La leyenda del rescate mexicano en la DANA
Héctor Méndez nació en una ambulancia en la Ciudad de México. Hijo de un revolucionario güero (rubio) y de una mujer indígena de la costa de Guerrero, desde joven se involucró en proyectos comunitarios. Presume de que siempre tuvo una conciencia social clara. Hoy suma más de cuarenta años en la Brigada de Búsqueda y Rescate de los Topos Aztecas. En octubre viajó a Valencia tras la DANA para ayudar con la búsqueda de desaparecidos. No encontró ningún cuerpo.
Con sus ojos pequeños y rasgados —por algo le apodan “El Chino”—, tiene las manos morenas y curtidas. Viste un mono de trabajo naranja butano y porta un sombrero. Alardea de tener cosidas banderas de todo el mundo: buscó desaparecidos en el terremoto de Japón, en las inundaciones de Filipinas, Haití, el huracán Katrina, Ecuador... En la solapa izquierda del cuello lleva una insignia apenas desgastada; los colores siguen intensos, prácticamente luce nueva: es la de los Bomberos de València. La señala: “Esta es la de tu tierra”.
“Cuando llegamos a València nos alojamos en el centro de la ciudad, y al llegar pensamos, ¿pues dónde está el desastre? Al día siguiente, al desplazarnos a los pueblos ya pudimos analizar lo ocurrido. Lo primero que siempre hacemos es apoyarnos en gente local, que conoce el terreno. Consiste en aliarte, no en ir por tu cuenta. Les dije a los míos que tuvieran cuidado con las cañas, que se las podían clavar y eso era peligroso. Cuando fuimos a la zona de la Albufera ahí pensé: ‘¡Chingao!, aquí están los muertos’”. “Buscamos a varias personas y no encontramos a ninguna: ni a la señora Amparo, ni a los niños de Torrent. A nadie. Tratamos de localizar a Rubén y a Izan, los dos hermanos de 3 y 5 años que tenían una casa junto al barranco en Torrent. La historia me removió, porque en unas inundaciones en México también busqué a dos hermanos de la misma edad y también el pequeño se llamaba Rubén. A los mexicanos los logramos encontrar, a los niños de València me enteré de que los encontraron más tarde”.
El Topo Mayor sí encuentra una similitud en el terremoto del año 2017 que sacudió la Ciudad de México (en donde murieron sepultadas 228 personas) y la DANA, con una cifra macabramente idéntica, 228 fallecidos. “El papel de los chamacos, (los jóvenes) en ambos lugares fue muy notorio. En México sacaban escombros sin parar, en València el lodo. El espíritu de solidaridad solo lo he vivido en ambos casos en toda mi vida como rescatista. En Picassent encontré a una joven que estuvo muchas horas con nosotros limpiando las calles de barro. En uno de los descansos le dije que su padre estaría muy orgulloso de ella. Me contestó seca, no tengo padre. Y le dije, pues si quieres un padre o un abuelo mexicano, acá lo tienes. Nos abrazamos y la chamaca se largó a llorar”.
Cuando se van de un lugar en el que han ayudado regala su machete que carga con él desde 1985. En València se lo regaló a un militar local con quién realizaron los trabajos de búsqueda. “Yo voy donde no va nadie, donde no hay Ejército ni está la Marina, ahí estamos los Topos Aztecas”.
Cuando platicamos sobre el otro desastre paralelo a la Dana, la gestión política, Méndez cuenta que “los políticos mienten, el día uno quiere la foto, después ya no quieren saber nada, lo he visto en todos los países, València desgraciadamente, no fue la excepción”. Él también se metió en política, “Claudia Sheinbaum, la presidenta de México, me ubica perfecto. Cuando fue la jefa de Gobierno platiqué con ella, ella sabe lo que hicimos en el último terremoto. Fui concejal de la alcaldía Cuauhtémoc e iba para diputado, pero no lo logré por las cuotas”. En dicha alcaldía el número de habitantes censado es de más de 500.000 lo que se asemeja a la cifra de la ciudad de Valencia.
El verano en la Ciudad de México es lluvioso puesto que es temporada, sin embargo, este mes de junio está siendo el más abundante desde los últimos veinte años, en gran parte por los efectos del huracán Erick que azota la costa de Oaxaca y la de Guerrero. Los Topos Aztecas, que tienen gente en toda la República que les informa de la situación, están listos para salir a ayudar en cualquier momento.
A sus casi 80 años Héctor Méndez, se mantiene en forma, hace deporte diariamente si no está en algún viaje de rescate y lo hace corriendo varios kilómetros montaña a través en Iztapalapa, en el Estado de México. Honradez y disciplina para salvar vidas a través del autofinanciamiento, es la máxima de este mexicano que acudió durante más de un mes para prestar su ayuda a las personas de los distintos pueblos de Valencia que se vieron afectados por la DANA.
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