Los viejos no somos rentables para este gimnasio de Madrid

Escaleras de subida al centro deportivo municipal de Barceló

Lectores SM / Juan Luis Utrilla

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Hubo un tiempo en el que para ganarse más el voto que el favor de los ciudadanos, algunos políticos intentaban atraerlos con lisonjas y carantoñas. No se trataba de tirar la casa por la ventana, que la gente con cualquier cosilla se conforma. Pero he aquí que descubrieron que eran más rentables los exaltados alaridos que la solidaridad con los más débiles, pongo por caso los mayores, y dado que en esta España cañí se valora más el exabrupto que la protección al ciudadano, algunas cabezas pensantes llegaron a la conclusión de: “para qué invertir dinero en esa conformista ciudadanía”.

Me refiero concretamente a unas extintas actividades para mayores de sesenta y cinco años, que se impartían en el Centro Deportivo Forus Barceló, actividades que de la noche a la mañana y sin previo aviso, pero eso sí, habiéndolas cobrado de antemano, fueron eliminadas, puesto que los viejos, para algunos políticos, serían mucho más pintorescos jugando en un descampado a la petanca, encargados del cuidado de sus nietos o resolviendo crucigramas, que realizando actividades físicas beneficiosas para su salud. 

El Ayuntamiento de Madrid, en su afán privatizador, adjudicó un concurso a una empresa ajena a lo público (Forus) para impartir la práctica del deporte en un espacio municipal. Esta empresa, que como todas o casi todas, está más interesada en sus resultados económicos que  el bienestar de los ciudadanos, ha eliminado de la noche a la mañana esas actividades para mayores, puesto que, por los acuerdos existentes con el Ayuntamiento, tendría que cobrarles unos honorarios inferiores a lo que normalmente se cobra. 

No sé si el Ayuntamiento  es consciente de semejante tropelía, o si es partícipe de ella, pero la realidad es que, una vez más se ha roto la cuerda por el lado más débil. 

Mientras escuchamos como una constante música de fondo las apelaciones a la patria, los insultos y mentiras, las personas mayores del Distrito Centro, tendrán que dedicarse a esas actividades  “pintorescas” que alguna mente retorcida considera apropiadas para su edad.

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