Los suicidios entre personas mayores de 60 años se duplican desde la pandemia en Cantabria
El año 2020 supuso un cambio importante en la tendencia de los fallecimientos por suicidio en Cantabria. El porcentaje de personas de 60 años o más que se quitaron la vida aumentó significativamente tras la pandemia.
Si en los cinco años previos a la crisis sanitaria el porcentaje medio de suicidios entre personas de más de 60 años respecto al total era del 21,88%, entre 2020 a 2024 ha sido del 45,18%. Así lo reflejan los datos del Instituto Cántabro de Estadística (ICANE) de 2024, actualizados en diciembre de 2025, que también muestran un aumento de casi 15 puntos en el porcentaje de suicidios de personas de 65 o más años en esos dos quinquenios, pasando del 23,72% entre 2015-2019 al 37,12% entre 2020 y 2024.
La tasa de fallecimiento por suicidio en personas de 60 años o más en Cantabria supera en casi seis puntos la tasa de la población general. Si en 2024 se quitaron la vida 50 personas en la región (8,43 por cada 100.000 habitantes), fueron 21 las personas mayores de 60 años que murieron por esta causa (una tasa de 14,58).
Mónica Ramos Toro, coordinadora técnica del Grupo Social UNATE, considera que el suicidio es multicausal y que, por tanto, es difícil sacar conclusiones generales, pero sí tiene claro que “hay que hablar de la salud mental en personas mayores. Se ha cometido el error de pensar que si una personas mayor está triste es normal porque son mayores. Eso es muy peligroso porque no se detectan a tiempo casos preocupantes con programas específicos que pongan la salud mental de las personas mayores en el centro”.
El psiquiatra Rafael Manrique recuerda en la tribuna que publica en este medio que “por lo general, no queremos morir cuando tenemos problemas sino cuando no los tenemos. Ni problemas ni aspiraciones ni futuro. Y eso pasa más en las edades en las que el futuro parece cegado: en la adolescencia y en la vejez”.
En todo caso Ramos Toro recomienda trabajar en varias líneas para prevenir los suicidios en mayores: luchar contra el edadismo —“muchas causas de suicidio tiene que ver con el sentimiento de no ser útil, de no verle sentido a tu vida... por eso todo lo que sea combatir el edadismo es fundamental—; generar espacios de encuentro donde las personas mayores no sean sujetos pasivos, sino donde sean sujetos activos; promover el contacto intergeneracional y diverso, y fomentar una salud integral, no sólo física, sino emocional, psicológica y social.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2024 se registraron 3.953 fallecimientos por suicidio en todo el país, lo que supone una tasa de 8,1 por cada 100.000 habitantes y un descenso del 3,96 % respecto a 2023. Sin embargo, en Cantabria, los 50 fallecimientos por suicidio registrados suponen una tasa de 8,43 por cada 100.000 habitantes que es casi idéntica a la de 2023 (8,63%).
Las tasas nacionales y cántabras más altas se concentran en hombres mayores de 85 años. En España se registraron 40,2 casos por cada 100.000 habitantes entre los 85 y 89 años, cinco veces por encima de la media nacional, y en Cantabria se llegó a una tasa de 45,45 casos por cada 100.000 habitantes en ese mismo grupo de edad.
En general, en el caso del suicidio en personas mayores en Cantabria, la inmensa mayoría de quienes se quitaron la vida son hombres. En los últimos 10 años el 77,36% de las personas de más de 60 años que cometieron suicidio corresponde a hombres y si se aumenta la edad de referencia a los 65 el porcentaje se mantiene 75,94%.
Dos de cada tres personas de más de 60 años que se quitan a vida son hombres. Ramos Toro cree, por tanto que, “dado que los hombres mayores se suicidan un 75% frente al 25% de las mujeres, está claro que hay que plantear actividades sobre la masculinidad patriarcal como un factor de riesgo, especialmente en la vejez”.
Manrique apunta una hipótesis para explicar la masculinización del suicidio entre las personas mayores: “Las mujeres al contrario de los hombres conservan su implicación en tareas relevantes para ellas y para los demás, tienen más curiosidad por las cosas de la vida y tienen una red personal socioafectiva muy amplia, sólido y variada”.
Sea como sea, la geroantropóloga y coordinadora del Grupo Social UNATE cree que hay que trabajar para “poner en el centro a las personas mayores como protagonistas de su vida con capacidades y con autonomía suficientes… ese es el camino para que sientan que su vida es relevante y que tiene todo el sentido”.
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