La memoria de una familia marcada por la Guerra Civil llega a la Universidad de Alicante
El Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante ha incorporado un fondo documental de especial relevancia para el estudio de la Guerra Civil española y sus consecuencias. Se trata del archivo personal de la familia Gallego Picazo, donado por José Miguel Gallego Martínez, nieto de Antonio Gallego Carretero e hijo de Juan Gallego Picazo.
El director del Archivo de la Democracia, Emilio Rosillo Clement, ha subrayado la importancia histórica y simbólica de esta donación, de la que señala que “nos encontramos ante un fondo que no solo aporta documentación sobre hechos concretos de la Guerra Civil, sino que permite seguir el impacto del conflicto y de la represión franquista a lo largo de varias generaciones, desde la experiencia directa de los protagonistas hasta los procesos de recuperación de la memoria ya en democracia”.
Rosillo ha insistido en que el valor del fondo reside en su carácter integral. “No hablamos únicamente de documentos administrativos o militares, sino de correspondencia personal, objetos, publicaciones y trabajos de investigación que ofrecen una visión completa y profundamente humana de lo ocurrido”, ha afirmado.
Uno de los conjuntos más relevantes del archivo es la colección de 65 postales y cartas enviadas por distintos miembros de la familia durante la contienda, especialmente las remitidas por José Gallego Picazo desde el frente de la Batalla del Ebro entre 1937 y 1938. Sobre este material, el técnico del Archivo, Daniel Moya Milán, ha destacado que “estas postales constituyen una fuente de primer orden, porque reflejan el día a día del combatiente, sus preocupaciones, sus carencias y su necesidad constante de mantener el vínculo familiar en un contexto extremo”.
Moya ha explicado que la mayor parte de esta correspondencia procede de José Gallego Picazo, soldado republicano de la 17ª Brigada Mixta y teniente del Cuadro Eventual del Ejército del Este, caído en la Batalla del Ebro en 1938. “Son documentos breves, a menudo condicionados por la censura, pero de una enorme carga emocional y testimonial”, ha añadido.
El fondo incluye también una amplia documentación relacionada con Antonio Gallego Carretero, juez, escritor y periodista, considerado el patriarca de la familia. Formado en Derecho en Madrid, fue autor de numerosos artículos, de dos libros y fundador del semanario El Manchego. Durante la II República ejerció como juez y participó en la vida política local de Tarazona de la Mancha, donde fue concejal en 1929.
Según ha explicado Emilio Rosillo, “la trayectoria de Antonio Gallego Carretero permite comprender la complejidad de muchos perfiles republicanos: un hombre comprometido con la legalidad, que durante la Guerra Civil asumió responsabilidades administrativas, pero que abandonó el comité de gobierno local al no compartir los episodios de violencia que se estaban produciendo”.
Tras el final de la guerra, Antonio Gallego Carretero intentó exiliarse sin éxito, regresó a su localidad y fue detenido el 9 de mayo de 1939. Permaneció dos años en prisión y fue finalmente fusilado el 1 de febrero de 1941 en la tapia del cementerio. De ese periodo se conservan, entre otros objetos, las fichas o tablillas de madera correspondientes a su estancia en la cárcel, que Daniel Moya ha calificado como “piezas de un enorme valor simbólico, porque materializan la represión más allá del papel y acercan al investigador a la experiencia física del cautiverio”.
La figura de Isidra Picazo Herraiz, esposa de Antonio y madre de la familia, también está presente en el fondo, aunque con menor volumen documental. No obstante, el archivo recoge referencias a su encarcelamiento durante dos meses tras el final de la guerra, periodo en el que sufrió vejaciones y torturas. “Este tipo de documentación es fundamental para visibilizar la represión ejercida contra las mujeres, muchas veces silenciada en los relatos tradicionales”, ha señalado Rosillo.
El archivo permite asimismo reconstruir las trayectorias de los hijos del matrimonio: José Gallego Picazo, como combatiente republicano; Antonio Gallego Picazo, como guardia de asalto de la 77ª Compañía, 2ª Sección; y Juan Gallego Picazo, el menor, que vivió la guerra y la represión siendo apenas un niño. Este último desempeñó un papel clave en la conservación del fondo.
Una investigación de décadas
“Juan Gallego Picazo dedicó gran parte de su vida a investigar lo ocurrido con su familia y con su pueblo”, ha explicado Daniel Moya. “El fondo recoge no solo documentación heredada, sino también el resultado de décadas de investigación personal, entrevistas, recopilación de textos y análisis del contexto histórico”.
Entre estos materiales destacan los trabajos de Juan Gallego Picazo sobre la represión franquista en Tarazona de la Mancha, sobre la figura de su hermano José y sobre el homenaje a los caídos en la Batalla del Ebro, en particular el memorial de Les Camposines. A ello se suman relatos, memorias y artículos en los que dejó constancia de su testimonio personal sobre la guerra y sus consecuencias.
Especial atención ha despertado en el Archivo el expediente completo de acceso a la información relativo al sumario judicial incoado contra Antonio Gallego Carretero por adhesión a la rebelión. Emilio Rosillo ha subrayado que “este conjunto documental es especialmente relevante desde el punto de vista de los derechos civiles, porque muestra las enormes dificultades que existían para acceder a la información incluso décadas después de los hechos”.
Juan Gallego Picazo interpuso recursos ante el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Defensa, el Ministerio de la Presidencia, el Defensor del Pueblo, tribunales militares e incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Finalmente, consiguió el acceso al sumario, la devolución de unas monedas de oro embargadas a su padre y la declaración oficial de Antonio Gallego Carretero como víctima del franquismo, con el correspondiente derecho a reparación.
Para Daniel Moya, “este expediente permite estudiar no solo la represión, sino también la evolución del derecho de acceso a la información y el papel de la Transición democrática en la recuperación de la memoria”. En la misma línea, el director del archivo ha concluido que “aunque la cronología del fondo abarca desde 1908 hasta 2011, su núcleo central se sitúa en la Guerra Civil y la posguerra, ofreciendo un testimonio excepcional de cómo un mismo episodio histórico marca a padres e hijos de formas distintas”.
Emilio Rosillo ha señalado que toda la documentación donada, tras su digitalización y catalogación, podrá ser consultada en breve por los investigadores y las personas interesadas en la página web del archivo.
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