¿Sigue siendo necesario el día internacional de la protección de datos?

Un coche conectado a Internet

Un día como ayer hace 35 años (1981) se firmaba el primer tratado europeo de protección de datos personales en Estrasburgo dando inicio a unos años de evolución en el ámbito de la realidad social y de las normas dirigidas a proteger este derecho fundamental. Y este cumpleaños nos lleva a preguntarnos si sigue siendo necesario en nuestro contexto actual.

Ha llovido mucho desde entonces, en un mundo prácticamente sin ordenadores, en el que el único teléfono que teníamos era el de casa, y en un contexto en el que los que andamos en los treinta/cuarenta años teníamos un gran aliado para nuestra vida social en nuestra madre que era la que cogía el teléfono en casa y atendía los recados de los amigos, garantizando que nuestra vida social siguiera funcionando. Hoy en día y ya desde hace unos años, llevamos nuestra vida social siempre encima y hemos ganado en independencia y gestión de nuestra vida social, pero nos hemos ido dejando cosas por el camino que de vez en cuando merece la pena recordar.

En ese lejano 1981 un grupo de representantes de estados europeos firmaba un tratado internacional dirigido a la protección de las personas frente al uso de sus datos utilizando la informática, y los recordamos, desde la perspectiva actual, como visionarios por haber tenido la precaución de iniciar esta vía.

Para ver la incidencia que tiene actualmente, fijémonos sólo en que 35 años después, hace solo unos días, en el Congreso CES recientemente celebrado en Las Vegas y que marca las tendencias tecnológicas más importantes para este año y para el futuro, los elementos más destacados han sido los aparatos conectados a internet, que han triunfado entre el público y se han llevado el mayor interés por parte de los medios. Por ejemplo, el frigorífico con cámara que revisa lo que guardamos, supervisa sus fechas de caducidad y nos indica qué falta, además de ayudarnos proponiendo recetas que nos permitan evitar la caducidad de los productos, y para ello solo tenemos que escanear todo lo que introducimos en el mismo.

El sector automovilístico ha presentado grandes avances en el sector del coche conectado y autónomo, cada vez más cerca de aparecer en nuestras carreteras, ahora que las grandes marcas se encuentran probando prototipos en conducción real. Por supuesto, los móviles son las grandes estrellas del sector, con modelos con cada vez un mayor número de servicios con conexión a internet. Y también los asistentes virtuales de un número cada vez mayor de empresas que actúan por internet, la última aparición el asistente virtual de Amazon, que ayuda a que realicemos compras con mayor facilidad, pero que al mismo tiempo recoge de forma más interesante para la compañía datos sobre esta compra.

Cada vez mayores facilidades y “comodidades” en nuestra vida diaria, y en el ocio que se ofrece vinculado a la tecnología. Grandes avances en realidad virtual y realidad aumentada, vinculada de nuevo a los teléfonos móviles y a dispositivos que debemos usar (gafas) que permitan desarrollar todo su ámbito de aplicación. No olvidemos que el teléfono al que va vinculado el dispositivo recogerá toda la información que generemos cuando juguemos, nuestro perfil de jugador, nuestro comportamiento, con quién nos relacionamos cuando jugamos, dónde estamos y a donde vamos y toda esa información se guardará para elaborar un perfil de usuario en manos de las grandes compañías, lo que repercutirá en lo que hacemos y nos hace preguntarnos cómo gestionan esta información.

Treinta y cinco años después, nos enfrentamos a un gran desafío también en la actualidad, como es el de conseguir que Administraciones y empresas implementen las obligaciones del Reglamento Europeo de Protección de Datos que será obligatorio en menos de 500 días. Las empresas y la Administración debe ir preparándose para ello, porque el incremento de obligaciones es notable, y sobre todo la incorporación de principios preventivos, adoptar medidas de previsión sobre usos de la información personal no autorizados, o sobre la que hay que adoptar previsiones especiales o medidas de protección agravadas. Un banco alemán, con oficinas en toda Europa, acaba de adoptar una medida interna de prohibición de uso a sus trabajadores de una conocida aplicación de mensajería instantánea para fines profesionales, lo que nos indica la actualidad de este tema, en concreto, la seguridad.

Y treinta y cinco años después es nuevamente una norma europea la que obliga a ponernos las pilas. Y mi recomendación como profesional es ponerse a ello cuanto antes, contando con asesoramiento experto y cualificado y huyendo de asesores no profesionales que harán con toda probabilidad un trabajo defectuoso elevando el riesgo de sanciones, que por cierto, pasan a ser muy elevadas con este nuevo ámbito de protección (10,20 millones de euros o un porcentaje de la facturación de la empresa).

Como vemos, 35 años después, es necesario que nos detengamos un momento a reflexionar con motivo de este día, en si seguimos necesitando una protección de nuestro derecho a la privacidad y a la protección de datos, y creo que la respuesta a estas alturas está clara: sí.

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