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Personas mayores y cuarentena: “El ejercicio no compensará el no tener un abrazo pero ayudará a llevarlo mejor”

persona mayor

Bárbara D. Alarcón

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La reducción de la movilidad es una de las consecuencias derivadas del confinamiento. Mientras que la razón es obvia, muchas personas tienden a equiparar los estragos físicos que se producen entre personas jóvenes, adultas y mayores. Sin embargo, la falta de movimientos tiene secuelas muy distintas dependiendo de la edad.

Así lo señalan expertas en educación física y deportiva de la Universidad de Alcalá. “En general la falta de movilidad afecta a todo el mundo, pero a las personas mayores les afecta un poco más”, comenta Carmen Ferragut, profesora titular de esta institución académica. Su compañera, Paola Encabo, añade que esa falta de movilidad se traduce en “una gran pérdida de masa muscular” que se agrava en caso de personas mayores. “Puede que para ellos esa pérdida de masa muscular no sea recuperable y dentro de dos meses, cuando finalice la cuarentena, su calidad de vida se verá reducida”.

“Es importante que las personas dejen de salir a comprar pero las consecuencias sobre sus cuerpos son mucho mayores que sobre personas jóvenes o adultas”, añade Encabo. “Hay que entender que pasan de ciertas rutinas, como ir a por el pan o dar un paseo, a estar todo el día sentados”.

Entre las consecuencias de la cuarentena sobre la salud de nuestros mayores, Carmen Ferragut indica que ante un descenso de los movimientos, sus cuerpos perderán una fuerza “vital” para estas rutinas. “Solamente por el hecho de hacerse mayor se produce una pérdida de masa muscular y si no mantenemos una actividad ese fenómeno se incrementa. Los efectos de la cuarentena en una persona mayor podrán verse en sus cosas cotidianas, por ejemplo, no ser capaces de ir al baño solos”.

Con el objetivo de evitar estos desenlaces, ambas investigadoras han elaborado dos rutinas deportivas diseñadas exclusivamente para personas mayores. “Una va dirigida a aquellas que tienen movilidad y otra para quienes no pueden moverse tanto”, explica Ferragut.

Ambas guías cuentan con un denominador común: solo deberán realizarse si no producen dolor. Y es que desde la UAH, recuerdan que todas las rutinas deportivas deberían ser individualizadas y supervisadas por personal experto, sobre todo las dirigidas a gente mayor “porque dependerán de su nivel de movilidad y de las patologías previas.”

“Cuando la gente más joven hace cualquier tipo de ejercicio lo aguanta” pero esto no ocurre entre los mayores. “Nosotras solemos elaborar rutinas específicas para una población concreta y además siempre les acompañamos explicándoselas y corrigiendo las posturas”, añade Ferragut. Sin embargo, ante la imposibilidad de seguir esta línea debido al confinamiento, las investigadoras plantean una nueva premisa: las rutinas deportivas son recetas que no se pueden generalizar. “El ejercicio físico en esta población debería estar programado y supervisado de forma individualizada por un profesional de las ciencias del deporte. No obstante, en esta situación de confinamiento es de vital importancia mantenerse activo”.

“Si no se mueven ahora puede que dentro de unos meses no puedan subir las escaleras del portal”

Según Encabo, los mayores encontrarán motivación para hacer ejercicio si entienden las consecuencias que puede provocar sobre sus cuerpos la falta de movilidad actual. La investigadora aboga por la claridad: “puede que dentro de unos meses no puedan subir las escaleras del portal o que pasen de ser independientes a ser dependientes”.

Si esta enfatizar sobre esta realidad no da resultados, Carmen Ferragut, aboga por el acompañamiento. “Muchas personas mayores ya no tenían motivación para hacer ejercicio antes del confinamiento y otras están atravesando la cuarentena solas. En estos casos la motivación tendría que llegar desde los propios familiares, hijos o nietos”.

Una simple llamada, o las videollamadas que se han puesto tan de moda, pueden ser una solución mediante las cuales animar a los mayores de nuestro entorno. “Sirven para hacer ejercicios juntos, aunque sea a través del teléfono”.

Encabo y Ferragut coinciden en subrayar la importancia de pensar en el futuro ya que el objetivo de las rutinas deportivas diseñadas es “que después del confinamiento puedan seguir jugando con sus nietos, quedando con sus amistades o yendo al parque. Si no se mueven ahora cuando este confinamiento acabe no podrán disfrutarlo igual”.

El ejercicio como “paliativo” frente a la soledad de la cuarentena

“La práctica física te mantiene mentalmente activo y es una defensa ante otras enfermedades”, comenta Ferragut quien no quiere dejar pasar la importancia de los beneficios psicológicos del deporte. “Al realizar cualquier actividad física segregamos la llamada hormona de la felicidad” por lo que el deporte “nos ayudará en estos momentos de confinamiento en los que muchas personas están solas. El ejercicio puede servir como paliativo. No compensará el hecho de no tener un abrazo pero ayudará a llevarlo mejor.”

En esta línea la profesora Encabo añade que “a nivel anímico el ejercicio ayuda y por eso mucha gente acude estos días al ejercicio físico cuando normalmente no hacían. Al principio da pereza pero luego te sientes mucho mejor”.

“No buscamos que estos ejercicios nos produzcan una gran fatiga”

Las rutinas diseñadas por las investigadoras de la Universidad de Alcalá consisten en trabajar “todo el cuerpo en circuito”. Cabe recordar, tal y como advierten ambas profesoras, que solo deben practicarse aquellos ejercicios que no causen dolor. “Hay gente que si hace un ejercicio que no le conviene le puede hacer más daño que beneficio. No todo vale”.

Por ello, las guías que aparecen a continuación están compuestas por ejercicios muy sencillos como girar las rodillas, agarrar una toalla, levantarse o caminar por el pasillo con botellas de agua. Las repeticiones de estas prácticas son “orientativas” atendiendo siempre a la capacidad de cada persona.

“No buscamos que estos ejercicios nos produzcan una gran fatiga”, afirman las investigadoras, “sino que mañana estemos mejor que hoy. En este trabajo sin supervisión es importante que trabajemos bajo la premisa de que ningún ejercicio me produzca dolor para que no nos ponga en riesgo de sufrir una lesión”, enfatizan.









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