Subir el SMI es avanzar, pero sin trampas y con negociación colectiva
Las subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de los últimos años han supuesto un avance social incuestionable. Han permitido mejorar las condiciones de vida de miles de personas trabajadoras, también en la Comunitat Valenciana, y han demostrado que la política salarial es una herramienta clave para combatir la precariedad y la desigualdad. Desde UGT-PV hemos defendido estas subidas con convicción, porque dignificar el trabajo es una cuestión de justicia social.
Ahora bien, el SMI debe ser un suelo de derechos, nunca un techo. Y para que cumpla verdaderamente su función redistributiva, hay una línea roja que no puede cruzarse: la absorción y compensación no debe operar en las subidas del SMI. Permitir que los incrementos del salario mínimo se neutralicen a través de complementos salariales supone vaciar de contenido una medida pensada para mejorar salarios reales, no para mantenerlos congelados.
Cuando la absorción y compensación se aplica al SMI, el efecto es profundamente injusto. Las personas trabajadoras no ven reflejada la subida en su nómina, se rompe el objetivo de mejora del poder adquisitivo y se envía un mensaje peligroso: que el salario mínimo puede convertirse en una referencia máxima. Esta práctica no solo perjudica a quienes cobran menos, sino que debilita la negociación colectiva y cronifica los bajos salarios en sectores enteros.
Por eso, desde UGT-PV defendemos con claridad que las subidas del SMI deben trasladarse de forma efectiva a los salarios. Y eso solo es posible con una negociación colectiva fuerte, capaz de actualizar las tablas salariales, evitar la compresión de salarios y repartir de forma justa la riqueza que se genera. La negociación colectiva no es un complemento del SMI: es su mejor aliada.
Allí donde hay convenios colectivos sólidos y una organización sindical fuerte, hay mejores salarios, más estabilidad y más derechos. En cambio, cuando la negociación se debilita, se abre la puerta a abusos, atajos y fórmulas que vacían de contenido los avances legales. En un contexto marcado por la inflación y el aumento del coste de la vida, no podemos permitirnos retrocesos encubiertos.
Subir el SMI es necesario y seguiremos luchando por ello. Pero tan importante como subirlo es garantizar que se cobre, que no se diluya mediante mecanismos de absorción y compensación y que sirva como palanca para mejorar el conjunto de los salarios. Esa es nuestra línea roja.
Desde UGT-PV lo decimos alto y claro: sin trampas, sin absorción ni compensación en el SMI, con negociación colectiva fuerte y con una clase trabajadora organizada. Porque solo desde la fuerza colectiva se construye un empleo digno y con derechos.
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