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La dimisión de Maíllo y la ausencia de Teresa Rodríguez dejan huérfano el liderazgo de Adelante Andalucía

La relación política y personal del dirigente de IU y la líder andaluza de Podemos fue clave en la gestación de la confluencia, que aún no ha cumplido un año de vida

Maíllo avanza que no intervendrá en la elección de su relevo al frente de IU, pero admite el trabajo pendiente que deja tras él: "La confluencia Adelante Andalucía aún no se ha consumado en términos políticos"

Maíllo: "Se puede luchar contra el sistema, pero no contra la biología"

Maíllo: "Se puede luchar contra el sistema, pero no contra la biología" EFE

Nadie en el entorno próximo de Antonio Maíllo discute sus razones personales para dimitir en un momento crucial para el devenir de la izquierda andaluza. "Tuve un cáncer de estómago del que he salido vivo. Y no me la quiero jugar", ha dejado dicho el último coordinador general de IU de Andalucía en su despedida. Pero la marcha de Maíllo no facilita las cosas a su formación política y, mucho menos, al proyecto de confluencia de Podemos e IU que él mismo inició de la mano de Teresa Rodríguez hace menos de un año.

La coalición electoral Adelante Andalucía se encuentra ahora mismo descabezada de sus dos referentes y promotores políticos: Maíllo se retira de la primera línea política y Rodríguez disfruta de un permiso por maternidad hasta después del verano. El dirigente de IU asegura que la gaditana volverá en septiembre, aunque hay voces internas en Podemos que especulan con que seguirá los pasos de Maíllo y abandonará el Parlamento antes de que termine el año. El adiós del coordinador andaluz de IU deja un retrato personal incontestable: los periodistas le han despedido con aplausos y todos sus adversarios políticos -incluido el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno- han reconocido su oratoria, su altura de miras, su capacidad de debatir desde la discrepancia. No hace ni siete días que firmó un acuerdo con el PP para desbloquear la renovación en la dirección de los órganos de extracción parlamentaria, una asignatura pendiente los últimos cinco años.

Pero también deja otra imagen más desalentadora: las derechas fragmentadas, pero unidas por el pegamento del poder institucional; y las izquierdas en proceso de recomposición tras asumir una derrota electoral sin precedentes. En Andalucía queda un Gobierno de centro derechas sustentado por la primera fuerza de extrema derechas con representación parlamentaria (Vox). El papel de Susana Díaz como líder de la oposición sigue desdibujado, la socialista ni siquiera siguió el debate de totalidad de los Presupuestos desde su escaño. En la bancada de Adelante Andalucía no está ni Rodríguez ni Maíllo, y la nueva hornada de dirigentes de izquierdas encuentra, de momento, más estimulante hacer oposición al último Gobierno del PSOE que al primer Gobierno de PP y Ciudadanos.

La Comisión colegiada de IU -integrada por diez miembros natos, los ocho coordinadores provinciales y un representante de cada partido integrado en la coalición (PCA, Izquierda Abierta y la CUT)- se ha reunido este lunes por la tarde para abrir el proceso de sucesión de Antonio Maíllo. El nombre lo elegirá la Coordinadora andaluza, órgano de decisión entre asambleas, que está integrada por más de 80 miembros. El elegido necesita la mitad de votos más uno, aunque ahora IU entra en un proceso de introspección y debate interno que se prolongará dos semanas.

En la lista de favoritas hay dos mujeres con sobrada experiencia y perfil político: una es Eva García Sempere, diputada en el Congreso por la provincia de Málaga, y responsable de Elaboración Política en la dirección de IU Andalucía. García Sempere es responsable de 907 iniciativas en la Cámara Baja en la pasada legislatura, entre ellas la petición a la Mesa de las actas sobre el asesinato de Manuel García Caparrós durante la manifestación por la autonomía andaluza del 4 de diciembre de 1977. Es una persona próxima al líder federal, el también malagueño Alberto Garzón, y de la confianza de Maíllo, que la incluyó en su ejecutiva tras la última asamblea regional.

La otra favorita es Inmaculada Nieto, veterana parlamentaria andaluza por la provincia de Cádiz desde 2012. Diputada de verbo suave pero retórica correosa tanto para los grupos de derechas como para el PSOE, ha formado parte de la comisión de Hacienda, de Fomento y de Cultura, entre otras, y fue la candidata de Adelante Andalucía para presidir el Parlamento autonómico al inicio de esta legislatura, en la que finalmente la coalición se quedó con un miembro con voz pero sin voto. Ninguno de estos dos nombres está garantizado, aunque es sabido el interés de Maíllo por que su sustituta sea una mujer.

El relevo en la dirección de IU se llevará con tanta cautela como lo fue, en 2013, el nombramiento del propio Maíllo, cuyo nombre salió a la luz casi en el último momento. Entonces, el ya ex coordinador regional era un desconocido fuera de la organización e hizo de su falta de ambición por liderar IU una fortaleza política. El sustituto de Diego Valderas obtuvo el 83,8% de los votos de la asamblea regional que lo encumbró en 2013, y el 83% cuatro años después, cuando se presentó a la reelección sin apenas contestación interna. Esa transición pacífica que vino a inaugurar "un tiempo nuevo" en una IU acostumbrada a las divisiones fratricidas es el legado de Maíllo que quieren preservar los suyos. "He presentado mi dimisión a todos los efectos. No voy a llevar el relevo", advirtió el dirigente de Lucena.

Riesgos de la confluencia

El líder dimisionario reconoce que la confluencia andaluza no está exenta de riesgos. Nació a trompicones, tiene menos de un año de vida, concurrió a las urnas el 2 de diciembre y obtuvo un resultado muy por debajo de sus expectativas: 584.000 votos y 17 diputados; 300.000 votos y tres escaños menos de lo que habían logrado Podemos e IU por separado en 2015. El resultado andaluz fue mediocre, pero seis meses después, se hizo una relectura muy positiva, a tenor de la comparativa del resultado de Podemos en el resto de comunidades autónomas. Con este discurso se quiso afianzar el proyecto hacia adentro, aunque Maíllo no ha querido disimular en su despedida: "En términos políticos, es evidente que aún no se ha consumado el proyecto de la confluencia. Tenemos que seguir trabajando".

Adelante Andalucía es un sujeto político demasiado joven para quedarse sin padre y madre. La marca nació el 27 de julio de 2018, después de un largo proceso de acercamiento y reconciliación de dos formaciones que, tres años antes, competían a cara de perro por la hegemonía de la izquierda y el altavoz del 15M: Podemos contra IU; IU contra Podemos. La confluencia es un proyecto de conjunto en el que han participado muchas personas de ambos partidos, se ha gestado de abajo arriba y ha hecho partícipe a su militancia desde el principio. Pero sería un error restar importancia al papel medular que han tenido Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo en todo este proceso.

Estos dos líderes se han jugado su liderazgo en sus respectivas organizaciones de origen, convencidos de que la suma de las izquierdas era "el único camino posible" para presentarse como alternativa al todopoderoso PSOE andaluz. La simbiosis política y personal que unía a Rodríguez y Maíllo fue clave para que Podemos e IU superasen sus diferencias y de ahí naciera un modelo de coalición distinto, más horizontal que el Unidos Podemos de Pablo Iglesias y Alberto Garzón. "Que la organización no se haya roto. Que siguiera cohesionada, pese a la división interna. Que yo, de alguna manera, haya servido de pegamento", explica Maíllo cuando le preguntaron de qué se siente más orgulloso en sus seis años como líder de IU.

Adelante Andalucía nace, en primer lugar, del enfrentamiento interno en Podemos y en IU. Maíllo fue contestado por sus predecesores, por la vieja guardia de la coalición de izquierdas, que le acusó de sepultar una organización veterana para ponerse en manos de un "partido de moda y sin experiencia". Rodríguez fue protestada por la dirección estatal de Iglesias, que la acusó de impulsar un proyecto político andalucista e independiente enfrentado a Podemos. Ambos salieron victoriosos de sus luchas internas, su liderazgo se vio reafirmado en asambleas, en consejos ciudadanos, en las primarias y en sendas consulta a las bases.

Durante todo el proceso, Maíllo llamó a la calma a los suyos cada vez que Podemos menospreciaba a IU; Rodríguez pedía respeto a los suyos, cada vez que las condiciones que ponía su partido achicaban el espacio de IU. Han sido el pegamento de la confluencia y han compartido el cartel electoral de las andaluzas. Su relación es el candado que une Adelante Andalucía. Pero Adelante estaba preparándose para un futuro político más prometedor que el que tiene enfrente, y ahora empiezan a filtrarse por las rendijas de la derrota electoral discursos separados que antes se habían evitado. Sigue habiendo un proyecto común, pero otra vez se percibe la personalidad de Podemos y la de IU. El valor de Podemos y el de IU. Por ejemplo, las elecciones municipales ha hecho que la coalición de izquierdas saque músculo con sus concejales y alcaldes (unos 900 frente al casi centenar de Podemos) y mire por encima del hombro a sus socios morados que, durante tanto tiempo, les vieron como el pasado.

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