Manteo Bizirik abre un ciclo para repensar ciudades como Donostia y el papel de la participación ciudadana
Manteo Bizirik deseaba ofrecer un espacio público para promover el “debate y generar pensamiento crítico” ante un desarrollo urbanístico como el que está sucediendo en la ciudad con los precios de la vivienda más altos. Gracias a la colaboración de Donostia Kultura, este jueves la organización dio comienzo al ciclo 'Las ciudades hablan' con una primera edición titulada 'Vecinos y turistas: ¿de quién es la ciudad?' en Ernest Lluch Kultur Etxea.
El primer documental presentado de la edición fue 'Emergent City' de Kelly Anderson. Retrata las dificultades que vivió la comunidad de Sunset Park, en el distrito de Brooklyn, en Nueva York, ante el surgimiento de Industry City y las tensiones que traía consigo su posible expansión. “Esta película trata de cómo una ciudad se transforma, qué tensiones surgieron entre las autoridades públicas, el sector privado, que tiene que invertir, y los movimientos ciudadanos… Creo que es muy interesante”, asegura Alfonso Vergara, invitado especial a la proyección por su labor como urbanista.
Para entender mejor el documental y que el debate fuese más fructífero, Vergara explicó que, hoy en día, los países no compiten directamente, sino a través de las ciudades. Esto se debe a que son las zonas que “tienen más capacidad para generar empleo, para crear condiciones adecuadas para vivir y también para las empresas”. Para poder competir, el urbanista afirmó que las ciudades necesitan innovación y, por ello, “están creando distritos de innovación, lugares para la atracción de talento”.
Profundizó su punto aportando ejemplos de trabajos, en ciudades como Boston, Milán y Tokio, en los que su Fundación Metrópoli ha colaborado y, así, demostrar un equilibrio entre innovación, sociedad y sostenibilidad. También detalló los proyectos de Euskadi en los que ha participado. Empezó hablando de la conexión del tren de alta velocidad entre las tres capitales, un asunto sin fecha después de veinte años de obras, continuó describiendo el anillo verde de Vitoria y el espacio en torno al Guggenheim de Bilbao, y culminó mencionando el próximo proyecto de la bahía de Pasaia.
El debate tras la película lo abrió Concha Artola, representante de la organización Manteo Bizirik. Refirió al desfase de los trabajos industriales y el posicionamiento de los de servicio como uno de los síntomas de la gentrificación. Artola parafraseó a una de las activistas del documental, que estaba preocupada por la creación de hoteles si se aprobaba la propuesta de Industry City, diciendo “¿qué trabajo nos van a traer estos hoteles?, ¿hacer de camareros o de limpiar habitaciones?” “Ese no es el tipo de trabajo que queremos”, remarcó. La representante detecta que esta misma situación está sucediendo en Donostia y que necesita una solución “que no pase por expulsión de la gente de sus barrios”, refiriéndose a la gentrificación.
Vergara continuó, teniendo de base el ejemplo que trae el documental, aclarando que la propuesta viene de una entidad privada que busca la aprobación del sector público, es decir, “de abajo hacia arriba”. Confesó que le parece curioso que en Europa, en general, “la organización de la ciudad lo hace el sector público”. Reflexionó sobre la importancia que tuvo la sociedad civil durante el proceso de aprobación del proyecto de Industry City para el Sunset Park. “A veces al sector privado se le ha ocurrido que ese lugar podría transformarse a través de una recalificación urbanística, pero ello no va acorde a las aspiraciones de la comunidad”, opinó.
Una persona del público expresaba que “no se puede usurpar lo público y llenarlo de hormigón por mucho que sea de un arquitecto estrella”. “Es lo que ha pasado en el parque en Manteo”, refirió sobre el proyecto GOe, asociado al Basque Culinary Center. Partiendo del modelo europeo que explica Vergara, la persona continuó su punto preguntándose “¿qué pasa si se cree que como es una decisión supuestamente arropada por lo público, en realidad están legislando para lo privado?” “Es que es una estafa”, insistió. En un punto, Concha Artola retomó la palabra explicando que, en el caso de Manteo, y lo que suele suceder en Donostia, pueden haber modificaciones en los planes urbanísticos y que “por supuesto que esas modificaciones responden, muchas veces, a intereses privados, desgraciadamente”.
Otro espectador tomó la palabra para compartir su sentir de “envidia”, pues la asociación ha nacido de protestas con respecto a lo sucedido en el parque con el GOe, en la que se han organizado ciudadanos. 'Emergent City' muestra otra realidad: los ciudadanos daban su opinión antes de que se tomarán las decisiones, viendo “cómo se reunían con los promotores y con el concejal”. Los personajes públicos se mostraban “receptivos”, insistía, “requirieron que los promotores mostraran el proyecto”. La persona recordó cómo le pidieron al Basque Culinary Center que les explicaran su proyecto. “Cómo acabó la reunión aquella”, ironizó.
En línea con el desánimo, el urbanista Vergara compartió que “uno de los mensajes que se transmite al final [del documental], de manera muy sutil, es el tema de la colaboración público-privada; de la importancia de la colaboración público-privada en este tipo de procesos”. Sin embargo, asume que “si tú haces un proceso de transformación urbanística en un lugar concreto, van a subir los precios del suelo y la población que estaba allí va a tener posiblemente que desplazarse”. Vergara cerró el debate invitando al público a fijarse en las tres variables presentes en la planificación urbanista: “El tema de la economía y la generación de empleo, el tema ambiental, que es fundamental, y el tema de la integración social”. Insistió en que “las ciudades que más éxito están teniendo a nivel internacional buscan un equilibrio entre esas entre esos tres componentes”.
Artola agradeció la presencia y conocimientos de Vergara, y al público por participar en la primera proyección de la edición. Invita a acercarse al siguiente encuentro el día 22 de enero, pues así es como se sustenta 'Las ciudades hablan': con la participación pública. La edición cuenta con cuatro encuentros en total, que se distribuirán entre el mes de enero y febrero. Se proyectarán todos los documentales en Ernest Lluch Kultur Etxea a las 18:30, gracias a la colaboración de Donostia Kultura.
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