitió trabajar como consultora en el ámbito de las políticas públicas antes de presentarse a alcaldesa, recuerda su interés por la política pública durante su vida y considera fruto de la espontaneidad su candidatura en 2019. Ser regidora “conlleva mucha responsabilidad, pero también mucho orgullo, sobre todo habiendo sido la primera mujer alcaldesa de este municipio”, reflexiona. Sobre vivienda, indica que la zona tensionada ha traído consigo mucha “incertidumbre” en el camino, aunque expectativas hacia una mejor situación habitacional a medio plazo.
A punto de cumplirse un año desde la declaración de Errenteria como zona tensionada, ¿qué balance hace? ¿Se han cumplido las expectativas?
Se cumple un año desde la declaración, pero no un año con todas las herramientas que la ley permite. La Hacienda Foral de Gipuzkoa entregó los índices de referencia bastante después, y eso generó una sensación agridulce. El Ayuntamiento había hecho todo lo posible para que la declaración llegase cuanto antes y, sin embargo, tras un proceso largo, nos encontramos con que el resto de instituciones no habían hecho su trabajo. Creo que estas situaciones no ayudan, porque cualquier iniciativa nueva genera expectativas en la ciudadanía, y más cuando hablamos de vivienda. Por otra parte, me gusta remarcar que la política de vivienda de este municipio ni empieza ni termina con la declaración de zona tensionada. Es una herramienta más, que debe ir acompañada de otras medidas. La realidad de la vivienda es muy compleja y, por eso, se trabaja también en movilizar vivienda vacía, proteger el uso residencial y limitar otros usos, como el turístico.
¿Cómo ha afectado la declaración desde la llegada de los índices de referencia?
Con el índice hemos podido activar todas las herramientas de la zona tensionada: la prórroga de los contratos, la congelación de precios en los cambios de contrato y el ajuste de los precios a los índices de referencia en alquileres de grandes tenedores y en contratos nuevos. Esto es positivo, porque la media de precios que teníamos en el mercado, comparada con el índice, muestra una diferencia de entre 250 y 300 euros. Consideramos que, a medio plazo, va a permitir que los precios del alquiler, al menos, no sigan subiendo. Aun así, todavía es pronto para saber si llegarán a bajar.
Teniendo en cuenta que la medida tardó nueve meses en activarse completamente y que su duración es de tres años, ¿se puede prorrogar?
Sí. En la solicitud que los ayuntamientos debíamos presentar al Gobierno vasco y al Gobierno de España se exigía un diagnóstico de la realidad y un plan a tres años. Ese plan es renovable y, seguramente, en muchos casos lo será. En un plazo tan limitado es difícil revertir la situación actual. Desconozco si seguiremos contando con esta herramienta más adelante, ya que las evaluaciones dirán si ha funcionado o no. Pero está claro que tendremos que seguir haciendo política de vivienda, con zona tensionada o sin ella.
La ley vasca de vivienda de 2015 proponía un canon a las viviendas vacías. ¿Se está aplicando en Errenteria?
La movilización de vivienda vacía es un objetivo en sí mismo y aquí hemos puesto en marcha varias medidas. Aplicamos un recargo del 150 % del IBI a las viviendas vacías y, además, contamos con subvenciones destinadas a personas que no disponen de recursos para reformar su propiedad. En esos casos, la inversión se realiza desde lo público y, a cambio, las viviendas deben ponerse en alquiler. Además, estamos trabajando en la aplicación del canon de viviendas vacías. Para ello, estamos realizando un estudio que nos permita acreditar qué viviendas están realmente vacías. Una de las formas de hacerlo es a través del consumo de agua, pero en Errenteria solo el 30% de las viviendas tiene contadores individualizados, lo que complica el proceso. Aun así, creemos que es importante seguir avanzando, porque vivimos una crisis habitacional en la que no podemos permitirnos viviendas deshabitadas. El canon a la viviendas vacías es una medida coercitiva, sí, y siempre intentamos motivar antes que sancionar. Solemos esperar que haya una voluntad de querer alquilar la vivienda, pero hay situaciones de emergencia que exigen medidas más duras.
¿Qué otras medidas se están tomando para actuar sobre la oferta?
En ningún momento se ha dejado de construir vivienda tanto privada como protegida. Por ejemplo, en los barrios Alzate y Esnabide, hay vivienda privada y protegida. En ambos desarrollos hay también suelos que se ha acordado con Gobierno vasco para que construya vivienda protegida. Además, el nuevo Plan General prevé la construcción de 1.200 viviendas en los próximos años. También trabajamos en el desarrollo de Gamongoa, donde planteamos que el 75% de las 600 viviendas sean protegidas. A esto se suma la moratoria de permisos para viviendas turísticas. Aunque el turismo no es un fenómeno especialmente relevante en Errenteria, creemos que la vivienda debe destinarse prioritariamente a uso residencial. Por último, contamos con ayudas para personas y unidades familiares vulnerables: unas 800 pueden pagar su vivienda gracias a ayudas públicas. También innovamos en el acceso a la vivienda, con una casa comunitaria para jóvenes que fomenta una vida más comunitaria alquilando una habitación. Creo que las acciones que se pueden hacer para intervenir sobre la situación de la vivienda son diversas. Es lo que tratamos de hacer para que nos permitan a medio plazo tener otra realidad.
Ha mencionado justamente que estas son medidas de medio plazo. Por ello, ¿qué espera que ocurra durante este último año de legislatura?
Las inmobiliarias nos trasladan un dato interesante: ahora quienes compran vivienda son jóvenes y familias que quieren vivir en el municipio. Supongo que las medidas aplicadas han hecho que los inversores inmobiliarios pierdan interés en esta zona. Ese es un impacto inmediato que me alegra mucho, aunque, desde el Ayuntamiento, no hayamos medido esa posibilidad. Sin embargo, el legado más importante de esta legislatura será haber puesto en marcha estas herramientas, cuyos efectos veremos a medio plazo. A corto plazo es difícil que haya cambios sustanciales, y creo que hay que ser honestos: las políticas de vivienda no cambian de un día para otro, son apuestas a largo plazo.
Otro factor que se mide a corto plazo es la posibilidad de que propietarios retiren viviendas del alquiler de larga duración. ¿Ha ocurrido?
No lo sabemos. Probablemente el sector inmobiliario tenga más datos al respecto.
La inmobiliaria Aterpe, de Errenteria, le ha comentado a este periódico que a los propietarios les suele interesar más los contratos temporales debido a las medidas actuales en los alquileres de larga duración. ¿Cree que es importante valorar la intervención en ese tipo de alquileres?
Se podría valorar la intervención en alquileres temporales. Es una pena que el temor lleve a no alquilar una vivienda o a optar por contratos temporales cuando existen programas de mediación del Gobierno vasco que ofrecen garantías absolutas a los propietarios. Es cierto que quizá se cobre algo menos que en el mercado libre, pero la vivienda se devuelve en las mismas condiciones. El discurso del miedo no tiene mucha cabida si existen herramientas públicas de mediación. Quien no las utiliza asume riesgos que no debería. Creo que los propietarios tienen una responsabilidad sobre el uso de ese bien, especialmente en una situación de emergencia habitacional.
El Gobierno español plantea bonificaciones a quienes congelen precios de los alquileres. ¿Le parece adecuado?
Creo que está bien premiar a quien hace el esfuerzo de no especular con la vivienda. Hay que ver cómo se concreta y evaluar si realmente es efectivo o si genera picaresca. Pero la filosofía de la medida la comprendo y comparto.
EH Bildu, su partido, ha rechazado la ley de medidas urgentes aprobada en el Parlamento Vasco. ¿Usted también la considera una “contrarreforma”?
Las críticas del partido vienen por la forma en que se ha tramitado, por la interferencia en la autonomía municipal y por permitir la reducción del porcentaje de vivienda protegida. Comparto esas críticas. Aun así, hay aspectos salvables, como el aumento de edificabilidad en los proyectos de actuación prioritaria, siempre que también aumente la vivienda protegida. Habrá que ver si realmente aporta la agilidad deseada, eso todavía no la vamos a poder saber sino hasta que se ponga en marcha.
La ley permite reducir la vivienda protegida del 75% al 60%. ¿Se aplicará en Errenteria?
Espero que no. La ley lo permite, no lo obliga. Creo que es importante, y también creo que la ciudadanía lo entiende, construir siempre el máximo de vivienda protegida posible, que en este caso es el 75%.
¿Cómo valora la colaboración con el consejero de Vivienda y el Gobierno vasco?
Todo es mejorable y, cuando digo ello, no estoy colocando la responsabilidad absoluta sobre el Gobierno vasco. Creo que cada vez más adquiere mayor importancia y relevancia la coordinación y la alineación interinstitucional tanto vertical como horizontalmente. Errenteria vive una realidad metropolitana en la que, seguramente, quien viene de fuera no sabe dónde acaba un municipio y dónde empieza otro. Por ejemplo, el impacto de la política de vivienda de Donostia sobre nuestro municipio es claro y evidente. Esto crea la necesidad de que hablemos más entre municipios y que tengamos proyectos comunes. Cuanto más abiertos estemos a la colaboración y mejor lo hagamos, pues será mejor para la ciudadanía.
¿Es mejor la relación con un consejero socialista que con uno del PNV?
Entiendo que una persona del PSE-EE puede tener una sensibilidad más progresista en materia de vivienda y, en ese sentido, estar más alineado con mi visión. Pero más allá de las siglas, lo importante serán las políticas que se desarrollen.
¿Qué le diría a quienes piensan que estas medidas generan más problemas de los que resuelven?
Le diría que las instituciones están para hacer política pública y para defender a quienes menos posibilidades tienen en esta sociedad. Si no hay intervención, hay caos, hay ley del mercado y ley del más fuerte. Pienso que gran parte de la situación habitacional actual se debe precisamente a no haber intervenido antes o no haberlo hecho lo suficiente.
Para terminar, ¿se presentará a la reelección en 2027?
Es muy pronto para eso. Queda mucho trabajo por hacer en esta legislatura y ahora mismo no pienso en ello.
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