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Castedo se escurre de las trampas de Fabra

La alcaldesa imputada de Alicante niega que le hayan dicho personalmente que no será candidata, y evita rebelarse contra el PP rechazando los imputados en las listas

Felipe VI y Mariano Rajoy visitan este lunes y martes Alicante y difícilmente podrán evitar una foto con Sonia Castedo

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Alberto Fabra y Sonia Castedo en Alicante, antes de la salida de Volvo Ocean Race. / Facebook Sonia Castedo

Alberto Fabra y Sonia Castedo en Alicante, antes de la salida de Volvo Ocean Race. / Facebook Sonia Castedo

Como un pez recién sacado del agua, así lucha la alcaldesa de Alicante Sonia Castedo para sobrevivir el escaso tiempo de vida política que le queda debido a su doble imputación por corrupción. En la última semana se le ha escurrido de las manos a President de la Generalitat, Alberto Fabra, en diversas ocasiones, y en Génova cada vez aprietan más especialmente acosados en la última semana por el escándalo de corrupción de la operación 'Púnica'.

El pasado martes Fabra quería dejar clara su autoridad dentro del partido y afirmó que el PP, a través del presidente provincial de Alicante, José Císcar,  le había dejado claro a Sonia Castedo que no iba a ser la candidata a la alcaldía de la ciudad. Pero en el mismo acto Castedo se puso altanera asegurando que "conmigo no ha hablado nadie. Punto pelota"; exigia de esta forma desafiante una comunicación personalizada. Ante el desafío salió el PP provincial pero si querer hacer demasiado ruído, aseguraban que se le había comunicado, pero de forma colectiva con el resto de alcaldes de la provincia.

La palabra  "expulsión" cada vez sonaba más, incluso El Mundo afirmaba que el propio PP preparaba una moción de censura contra su propia alcaldesa. Y se produce una situación acuciante: Mariano Rajoy y el rey Felipe VI tienen que visitar este lunes y martes Alicante, lo que supondrá tener que hacerse una foto oficial con la alcaldesa, y Rajoy está huyendo todo lo posible de tener que rodearse con imputados. Ante esto Génova le pide a Fabra la cabeza de Castedo.

Fue a través de Rafael Hernando quien afirmó que debía tomarse con Castedo "alguna decisión", y señalaba a su vez a Alberto Fabra porque "eso le corresponde a los responsables de Valencia porque es un cargo de Valencia y esto es una estructura territorial".

Alberto Fabra era presionado desde Madrid y respondía, a su manera. En una entrevista apuntaba a que se produjeran "circunstancias adicionales", para ser "más contundente" con Castedo, es decir, para expulsarla. Como pasó con Rafael Blasco la imputación no era suficiente para la expulsión, ni las sonrojantes escuchas telefónicas, debía haber un acto contra el PP. Y UPyD se lo sirvió en bandeja con una moción para el pleno municipal del viernes en la que se proponía que los imputados no puedan ir en las listas municipales, una trampa ideal para pillarla en rebelión.

El PP provincial ordenó el voto a favor de la moción, pedían a Castedo un suicidio político en público, que ayudara a los verdugos a ponerse la soga al cuello. Si votaba en contra tenían la justificación ideal para expulsarla por desobedecer órdenes del partido. Pero no lo hizo, votó a favor de no ser candidata. Fabra volvía a quedarse sin argumentos para expulsarla, porque de momento no ha habido ningún cambio, los motivos para expulsarla hoy son los mismos de la semana pasada, y entonces no fueron suficientes, según ha demostrado el PP valenciano.

Alberto Fabra lo reconoce: "a quienes tienen su acta propia, que no la puede usar el partido porque son personales, como diputados y concejales". Pero asegura que el PP "va a ser inflexible", sólo a futuro: "no van a poder ser cargos que formen parte de las listas electorales". La paradoja era denunciada por la oposición que critica el "relativismo moral" de Fabra: "Los ciudadanos de Alicante no la merecen como candidata (a Castedo), pero menos la merecen como alcaldesa".

Huir hacia adelante es lo que hace Sonia Castedo, sobrivivir lo que queda de legislatura, ya ha sonado con anterioridad la posibilidad de que creara su propio partido independiente para presentarse, pese a negarlo siempre, aunque no en unas circunstancias de tanta presión. La alcaldesa quiere sobrevivir en un cenagal y, al menos, arrogancia no le falta para hacerlo, como respondió a un concejal de Esquerra Unida en el pasado pleno: "esta muerta viviente huele mejor que usted".

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