El mejor gobierno no es el que no gobierna
Esta semana se cumplen ocho años de la aprobación del Primer Pacte Valencià contra la Violència de Gènere Masclista refrendado por multitud de organizaciones políticas, civiles, instituciones y sobretodo, feministas valencianas con quienes durante el Consell del Botànic pudimos trabajar y ejecutar 253 medidas del total de las 298 propuestas, al cumplimiento de sus 5 años.
Este Pacto nació con un ánimo transformador y fruto de un gran consenso que provocó la mayor inversión en la lucha contra la violencia de género conocida hasta el momento en la Comunitat Valenciana, y convirtiéndose en un eje transversal de todas las políticas de aquel gobierno presidido por Ximo Puig. Nada que ver con lo que estamos viviendo ahora las valencianas desde que el Partido Popular y Carlos Mazón llegaron a las instituciones.
Fueron muchas las medidas que se pusieron en marcha para dar respuesta a esta lacra, entre muchas otras se apostó por incrementar las dotaciones económicas para los hijos e hijas de las víctimas asesinadas y aumentar el personal de los centros de atención especializada, como son los Centros Mujer 24h abriéndose también centros en zonas rurales y del interior. Además, se trabajó en la profesionalización de las políticas de igualdad a través de la implantación municipal de agentes y técnicas de igualdad, a través la Xarxa Valenciana de Igualdad.
El último acuerdo al que llegamos en dicho Pacte Valencià contra la Violència de Génere i Masclista fue trabajar en un Segundo Pacte. De hecho, a la entrada del paranormal Gobierno de la Servilleta - ese con el que Mazón pactó el futuro de nuestra tierra con un maltratador - ya les dejamos elaborado sus principales ejes estratégicos, constituido el grupo de trabajo del Consell Valencià de les Dones y a la espera de las propuestas realizadas por las entidades. Dos años y tres meses después nos encontramos con la nada. No hay ningún trabajo, ninguna gestión y ninguna política que la vicepresidenta, Susana Camarero, la del “jopé, si necesitas algo me llamas” o el President, Carlos Mazón, el del Ventorro, o su equipo hayan realizado.
No hay un plan. Este Consell aferrado solo por el tiempo que queda de legislatura, no ha presentado ningún proyecto, ninguna línea de trabajo en el que el día que se produzca el cambio podamos reconocerle. Las políticas de igualdad y de prevención están en stand by desde el día que Mazón entró por la puerta del Palau de la Generalitat.
Perdonen, lo único que sí le podemos atribuir, es la de aniquilar todos aquellos cauces participativos del moviment feminista valencià en la Generalitat, haber pactado con un maltratador o llevar acabo una batalla cultural y semántica negacionista. La última de sus andanzas dejar que el acto de apertura del curso académico de las universidades lo dirigiese un catedrático incurso en una investigación judicial por maltrato habitual a su exmujer, y tolerar que el señor Rovira como conseller responsable vaya a aplaudirle energéticamente. Frente a ellos, la dignidad y la lucha por la igualdad estuvo la ministra y Secretaria del PSPV-PSOE, Diana Morant, quien decidió, acertadamente a mi juicio, declinar la invitación y denunciar tal hecho.
Esta fue solo una muestra más de la ausencia de todo, de interés, de preocupación, por las víctimas de violencia de género y machista, nos recuerda inevitablemente a la desidia que este Gobierno ha mantenido con aquella DANA que se nos vino encima.
Falta trabajo en este Consell, porque lo de la decencia ya intuíamos desde el primer día, que brillaría por su ausencia. Pero su desidia y negligencia no puede llevarnos a la parálisis permitiendo que temas tan importantes como dar respuesta a la realidad que viven las víctimas de violencia de género queden en olvidados en un cajón.
En fin, que las vidas están ahí. Según datos oficiales del 2025, hasta la fecha en España han sido asesinadas 25 mujeres, una de ellas de aquí de Algemesí. Desde 2003 que existen estadísticas, 1319 víctimas mortales en nuestro país, y 164 en la Comunitat Valenciana, lo equivalente al municipio entero de Casas Bajas o de Aielo del Rugat. Solo por esto, lo mínimo exigible a este gobierno sería que den cuenta a la ciudadanía y en Les Corts Valencianes.
La falta de gestión, como ya hemos visto, también puede ponernos en riesgo. Urge renovar el Pacte Valencià contra la Violència de Gènere Masclista pero el PP no está por la labor. Señor Mazón, háganos solo un favor, déjenos votar y no alarguemos el sufrimiento.
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