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Una reproducción de un zulo de ETA para “recordar” a las víctimas y “deslegitimar” el terrorismo

López Romo, Iglesias, De Andrés, Aguilera y Domínguez, durante la visita

Iker Rioja Andueza

En los últimos meses han proliferado en Vitoria pegatinas con la imagen de un equipo de la Ertzaintza y la leyenda en inglés que reza 'Típicos terroristas vascos'. Una de ellas está adherida a la pequeña puerta metálica que da paso a las obras del nuevo Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo que se construye en el centro de Vitoria y cuyo interior, ya muy avanzado, pretende “recordar” a los asesinados y heridos por ETA, los GAL, el Grapo o el yihadismo y, a la par, “deslegitimar” la violencia. Coincidiendo con la visita del subsecretario del Ministerio del Interior,  Luis Aguilera, el interior del Memorial -el primero de estas características en Europa y “uno de los pocos existentes en el mundo” junto con el del 11-S de Nueva York- ha sido presentado oficialmente a los medios de comunicación.

El edificio se encuentra en pleno ensanche neoclásico de Vitoria, en la antigua sede del Banco de España que antes fue teatro tras su inauguración en 1922. La fachada, después de años cubierta, ha recuperado ya su dominio sobre la manzana que preside. Su terraza da a la semidesconocida calle del Estatuto de Gernika de Vitoria.

En el interior, según salta a la vista, todavía quedan muchos trabajos que realizar. De hecho, los operarios continúan con sus funciones durante la visita. Aguilera calcula que los trabajos de rehabilitación acabarán “a finales de año” o, como mucho, en enero de 2018. La previsión del Gobierno central es que el Memorial, que costará unos cinco millones de euros, pueda ser abierto al público a la vuelta del próximo verano, aunque antes habrá que desarrollar todo el proyecto museográfico. 

Tras la entrada al edificio por el gran portón que antes llevaba al “patio de operaciones” del banco, los detalles dorados de antaño han dejado paso a un espacio diáfano y “accesible”, según la arquitecta, Berta Iglesias. Es la zona “noble” del futuro museo, un área con luz natural procedente de un gran techo acristalado. Será el inicio de la visita y conduce directamente al que promete ser el punto de referencia del Memorial: la recreación del zulo en el que ETA mantuvo secuestrado al funcionario José Ortega Lara durante 532 días. El espacio se podrá ver desde arriba con un suelo de cristal, pero también habrá un acceso físico desde el sótano que pretende reproducir los túneles reales que usaban los terroristas.

En general, la exposición permanente del futuro Memorial se dividirá en cuatro espacios. Todos ellos estarán diseñados desde la “mirada” de las víctimas, según ha indicado el historiador del centro, Raúl López Romo. El primero estará destinado a la “historia del terrorismo” en España desde que en 1960 se reconoció a la primera víctima como tal; el segundo será una “sala de perpetradores” para explicar quiénes fueron ETA, los GAL, el Batallón Vasco Español, el Grapo, el Frap o incluso Al Qaeda y Daesh; el tercero explicará la “respuesta policial, judicial, política y social” al terrorismo; y el cuarto será un lugar para la “voz” de las víctimas. Los visitantes, asimismo, podrán dejar sus mensajes y reflexiones en un espacio interactivo que se habilitará al efecto.

El director del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, Florencio Domínguez, ha explicado que aspiran a que sea “un instrumento al servicio de la sociedad”. Ha destacado también que el proyecto nació con un “amplio consenso parlamentario” en España. El edificio no sólo ejercerá de museo, sino que también acogerá un centro documental y un espacio para conferencias y jornadas formativas con capacidad para unas 70 personas. Se prevé invitar a centros escolares de manera regular.

En la visita, además de Aguilera, ha participado el delegado del Gobierno en el País Vasco, Javier de Andrés. De Andrés ha señalado que es un espacio “didáctico” de “memoria y enseñanza” con un doble fin, “recordar y deslegitimar”. Ha añadido que, aunque “mínimo”, en el País Vasco continúa habiendo quienes “legitiman” la violencia, lo que hace necesarias este tipo de iniciativas. En la misma línea, el subsecretario de Interior ha defendido el Memorial como un lugar para la difusión de los “valores éticos y democráticos” del Estado de Derecho.

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