Entrevista Ángela Hernández, secretaria general de Amyts

La portavoz de la huelga en Madrid: “Arrojar sospechas sobre los médicos crea el caldo de cultivo para las agresiones”

Ángela Hernández, secretaria general del sindicato Amyts.

David Noriega


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Ángela Hernández (Madrid, 1976) ha sido en los últimos días la cara visible del sindicato médico Amyts, en pleno conflicto con la Comunidad por la reapertura de las urgencias extrahospitalarias. Su organización ha sido la única que aguantó el pulso a la Consejería de Sanidad y mantuvo la convocatoria de huelga indefinida entre el personal afectado por el plan, que comenzó este lunes. “No estamos pidiendo nada extrañísimo, solo un mínimo de profesionales médicos por centro”, explica a elDiario.es.

Ayuso minimiza el caos en las urgencias: “¿34 médicos dan para un boicot? ¿Ya estamos con el ‘no a la guerra’?”

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Esta cirujana general y del aparato digestivo lleva desde 2016 “trabajando a tiempo completo para el sindicato”, donde llegó, de alguna manera, empujada por un viejo conocido en los Gobiernos regionales. El 31 de octubre de 2012, el entonces consejero de Sanidad, y ahora de Hacienda, Javier Fernández Lasquetty, presentó “de un día para otro” un plan de sostenibilidad que pretendía dejar el Hospital de Arganda, donde trabajaba, en manos privadas. “Hubo unas movilizaciones tremendas y se paró por dos recursos jurídicos. No nos lo ha perdonado”, explica ahora desde la sede de Amyts, a quien la propia presidenta Isabel Díaz Ayuso tiene en el punto de mira.

¿Qué balance hace de estos primeros días de huelga con el 100% de servicios mínimos?

El sufrimiento de los profesionales está siendo muy alto porque, no es solo que haya un 100% de mínimos, han aprovechado para algo que no habíamos visto en huelgas anteriores: volver a deslocalizar a los profesionales. Que nos tengamos que enterar por una nota de prensa de la Consejería del cuarto modelo de las urgencias extrahospitalarias que presentan es bastante difícil de entender y muy deprimente. Me refiero al que ha agrupado en 44 centros la presencia de médicos, lo que nos da la razón respecto a que no se podían abrir los 78 puntos con el personal de 41. La cosa positiva es que, al menos, la población está informada de dónde hay y no hay médico, pero nos parece una mala broma el tema de los 34 abiertos con personal de enfermería y celadores con telemedicina.

¿Por qué la teleasistencia, que se está aplicando en otros ámbitos, no sirve para un servicio de urgencias?

Lo malo es que se aplica para cubrir la falta de personal. En el Hospital de Arganda no teníamos suficientes radiólogos por la noche y cuando venía un paciente por un traumatismo se le hacía un escáner y nos lo informaban los compañeros del Henares o de Vallecas. Esto, aparte de sobrecargar a estos centros, funcionaba. También sabemos que está funcionando en el grupo Quirón, pero de nuevo para ahorrarse especialistas de guardia. Entre los cuatro hospitales comparten especialidades. Si hay una duda de un neurólogo, ese profesional está presente en uno de los centros y el resto le presentan las pruebas o consultan con él. Pero si pasa algo, si el paciente evoluciona a peor, tiene médicos presenciales que le están atendiendo, aunque no sea el especialista.

El motivo por el que no nos parece una buena idea que haya 34 puntos de urgencias hospitalarias abiertas es porque, aunque las estadísticas son muy fáciles y el consejero diga que solo el 0,04% son auténticas emergencias vitales, eso se sabe a posteriori. Cuando un paciente llega con un dolor precordial o con una ansiedad, no sabes si va a evolucionar a un infarto o si va a perder la conciencia y va a haber que hacerle una reanimación cardiopulmonar. En esa situación, aunque sea un pequeño porcentaje, a cualquiera de nosotros y a cualquier familiar nuestro nos gustaría que le atendiese un médico. Eso se pone en riesgo.

Cuando un paciente llega con un dolor precordial o con una ansiedad, no sabes si va a evolucionar a un infarto o si necesitará una reanimación. En esa situación, aunque sea un pequeño porcentaje, a cualquier familiar nos gustaría que le atendiese un médico

Habéis denunciado que el plan está siendo un caos, ¿cuál es la propuesta de Amyts para la reapertura de las urgencias?

[Extiende un documento] Lo enviamos el 30 de septiembre, aunque el consejero diga que no habíamos hecho propuestas. Es que nos rasgamos las vestiduras, ¿cómo puede un consejero de Sanidad mentir así? Nos reunimos con los profesionales del SAR, de Atención Primaria y del Summa 112 y especificamos que si un modelo funciona [por el Servicio de Atención Rural], lo mejor es no tocarlo, sino mantener ese modelo y abrir el otro [los SUAP] a semejanza. No nos parece mal que se recurra a la jornada complementaria voluntaria si no hay personal suficiente, no nos negamos al cambio, pero pedimos que se tuviera en cuenta a los médicos que estaban en el Summa 112 atendiendo con anterioridad en los SUAP. Y quiero hacer una salvedad. Dicen todo el tiempo que los sindicatos pedimos que se abrieran los SUAP. Puede que lo pidieran el resto, pero nosotros, a lo largo de estos dos años, hemos pedido que reabran en las ‘adecuadas condiciones’ para los profesionales y los pacientes. No hemos pedido que se abriesen a toda costa, no nos pueden acusar de eso.

Las guardias voluntarias para profesionales de Atención Primaria no han funcionado.

Es muy difícil que nadie vaya voluntariamente a hacer como único personal la cobertura de un SUAP en Móstoles. Si en lugar de abrir los 78 abres menos pero con dos o tres médicos, estoy segura de que se animarían. Hay compañeros que nos lo dicen: solo no voy, pero si hay otros dos compañeros, sí.

Ayuso les ha acusado de boicotear la reapertura de las urgencias extrahospitalarias y de estar “reventando las negociaciones”.

¿Qué negociaciones, si no nos han llamado? La única vez que nos llamaron fue la semana pasada para negociar los mínimos y porque es preceptivo por ley. Desde entonces no ha habido ninguna reunión ni ningún acercamiento y yo estoy dispuesta las 24 horas del día. Cuando tenemos una huelga abierta no descansamos. Entre la responsabilidad que nos da que los profesionales estén en esa situación y la atención a los medios, no paramos hasta que no esté resuelto el conflicto. Nuestra finalidad no es la huelga, a la huelga se llega porque ha fracasado todo lo anterior.

[Esta entrevista se realizó durante la tarde del jueves. A última hora, la Consejería de Sanidad convocó una Mesa Sectorial para el viernes, cinco días después del inicio de la huelga]

¿Es un conflicto político, como dice la presidenta?

Para nada. Es un conflicto que nos resulta incomprensible. Nos han presentado cuatro planes distintos. El primero no nos gustó nada, porque era abrir diez SUAP con todo el personal y siete solo con enfermería, en los que no se puede atender, ni dar medicación, ni hacer una buena reanimación cardiopulmonar avanzada, igual que yo no puedo operar si no hay enfermera. Ahí fue cuando dimitió el director general de integración, Jesús Vázquez. Después nos dijeron que abrirían los 37, pero de forma progresiva, con las tres categorías. Eso era bastante lógico, pero no sabemos qué pasó exactamente, creemos que fue por un vaivén político por parte del Gobierno, y dijeron que abrían los 78. Lo malo es que parece que no hubo ningún técnico debajo, nadie con la suficiente independencia y saber hacer en la Consejería para decir que no era posible. Lo hemos dicho desde el principio y hemos advertido de lo que, por desgracia, ha pasado. Durante todo este mes, 28 médicos han renunciado.

Entre nuestros afiliados tenemos médicos de Vox y médicos de Podemos y nos parece muy enriquecedor

Ayuso ha afirmado que son el sindicato de Mónica García. ¿Tienen alguna relación con algún partido político?

Conocemos a todos los portavoces de sanidad. Somos una asociación de médicos y titulados superiores que estamos para solventar los problemas laborales de los profesionales y cuando hay elecciones se les invita para que expongan sus ideas sanitarias. Hubo una colaboración de Mónica García en la revista madrileña de medicina, pero también tenemos una colaboración de Sánchez Martos, el exconsejero del PP. Hay relaciones, tenemos que tenerlas, pero somos un sindicato neutral y absolutamente independiente. Entre nuestros afiliados tenemos médicos de Vox y médicos de Podemos y nos parece muy enriquecedor.

Conozco a Mónica, pero también conozco a Eduardo Raboso (PP). Ese argumento tiene un problema y es que no nos tiene enfrente solo al sindicato médico. Los otros sindicatos también se han descolgado del acuerdo, esta mañana hemos tenido una rueda de prensa con el Colegio de Médicos y las sociedades médicas y hemos hecho un comunicado conjunto. Y tenemos a Gádor Joya, la portavoz de Sanidad de Vox, manifestándose en contra de cómo se está aplicando el modelo. No creo que nadie que esté interesado en la sanidad madrileña piense que Manuel Martínez-Selles, el presidente del ICOMEM, o Gádor Joya sean de izquierdas. Pero eso a nosotros nos da igual, lo que queremos es una solución.

El Gobierno regional alega que no se convocó la huelga cuando las urgencias estaban cerradas, pero se convocan cuando intentan abrirlas.

La huelga, insisto, es una herramienta. No hemos entrado en la huelga hasta que no han fracasado las negociaciones, en las que no estábamos pidiendo nada extrañísimo, solo un mínimo de profesionales médicos por centro. Cuando alguien se empeña en mantener una idea y no cede nada, ¿de quién es la culpa de que se dé el siguiente paso?

¿Ha habido un 60% de bajas sobrevenidas en la apertura de las urgencias extrahospitalarias, como denuncia la Consejería?

No lo sé. No nos fiamos de esos datos porque los hemos pedido oficialmente como sindicato presente en la Mesa Sectorial y no nos los facilitan. Si fuese verdad, es una muestra de todo el daño que se está haciendo a los profesionales, porque hay que recordar que una baja es una cosa muy seria que da otro médico. Yo nunca cuestionaré la decisión que ha tomado otro especialista en medicina familiar y comunitaria. No obstante, con esos datos, a mí me gustaría que se asumieran responsabilidades. Si eres un empresario que estás haciendo las cosas de tal manera que llevas a enfermar a tus trabajadores, quien tiene que asumir responsabilidades es el responsable, no los trabajadores.

Lo que no aceptamos es que se arroje una sombra de sospecha sobre los profesionales, porque, aparte de ponerles en una situación muy difícil, crea un caldo de cultivo que puede aumentar las agresiones por parte de la gente que tiene que esperar más y a la que encima les dicen que la culpa es de los médicos. Nos parece una irresponsabilidad gravísima, por eso pedimos que se retracten.

¿En qué situación ha quedado la atención rural?

Absolutamente desmembrada.

¿Faltan médicos en la Comunidad de Madrid?

A todas luces, sí que faltan. Es verdad que desde septiembre de 2019 se ha producido un aumento de 5.500 profesionales totales del SERMAS, pero sin embargo los médicos de primera línea, de primaria, urgencias extrahospitalarias y del Summa 112, han bajado un poquito, un 0,4%.

¿Por qué?

Por las malas condiciones. En el caso del Summa, la gente está pudiendo elegir, porque hay huecos para trabajar en urgencias en hospitalaria, en otras comunidades, en otros países… La gente está empezando a elegir y está eligiendo no trabajar sobrecargada, con una demanda infinita. En lugar de proteger a los médicos rurales de esos problemas que también estaban sucediendo en Atención Primaria, lo que han hecho, seguro que con buena intención, ha sido gestionar a coste cero y que esos ayudasen al resto. Lo que pasa es que no puedes cambiarle la forma de trabajar a alguien de un día para otro, después de 15 años, sin hablar con ellos y sin negociar un plan de urgencias y emergencias que lleva caducado desde 2007. Tal y como lo han hecho, y con la aplicación que han llevado a cabo después, se pueden hacer las cosas poco peor para que no pase lo que ha pasado.

La presidenta presumía de que la mayoría de estudiantes vienen a hacer la residencia a Madrid.

Pero luego se van. Llevamos dos años estudiando específicamente lo que sucede con las promociones de especialistas en medicina familiar y comunitaria que terminan. En dos años han terminado más de 400 y solo 17 eligieron los contratos estructurales que les ofrecía la Comunidad, los de tarde, los de área. El resto se ha buscado la vida con sustituciones o en otras comunidades. Y los datos de pediatría son todavía más sangrantes. De 161 especialistas, solo seis eligieron quedarse en Atención Primaria. Tenemos un problema muy gordo.

¿Cómo son esos contratos?

El problema es que Madrid tiene una cobertura muy diferente a otras comunidades, respecto a que tiene horario de mañana y de tarde. Si solo ofertas los de tarde y no facilitas modalidades en las que la gente piense que puede tener vida más allá de lo laboral, la gente elige otros sitios. Es así de sencillo, el problema ahora mismo es cubrir las tardes.

Hay quien puede pensar que los médicos no quieren trabajar por la tarde.

Los médicos no quieren trabajar solamente por la tarde. Para un médico de familia que tenga niños, un horario de tres a nueve implica que lleva a sus hijos al colegio y cuando los vuelve a ver despiertos es al día siguiente para volver a llevarlos al colegio. Esto hay que entenderlo y, para empezar, es un problema social. También creo que no deberíamos tener los supermercados abiertos las 24 horas. Deberíamos avanzar todos hacia un sistema que permitiera conciliar mucho más la vida laboral y personal.

¿Puede hacer algo el Ministerio de Sanidad o el Gobierno central para solucionar este problema, como dice el Ejecutivo autonómico?

La competencia en Sanidad está transferida desde 2003 y las condiciones laborales dependen de la Comunidad. Es verdad que ha faltado una planificación a nivel central. Nosotros llevamos 20 años pidiendo el registro de profesionales médicos, porque no se puede planificar si no sabes lo que hay y lo que se va. Lo único que tenemos son los listados de médicos españoles trabajando en el extranjero de la OCDE. Además, el Ministerio ha eliminado la elección en tiempo real, que era muy importante para los especialistas en familiar y comunitaria, y ha hecho que, aunque se aumenten las plazas MIR, se queden sin cubrir.

¿Se soluciona abriendo facultades de medicina?

No. Somos el segundo país del mundo en número de facultades de medicina. Esto no se arregla añadiendo más agua si luego se te va a ir toda. Un médico de familia aquí siente que no puede ejercer correctamente su trabajo porque está atendiendo 40, 50, 60 o 70 pacientes al día, más domicilios, más las urgencias que te vengan. Mientras, en Suecia te pagan el triple y te aseguran que vas a ver entre 15 y 20 pacientes al día. Es que salvo el sol y lo bien que vivimos en España, podríamos estar muchísimo peor de lo que estamos. Piensa que hay libre circulación de trabajadores.

Hay un problema de gestión sanitaria y no pueden echar la culpa a los anteriores, que les gusta mucho, porque llevan 27 años los mismos. Tenemos cierto sentimiento de que no hay nadie al timón. Desde luego, no creemos que Escudero tenga liderazgo

Ahora mismo hay dos huelgas en marcha, acaba de desconvocarse otra y hace unos meses se produjo una de facultativos. ¿Los problemas de la sanidad pública son estructurales en la Comunidad de Madrid?

Lo que hay es un problema de gestión sanitaria y aquí no pueden echar la culpa a los anteriores, que es algo que les gusta mucho, porque llevan 27 años los mismos. Tenemos cierto sentimiento de que no hay nadie al timón sanitario. Si hay un plan, lo tienen muy oculto, pero nos falta el plan, a quién dirigirnos. Desde luego, no creemos que Escudero tenga el liderazgo y la capacidad de tener alrededor un equipo fuerte para defender lo que hace falta para la gestión de la sanidad madrileña.

¿Qué espera de la manifestación de este fin de semana?

Sabemos que estas manifestaciones tienen su tinte político, pero ahora mismo los profesionales de salud están tan dañados que la apoyamos porque creemos que hay que visibilizar el problema de las urgencias extrahospitalarias. No vamos porque seamos de izquierdas, sino porque la gente siente la necesidad de salir a la calle a decir que así no se hacen las cosas. La anterior fue impresionante y, si no nos escuchan a los profesionales, que por lo menos escuchen a los ciudadanos.

¿Es optimista respecto al futuro de las reivindicaciones?

Cuando esto surgió, hace un mes, estábamos muy preocupados porque parecía un plan maestro: vas a por 700 profesionales porque crees que no va a reaccionar nadie más y destrozas cómo se hacía la atención rural de urgencias en la Comunidad de Madrid sin que nadie se entere. Pero tal y como lo están implantando, los profesionales están poniendo su nombre y sus apellidos. Yo hago de portavoz, pero el mérito es de cada médico, de cada enfermera y de cada celador que ha sido capaz de ponerse delante de un medio de comunicación y contar lo que está pasando. Soy optimista, porque creo que es muy importante que la opinión pública y la ciudadanía sepan lo que era un SAR o un SUAP. Estamos en un punto en el que sería muy importante utilizarlo, no solo para dar inmediatez a la población, sino para darle accesibilidad.

Eso es lo que falta en toda la planificación sanitaria. La población tiene que saber a dónde ir. Ahora mismo la tenemos tan despistada entre todos que, a veces, nos consta que acudían a un SUAP, a urgencias hospitalarias y a su médico de atención primaria para comparar qué les decían. Esto no tiene sentido y antes o después va a haber que decir que los recursos son limitados y que, ante eso, hay que optimizar recursos. Sé que lo que estoy diciendo no es muy popular, pero prefiero tener un recurso disponible y con personal descansado y dispuesto a atenderme para cuando tenga un infarto que tener a todos atendiendo banalidades.

¿No cree que cuando alguien acude al médico lo hace porque considera que debe hacerlo?

Si, pero creo que estamos haciendo poco hincapié o poca educación sanitaria. Lo que estamos haciendo es asustar a la población. Ahora hay un montón de resfriados y un montón de situaciones que una población con una buena educación sanitaria puede afrontar por sí misma. 

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